La violencia contra  las mujeres en todas sus manifestaciones: de género, sexual, psicológica, física, etc;   representa un cáncer para la sociedad que atenta contra los derechos humanos y la vida de las mujeres.  Existe otro tipo de violencia, más sutil, menos conocida, ignorada e incluso más normalizada que es la llamada violencia económica o patrimonial.

La violencia económica se define como toda acción que atenta contra el derecho fundamental a la subsistencia y se ejercer principalmente contra las mujeres, que por alguna razón, ya sea por decisión propia y convicción han optado por permanecer en el hogar sin ejercer un trabajo remunerado.

Trabajo doméstico es realizado principalmente por mujeres, una forma de explotación.

Recordemos que la mujer que decide no salir a la vida pública a trabajar no percibe un salario, aún y aunque el trabajo que ella realiza en el hogar es fundamental para la subsistencia de los miembros de su familia, la productividad y la economía de los países, pues ellas hacen funcionar la vida productiva.  Muchas veces son ellas las que se encargan de levantar a sus hijos y esposo para que se preparen para ir al trabajo o el colegio. Ellas, son las principales encargadas de la preparación de los alimentos que proporcionan la energía vital que necesita el cuerpo para subsistir y realizar todas nuestras actividades diarias.

Al interior de los hogares la mujer es la principal encargada de generar bienes y servicios para la satisfacción de lasnecesidades más básicas de subsistencia.

Lamentablemente, el trabajo doméstico como lo llaman,  no es valorado en esta sociedad machista y no pasa de percibirse como una actividad exclusiva del género femenino, cuando se sabe que es igual para hombres y mujeres; este hecho sigue siendo un reflejo de cómo el machismo insiste en denigrar, ignorar y menospreciar todo lo que se considere “femenino” enalteciendo todo lo que considerado “masculino”

De  acuerdo a estudios realizados por el INEGI se calcula que el trabajo doméstico no remunerado aporta el 24.2% al Producto Interno Bruto (PIB)

El control por medio del dinero.  Formas de ejercer la violencia.

Quienes sufren principalmente de la violencia económica son las amas de casa, pues al ser dependientes económicamente de otras personas; principalmente de sus esposos, las coloca en situación de vulnerabilidad.

mujer vulnerable

La mujer sufre distintos tipos de violencia entre los que se encuentran la física, sexual, intrafamiliar y económica

Las formas más comunes de ejercer la violencia patrimonial son:

Controlan todo el dinero: La primera forma de agresión es aquella donde el varón, proveedor por excelencia, se encarga de aportar  la mayor cantidad de dinero o en muchos casos;  el total del dinero destinado  para la manutención de los hijos;  despensa y alimentos, calzado, vestido, etc.  Este hecho lo coloca en una posición de control y poder respecto a la mujer y otros miembros de la familia, puesto que hay una frase que dice que el que manda paga o que el dinero es poder y es así, en esta sociedad capitalista y mercantilista en que el dinero ocupa un lugar protagónico, pues todo se maneja a través de él.

Los hombres comienzan a controlar todos los gastos, a negarse a darle dinero a su mujer calificándola de gastadora, a limitar el dinero, a decirle que no tiene, a alardear de que todo lo que tienen es gracias a él, que él es el dueño absoluto de todo;  lo cual provoca que la mujer se vuelva dependiente de él y se conforme lo que él quiera o pueda darle.

Se niegan a dejarlas trabajar: Por el contrario; hay varones que se niegan a aceptar que sus mujeres trabajen como lo hacían cuando eran solteras, por el temor de que ellas se vuelvan independientes y ya no los necesiten; esto esconde los sentimientos de inseguridad que afectan a muchos hombres que fueron educados para ser los principales proveedores dentro del hogar,  también  existe un  miedo a ser abandonados, etc.

Le  quita su dinero: Otras mujeres que tienen la posibilidad de ganar su propio dinero ya sea por que trabajan como obreras, profesionistas, tienen un negocio o se dedican a las ventas sufren del abuso de sus maridos o parejas de manera sutil a través de acciones como supervisar y controlar ese ingreso, administrarlo, pedirle dinero prestado a su pareja, poner excusas de no tener suficiente dinero,  en fin, hacer que ella gaste su dinero hasta que se quede sin nada, de esta manera volverá a depender de él.

Se mantiene de ella;  no aporta de ninguna manera: Hay mujeres que gracias a su preparación profesional tienen acceso de puestos directivos, administrativos, de coordinación, etc que ganan más que sus parejas, esto hace sentir a los varones inseguros y recelosos y en algunos casos, se niegan a trabajar y a atender las labores del hogar, propiciando situaciones de abuso, estrés, frustración al dejarle a la mujer toda la responsabilidad de mantener un hogar, educación de los hijos, presiones del trabajo, etc, que puede mermar su salud.

Existen otras formas de agresión, por ejemplo, cuando el hombre se niega a otorgar pensión alimenticia, etc.

¿Qué hacer, cómo prevenirlo, que dice la legislación mexicana al respecto?

Las mujeres deben conocer sus derechos y mantenerse informadas acerca de cómo las leyes mexicanas las protegen. También puede acercarse a diversas instituciones sociales, civiles y gubernamentales quienes tienen la obligación, el deber y el compromiso de prestar ayuda, pues la mayoría fueron creadas para proteger a las mujeres en situación de vulnerabilidad.

Muchos de estos  lugares brindan atención psicológica, asesoría legal y atención médica a bajo costo o de manera gratuita, tales como los Instituto Estatales y municipales de la mujer.

La violencia económica y patrimonial es un delito.  En México está tipificada como violencia intrafamiliar y está penada por la Ley General de Acceso a una vida libre sin violencia en su artículo 7 fracción IV.

Todos los seres humanos tenemos cualidades, habilidades, capacidades y destrezas; todos somos buenos para algo; en este sentido, me parece importante motivar a la mujer a que trabaje en sí misma, en su empoderamiento, autoestima, seguridad, en el desarrollo de sus potencialidades para no tener que depender de alguien más.

Existen muchos espacios donde las mujeres pueden aprender algún oficio, empresas multinivel, cursos de capacitación en donde pueden prepararse para tener una mejor calidad de vida; incluso, hay programas que apoyan a la mujer emprendedora para construir su propio negocio.

La experiencia nos da la razón; las mujeres tenemos un alto sentido de responsabilidad, porque la sociedad así nos ha exigido, no de ser así, no habría mujeres que son   mamás, amas de casa,  trabajadoras, profesionistas, estudiantes, todo al mismo tiempo.

El empoderamiento se trata de que la mujer crea que es capaz de hacer cualquier cosa que se proponga a base de esfuerzo, trabajo, disciplina y amor.

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