“Titanic:The Exhibition”;una experiencia para ver y sentir.

La Fundación Titanic conmemora el centenario del hundimiento del buque más famoso de la historia con una exposición en el Teatro Fernán Gómez de Madrid.

IMG_20151127_122103Una mansión londinense, propiedad de Lord James Pirri, fue el lugar escogido para esbozar los proyectos de tres grandes barcos; Olimpic, Titanic y Giantic. A la reunión del 10 de junio de 1907 acudió Bruce Ismay, futuro director gerente de la naviera propietaria del Titanic. Son muchos los historiadores que le señalan como responsable de la tragedia del barco al ordenar al capitán que navegase a más velocidad de la permitida, disminuyendo la capacidad de maniobra ante el gigante de hielo.

Cien años después, la Fundación Titanic, conmemora el centenario del hundimiento más famoso de la historia con un programa de eventos itinerantes, preparados desde 2012 para rendir homenaje a las víctimas de la tragedia y a sus familiares. Entre estos eventos nos encontramos con “Titanic. The Exhibition”, una muestra de aproximadamente 200 objetos reales del Titanic y numerosas reproducciones a tamaño real de las estancias interiores del barco. El Teatro Fernán Gómez es el anfitrión de la exposición que desde octubre abre sus puertas a los visitantes apasionados por la historia del gran buque hasta el mes de marzo de 2016. Acompañados en todo momento por una audioguía individual, los curiosos visitantes llevan a cabo un paseo por las historias desprendidas de la tragedia, ilustrada con fotografías diversas y objetos originales.

El Titanic destacó porque para su construcción fueron necesarios 3.000 hombres, trabajando sin descanso, durante 27 meses, cerca de 27.000 toneladas de acero y casi 3 millones de remaches. La madrugada del 15 de abril de1912 tan sólo hizo falta tres horas para que el mar Atlántico engullese al “buque de los sueños”, el “insumergible”, llevándose por delante la vida de más de mil personas.

Entre los fallecidos se encontraban los pasajeros Kate Phillips y Henry Samuel Morley, la pareja que inspiró la historia de la película Titanic. Kate era la dependienta de la tienda de Henry y él estaba casado pero finalmente se enamoró de ella. Decidieron registrarse con un nombre falso y así poder viajar a bordo del barco. En el trayecto, Henry obsequió a la joven Kate con un colgante que llevó puesto hasta el momento del naufragio. Dicho collar, es uno de los objetos reales que se pueden ver expuestos en la exhibición, junto con otros enseres de la joven Kate, superviviente de la tragedia.

IMG_20151127_121206Cuando el Titanic estaba a punto de hundirse, Gerda y su marido Edgar Lindell, junto al pasajero Carl Olor Jansson, que se encontraban en la cubierta,  se lanzaron al agua y nadaron hasta el bote salvavidas desplegable A, precisamente el último en ser arriado al mar. Este bote se encontraba casi lleno de agua y completamente abarrotado de gente, aproximadamente 45 personas.  El pasajero Oloff y el marido de Gerda, Edgard, consiguieron subirse al bote salvavidas, pero Gerda, ya sin fuerzas y al límite de morir congelada, no pudo subir, a pesar de que su marido le estuvo agarrando constantemente e intentando subirla a bordo del bote. En algún momento, mientras sostenía su mano, el anillo de Gerda se deslizó de su dedo y cayó al fondo del bote. Este es otro de los objetos reales recuperados tiempo después del naufragio y que se puede ver en la exposición, representando una de las muchas tragedias de aquella madrugada.

Uno de los objetos que mayor interés despierta en los visitantes de la exposición es el smoking original de Víctor, marido de Josefina, ambos pasajeros de primera clase en el Titanic. Fueron de los pocos españoles en subirse a bordo del barco. Tras el choque y sabiendo que estaban a punto de hundirse, el afán de Víctor fue salvar a su joven esposa y lo consiguió, en detrimento de su propia vida ya que él murió en el hundimiento, entre las frías aguas.

Fueron la falta de botes, ya que en principio estaba previsto que llevase 64  pero finalmente pusieron 20, las convenciones sociales (salvar mujeres y niños antes que los hombres) y la falta de medios técnicos (remaches), los responsables de la gran tragedia que truncó las vidas de los pasajeros del Titanic.

Los supervivientes del naufragio fueron rescatados por un buque cercano, el Carpathia, que recibió las señales en código morse de socorro “s.o.s”. Ya a bordo del Carpathia, los que sobrevivieron a la tragedia enviaron telegramas y cartas a sus familias tan escuetas y claras como una única palabra “safe” o a salvo. Algunos de estos telegramas, entregados años después a la Fundación por sus dueños, se pueden ver en la exposición, así como postales y cartas varias de los pasajeros.

Entre los afortunados que salieron vivos de la tragedia, encontraron a la familia Kink, pasajeros de tercera clase que subieron a bordo del Titanic para encontrar una vida mejor en América. Antón, el marido de Luise Kink y padre de la pequeña hija que tenía en común, no se le permitió subir al bote salvavidas pero aprovechó un descuido de los responsables y saltó, poniéndose a salvo junto con su familia.

IMG_20151127_122852En la exposición también se puede ver una reproducción a escala del buque de los sueños, diseñada y hecha cuidando hasta el más mínimo detalle. Se pueden apreciar los compartimentos de primera clase, los de segunda y los de tercera, situados en la popa del barco, mucho más alejados de los botes salvavidas.

Otra de las experiencias que ofrece esta exposición es, sin duda, la más curiosa. Bajo las indicaciones de la voz que va narrando la historia del buque, guiando a los visitantes, ofrece posibilidad de tocar un iceberg real y percibir una pequeña muestra del dolor que experimentaron las víctimas al caer al agua gélida.

Años después y tras muchas expediciones al fondo marino para buscar los restos del barco, se encontraron y la alegría fue tal que ese momento, el del descubrimiento, ocupa un espacio de la visita a la exposición, brindando a los visitantes la posibilidad de escuchar los sonidos originales de ese instante.

Objeto de ml leyendas, novelas, películas y especulaciones, el Titanic se deja sentir entre las muchas salas que componen la exposición que conmemora su naufragio. Sin duda, una oportunidad de acercarse a aquella madrugada y una nueva forma de concebir las visitas a museos o exposiciones con audio guías como las que ofrece.

 

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