¿Qué debo hacer si mi gato se vuelve agresivo? 10 consejos básicos

Suelen ser animales bastante tranquilos, que apenas dan problemas. Pero, ¿qué debo hacer si mi gato se vuelve agresivo de repente? 10 consejos básicos para solucionar la situación.

Comportamiento irregular

Tranquilos, los gatos no son peligrosos.

Cuidado, si se ponen violentos estamos ante una de las máquinas de matar más peligrosas concebidas por la naturaleza. El humano no tiene ninguna posibilidad contra ellos, aunque goce de toda mi simpatía.

Es broma, no hay más que verlos. Como bien saben todos los amantes de estos felinos, no existen animales más nobles, cariñosos e inteligentes. De hecho, se recomienda la gatoterapia, pues sus ronroneos suponen un remedio natural contra el estrés y la depresión. Los que hayan sido criados en un hogar están muy acostumbrados a convivir con otras especies y con humanos de todos los tipos, por lo que resulta extrañísimo que se vuelvan hostiles. Los que hayan vivido aislados, o sufrido alguna vez un episodio traumático podría mostrarse un poco más reacio a relacionarse, pero aún así resulta muy difícil que lleguen a atacar a seres vivos.

Pero a veces puede ocurrir que tenga un comportamiento indeseado. ¿Qué debo hacer si mi gato se vuelve agresivo?

¿Puede llegar a ser peligroso un gato?

Efectos médicos de los gatos

Gatoterapia, efectos terapéuticos para combatir el estrés de los gatos.

Tranquilidad total. Descartemos la idea de que puedan resultar peligrosos. ¡No te van a atacar de súbito! Obviamente existen animales que pueden causar más daños que un minino, por ejemplo, algunas razas de perros peligrosas, que imponen mucho más, y podrían llegar a matar a una persona (lo que gracias a Dios no ocurre cada minuto). Si se ha sometido a un proceso óptimo de socialización durante los primeros tres meses de vida, resulta casi imposible que vaya a haber ninguna pega.

Pero sí que existen ocasiones en las que arañan y muerden. Esto puede ocasionar daños sobre todo a bebés y niños de corta edad, o a otros animales de menor tamaño. Por esta razón, no se debe subestimar el problema, ni mostrar tolerancia hacia su actitud. Cuidado con probar a darle algo, por ejemplo comida, para desviar su atención, por ejemplo, pues podría interpretar que se le está premiando por haber mostrado signos de agresión, así que lo volvería a hacer. A veces basta con reprimir su conducta, por ejemplo riñéndole gritando “No”, en un tono que no resulte brutal, y por supuesto jamás maltratarle, ahí sí que se le estaría mandando el mensaje completamente equivocado.

¿Qué debo hacer si mi gato se vuelve agresivo? 10 consejos básicos

Si nuestra mascota le hace la vida imposible a otros gatos, o se comporta con cierta violencia, suele ser síntoma de que existe algún problema que debemos solucionar. Por tanto, se deben tomar algunas medidas; hemos seleccionado 10 recomendaciones para evitar el comportamiento violento de los gatos:

1. Visita al veterinario. La mayor parte de las veces, la agresividad nace por problemas de salud, como patologías nerviosas, problemas dentales o cistitis, pero posiblemente el profesional de la salud animal le someterá a un minucioso examen y dará con la causa. De esta forma, tras iniciar el tratamiento adecuado, lo más común es que empiece a comportarse mejor. A veces, la esterilización reduce el comportamiento violento.

2. Darle la mayor cantidad de territorio posible. Contra más espacio tenga, se sentirá menos invadido, y no desarrollará celos hacia otros gatos, o potenciales rivales. No consiste en cambiarse a una casa más grande, a veces es tan fácil como darle acceso a sitios donde antes no podía entrar, y aumentar las posibilidades de que se desenvuelva por el hogar, a base de escaleras a las que puedan subir, árboles y casas de juego, etc. Si se aumentan en casa los accesorios destinados para ellos, por ejemplo, poniéndole más camas, y más cajas de arena, tendrá más estímulos que pueden dulcificar su carácter.

3. Detén siempre el mal comportamiento. Si inicia una pelea con otro gato, mejor separarles (funcionan igual que las personas), o reñirles, en caso contrario entenderán que lo que hacen está bien.

4. Aprender a interpretar las señales. Sobre todo en el caso de personas que no hayan tenido mucho contacto con estas adorables criaturas, puede existir falta de entendimiento del lenguaje de los gatos. Resulta que se comunican bastante bien, a veces parecen personas, así que cuando están a disgusto lo hacen saber. Por ejemplo, en algunas ocasiones parecen tranquilos cuando se les está acariciando, pero de repente muerden a la persona que lo hace y salen huyendo. Suele ser porque les agrada que les hagan mimos durante un corto espacio de tiempo, pero si éstos se prolongan demasiado, se agotan. En otras ocasiones, no están para demostraciones de amor. Pero siempre avisan, lamiéndose la parte del cuerpo donde le estamos pasando la mano. Si no se les hace caso, pueden optar por darnos un pequeño aviso con los dientes.

5. Juega con tus gatos. Una hora al día con ellos permite que hagan ejercicio, y que se expansionen, y hasta se cansen, por lo que luego no tendrán ni ánimos para morder o golpear con las zarpas a nadie. También les servirá para satisfacer sus instintos depredadores, por ejemplo si utilizamos juguetes como un ratón de plástico.

6. Investiga si le tienen miedo a algo. Muchas veces, la causa reside en  que han aparecido nuevos elementos en su vida que desconocen, lo que despierta cierto recelo. Por ejemplo, si entra a vivir en el hogar una nueva persona, igual les causa pavor, o si de repente empiezan a producirse ruidos extraños en algún lugar de la casa (por ejemplo por goteras). Se arregla exponiéndole gradualmente al motivo, o sea que si le tienen resquemor a un humano recién llegado, mejor que empiecen a conocerle poco a poco.

7. Prevenir la agresión desviada. En ocasiones, no pueden descargar su ira con otro macho al que considera una amenaza, por ejemplo porque sólo le puede ver a través de una ventana. En esos casos podría arremeter contra lo primero que pille, por reflejo. Conviene evitar que siga teniendo contacto visual con la causa.

8. Utiliza productos relajantes para gatos. Existen en el mercado remedios naturales contra el estrés, que ayudarán a que se relajen. Se recomienda sobre todo un spray tranquilizante, que funciona bastante bien, salvo que se utilice demasiado, por lo que el destinatario acabaría acostumbrándose.

Por su parte, Pet Remedy no llega a ser tan eficaz, pero sale mejor de precio.

9. Revisar que estén satisfechas todas sus necesidades. A veces podemos creer que el gato lleva una buena vida, pero resulta que no es así. Por ejemplo, es posible que se hayan originado en los últimos tiempos demasiados ruidos (por ejemplo por obras en el inmueble superior), por lo que nuestro minino no puede dormir lo suficiente. O no le estamos suministrando la suficiente comida, ha crecido, y no hemos reparado en que necesita más. Quizás le estemos obligando a permanecer todo el día en una habitación, o sin demasiado espacio. ¿Y si el arenero no lo tenemos siempre lo suficientemente limpio? Son animales muy suyos, que pueden estar molestos.

10. Cuidado con la agresión idopática. Ésta es la peor de todas, porque se denomina así la que no tiene explicación aparente, por tanto no existe en principio nada que podamos hacer que calme la situación. En ese caso, sólo nos queda vigilarle de forma especial, y estar al tanto de lo que hace, sobre todo si tiene un niño cerca.

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