Plutarco y la filosofía del platonismo medio

Plutarco destacó en la historia de la filosofía por haber colocado al platonismo como el fundamento racional de la religión, a partir de una idea de Dios como la bondad máxima, experimentable solamente por la intuición.

El platonismo medio en la historia de la filosofía

En el siglo I D.C. surgió una escuela filosófica que intentó darle nuevas fuerzas a las ideas de Platón, concentrándose en ciertos aspectos esenciales y añadiendo otros elementos de diferente origen.

Esa corriente filosófica fue el platonismo medio. Al ser muy difícil que una corriente de pensamiento de esta clase se conservara ajena a las tradiciones religiosas de su momento histórico, el platonismo medio se permeó con diferentes creencias y fideísmos, lo cual derivó en que esa particular filosofía se mezclara con conceptos como la teoría de los seres intermedios y la trascendencia de la divinidad, en un marco de acentuado misticismo.

El platonismo medio una combativa escuela

Añadido a lo anterior, se debe comentar que el platonismo medio no exhibió una unidad que lo distinguiera de otras filosofías de su tiempo. Algunos de los pensadores que cultivaron esta tendencia intelectual intentaron dotar a su escuela de una cierta ortodoxia doctrinal, capaz de recuperar el auténtico sentido de las ideas de Platón. Así también censuraron a otras escuelas que desde su perspectiva carecían de sólidos argumentos, como el peripatetismo y el estoicismo.

No obstante, otros cultivadores del platonismo medio gustaban de tomar de distintas fuentes diferentes elementos, añadiendo a su disciplina filosófica lo que les era más provechoso e intentando combinarlo del mejor modo posible.

El platonismo medio, puente entre escuelas filosóficas

El platonismo medio puede ser considerada como una especie de filosofía de transición: a medio camino entre la Academia platónica inicial y lo que sería el neoplatonismo. Y aunque en algunos aspectos anticipa a esta última filosofía y por supuesto cuenta con muchos elementos de la original Academia platónica, en última instancia, el platonismo medio queda evocado perfectamente con la imagen de un mar en el cual desembocaran varios ríos sus caudales entreverados.

Plutarco, el más importante filósofo del platonismo medio

El filósofo más relevante del platonismo medio fue Plutarco, un pensador nacido en Queronea en el año 45. En cierta etapa de su vida se trasladó a Atenas para estudiar filosofía y matemáticas. Plutarco fue un confidente cercano de notables personalidades de Roma, ciudad a la cual acudía con frecuencia. Incluso se dice que el propio emperador Trajano había ordenado a sus subalternos para que, antes de tomar cualquier resolución o de llevar a la práctica cualquier plan de acción, lo consultaran con Plutarco.

Plutarco, un gran hombre de su tiempo

Plutarco también trabajó muchos años como sacerdote del templo de Apolo, ubicado en Delfos. De entre las obras más celebradas de Plutarco se deben mencionar sus “Vidas Paralelas”, integradas por las biografías de ilustres personajes de Grecia y Roma; “Moralia”; “De Isis y Osiris”; “Comentarios acerca de Platón” y varios escritos más dedicados a la pedagogía, ética, religión y astronomía. También escribió Plutarco, como era normal en los platonistas medios, panfletos para combatir a escuelas filosóficas rivales, como el estoicismo o el epicureísmo. Plutarco murió en el 125.

Plutarco, un sabio prolífico

En Plutarco se hacen manifiestas, allende su intenso apego al platonismo y su combatividad contra los estoicos y los epicúreos, ciertas influencias del escepticismo de la Academia Media y Nueva, así como también del pensamiento ecléctico de Antíoco y más que nada del neopitagorismo.
Pero adicionalmente a todo lo anterior, Plutarco manifestó en su cultivo del platonismo medio un cierto gusto por la revelación, entusiasmo por lo divino y por las profecías. Si el platonismo fue en su momento el fundamento racional de las creencias religiosas, entonces Plutarco se afanó en atacar a tendencias filosóficas consideradas como falsas interpretaciones de lo religioso. Por ejemplo, la visualización de los dioses como fuerzas de la naturaleza, héroes o mitos, era considerado por Plutarco como la derivación de una nociva desconfianza, capaz de afectar la vieja religión, la moral tradicional y el apego por la patria.

Una vivencia inefable en el corazón del platonismo medio

Plutarco posicionó al platonismo como el fundamento racional de la religión partiendo de una idea de Dios como la bondad magna, sin que haya alternativa alguna de mediación entre la divinidad y sus criaturas, salvo una suerte de profunda intuición, la cual puede ser considerada como un antecedente de la perspectiva de Plotino acerca del éxtasis.

Para Plutarco, en tanto los humanos nos hallamos en el ámbito terrenal, lastrados por lo corpóreo, no tenemos posibilidad alguna de interactuar con la divinidad, salvo las débiles aproximaciones que nos ofrece el pensamiento filosófico, las cuales son parecidas a ensoñaciones.

El platonismo medio como prolegómeno de revelaciones místicas

Sin embargo, en cuanto las almas de los hombres quedan libres de lo físico, Plutarco estaba convencido que accedían a la región de lo inalterable, lo puro e invisible. Es entonces cuando la divinidad se convierte en guía de quienes dependen de ella y así les da la oportunidad de contemplar indescriptibles bellezas.

Además de Plutarco, otros grandes exponentes del platonismo medio fueron Eudoro de Alejandría, Albino, Apuleyo, Ático, Celso y Máximo de Tiro.

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