Cuidar la salud en Navidad

Navidad es una época de alegría, ilusión y celebraciones. Sin embargo, no es sinónimo de descanso y buen estado de ánimo. Por eso, es importante tener cuidado de nuestra salud durante las fiestas navideñas.

La alegría, la ilusión, las celebraciones, los reencuentros, la fiesta y la diversión se unen a sentimientos como felicidad, solidaridad, amor y amistad durante las fiestas navideñas. Sin embargo, Navidad no es sinónimo de descanso: cometemos muchos excesos. Además, hay personas que no llevan tan bien estas fiestas. En ellas, sentimientos como la nostalgia y la tristeza surge como contraposición al disfrute que parecen sentir los demás a su alrededor.

El alboroto navideño, los excesos, la obligación a celebrar y todo lo que las fiestas navideñas implican producen efectos en nuestra salud tanto a nivel físico como mental:

Efectos a nivel mental

  • Agobio y estrés: hay demasiadas cosas que hacer y poco tiempo. Las tareas como encontrar los regalos adecuados y preparar todo para las comidas y cenas pueden resultar agotadoras, estresantes y frustrantes.
  • Frustración e infelicidad: tenemos un sentimiento de obligación: obligación de ir a encuentros sociales y familiares y obligación de ser feliz. Este sentimiento de obligación puede ocasionar el efecto contrario: cambios de humor, tristeza y cambios del nivel de energía.
  • Nostalgia y soledad: si hemos perdido a un ser querido, en estas fiestas el sentimiento de nostalgia se multiplica, dejando sentimientos de soledad y poco ánimo para pasarlo bien.

Efectos a nivel físico

  • Descontrol en nuestros hábitos: las fiestas nos hacen salir de la rutina a la que estamos acostumbrados, descontrolando también el organismo.
  • Desgaste y digestiones pesadas: el ritmo se altera y se reduce el valor nutricional de lo que consumimos. Los excesos con los alimentos, sobre todo calóricos, provocan sensación de malestar.
  • Aumento de peso: las comidas copiosas, los excesos con el alcohol y dulces, unido a cierto sedentarismo que, confundidos, en ocasiones, con descanso, producen desajustes en nuestro organismo que van más allá del aumento de peso; también aumenta la presión arterial y los niveles de colesterol, entre otras cosas.

Teniendo en cuenta estos efectos que las navidades producen en nuestra salud, debemos trabajar en buscar el equilibrio entre lo físico y lo mental para disfrutar unas navidades saludables:

  • El agobio y estrés de regalos, preparativos y reuniones podemos sobrellevarlo apoyándonos en los que nos rodean, compartiendo con ellos esas preocupaciones. Al repartir tareas y carga emocional ayudamos a la mente a liberarse
  • Las comidas han de ser equilibradas: evitar grasas de mala calidad, acompañar platos con verduras y hortalizas, incluir el pescado azul o blanco, alternar dulces y frutas, y, sobre todo, consumir con moderación.
  • Procurar ser positivos: podemos darnos tiempo para nosotros mismos, tomarnos un respiro, reflexionar con optimismo, relajarnos y disfrutar de las reuniones y celebraciones.
  • Es importante sacar tiempo para el ocio. Planificar actividades o excursiones en una buena opción para reunirse y, a la vez, oxigenar el organismo.

¿Por qué no pasar unas felices y saludables fiestas?

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