“Matar a un ruiseñor”, un clásico del cine con Gregory Peck

Robert Mulligan dirigió en 1948 “Matar a un ruiseñor”, adaptación de la excelente novela con tintes autobiográficos de Harper Lee, con Gregory Peck y Robert Duvall en los papeles principales.

A veces, de pequeños, las personas no son capaces de valorar lo que son capaces de hacer sus padres por ellos, pero con el tiempo se van dando cuenta de su auténtica valía. Es lo que le ha ocurrido a la adulta Scout, cuya voz “en off” rememora al cabo de los años la lucha de su padre, un abogado viudo, por defender a un hombre de color, acusado de violar a una blanca. Esta acción tiene bastante mérito si tenemos en cuenta que ocurre en un estado sureño estadounidense, en los años 30, cuando aún quedan reminiscencias racistas, y que sus vecinos no conciben que sea capaz de ayudar al acusado. Paralelamente, la niña Scout y su hermano investigan el misterio de Boo Radley, un joven disminuido psíquico que nunca ha salido de su casa.

Gregory Peck, en "Matar a un ruiseñor".

Secuencia de “Matar a un ruiseñor”.

Se trata de uno de los pocos casos en los que de una obra maestra literaria sale un clásico del cine. El realizador Robert Mulligan supo aprovechar la impecable fotografía en blanco y negro para subrayar el dramatismo de esta magnífica adaptación de la novela de Harper Lee, que había ganado el Pulitzer un año antes. Por fin, la Academia supo reconocer con un Oscar, el único de su carrera, la valía de Gregory Peck. Inolvidable su papel de Atticus Finch, padre ideal que enseña a sus hijos a desenvolverse por la vida con fuertes convicciones, y a no tener prejuicios. La cinta supuso el debut cinematográfico de Robert Duvall, que continúa hoy día con una modélica carrera que incluye títulos como “El padrino”.

Unos niños ideales para “Matar a un ruiseñor”

Para encontrar a unos niños que recordaran a los de la novela el equipo de producción organizó un casting en diferentes pueblos del sur. Entre los numerosísimos candidatos seleccionaron finalmente al joven Phillip Alford (que interpretó a Jem), y a la niña Mary Badham (que fue Scout), hermana de John Badham, el director de títulos como la posterior “Juegos de guerra”.

Ambos conectaron a la perfección con Gregory Peck, lo que explica que en la pantalla éste parezca realmente un padre que se toma tiempo e interés por educar a sus hijos. “Cuando yo iba creciendo, me acordaba de las lecciones sobre la vida que me daba Gregory Peck en la película”, recordaba años después Mary Badham, que de niña iba regularmente a jugar con los hijos de los Peck a su casa.

Contenido autobiográfico de “Matar a un ruiseñor”

El libro tiene un fuerte contenido autobiográfico, pues Harper Lee se inspiró en su propia infancia y en la de su amigo Truman Capote. Cuando la película estuvo acabada, la escritora regaló a Gregory Peck el reloj de su padre, porque durante el rodaje, le había recordado muchísimo a él.

El film cuenta con un guión modélico que ha dejado para la posteridad frases memorables. “Nunca entenderás a alguien hasta que no te hayas puesto en su lugar”, dice Atticus Finch, en una secuencia. Trata entre otros temas, además de las relaciones paternofiliales, la intolerancia racial, la injusticia y el trabajo bien hecho.

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