Madres después de los cuarenta

¿Opción o imposición? No es nada malo, tampoco se debe tratar como una nueva moda. La maternidad entorno a los 40 se está convirtiendo en una edad tipo. La mayoría de las gestantes en los últimos tiempos tienen entre 35 y 45 años. Es un dato que se constata en los países más desarrollados, donde diversos cambios sociales en el mundo laboral y en las relaciones de pareja han retrasado las edades de las primerizas hasta casi duplicar la edad tipo de hace tres décadas, cuando estaba en los 22 “añitos”.

La actriz de Mujeres Desesperadas. Madre a los 45 años

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Si en estos momentos de crisis económica se hace una encuesta a pie de calle a las mujeres sobre su deseo de ser madres, lo primero que encontraríamos, seguro, es un gesto de contrariedad. Puede que hasta cierto enojo por plantear un tema delicado, que se supone anhelante en cada mujer, y que está pasando a puestos secundarios en la lista de preocupaciones femeninas. Pero veámos por qué las encuestadas pondrían cara de circunstancias:

Causas de la maternidad tardía

La incorporación de la mujer de forma completa al mercado laboral, su llegada a las empresas y a los trabajos en las administraciones públicas, ha supuesto una dedicación mayor a su realización profesional, priorizando ésta frente a las funciones de mera esposa y madre cuidadora de los hijos.

Además, su acceso a la educación superior y a trabajos más cualificados ha sido causa de esa demora en la edad elegida para ser madres.

La revolución sexual iniciada en los años 60 del pasado siglo, con la “liberación” de la mujer, cambiando su rol en las relaciones, de pasivo a activo, de dominio a control, también explican esas maternidades tardías. Los medios anticonceptivos, la famosa “píldora” por ejemplo, hicieron más por la mujer y su libertad sexual que cualquier movimiento contracultural. Ellas, ahora deciden.

La decisión de tener hijos no se descarta, se posterga

La decisión de ser padres es una gran responsabilidad. Las sociedades actuales son muy competitivas, basadas en el consumo y en la obtención de un buen estatus social, siendo los hijos, en la edad ideal de los 20 para tenerlos, periodo habitual de estudios y de entrada en el mercado laboral, un lastre, una carga para alcanzar con éxito ese bienestar social.

Sin embargo, podría parecer con estas tendencias sociológicas que la mujer de hoy ha perdido su sentido de la maternidad, su deseo de ser madres, anteponiendo el deseo de ser mujeres profesionales, empresarias, trabajadoras, al de ser progenitoras. No es así, el fenómeno se explica con una mirada atenta a los datos: la responsabilidad y el deseo de ser madres no se descarta, sólo se posterga y se adapta a las circunstancias, integrándolo en un proyecto personal más amplio.

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Colaboración paterna, masculina, en la educación de los hijos

Otra causa de la maternidad tardía está siendo la búsqueda de un padre colaborador; se buscan relaciones más maduras, en las que el hombre no sea sólo el proveedor, el que trae el alimento a casa y se limite a contemplar la cría de los hijos. La mujer de hoy quiere que la maternidad sea un trabajo de equipo.

Esta búsqueda suele encontrar sus frutos en las relaciones más estables que se tienen a partir de los 30. Lo que queremos decir es que también lleva su tiempo el encontrar la persona adecuada con la que asumir la responsabilidad de la maternidad. Ya no se dan tan habitualmente los casos de ser madres porque toca, porque se debe una casar antes de los 30 e inmediatamente tener hijos.

Halle Berry embarazada, foto en www.divinity.es

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Ventajas y desventajas de la maternidad tardía

Entre las ventajas se destaca la mayor madurez personal de los progenitores. Esa decisión de ser padres pasados los 36 años suele ser más consensuada y la pareja está en una situación existencial de mayor estabilidad tanto personal como económica, laboral o profesional. Se tiene más experiencia vital y más conocimientos, eso ayuda en la educación de los futuros vástagos.

Entre las desventajas se perfila como la más evidente el llamado “reloj biológico”; por cuestiones puramente biológicas el cuerpo de la mujer está mejor preparado para el embarazo si se produce antes de los 36 años. No podemos eliminar nuestra condición animal y en esa franja de edad, de los 15 a los 35 está la mejor fertilidad, el parto más seguro, sin tantas complicaciones.

Sin embargo, al igual que la mujer actual ha conseguido grandes cambios en su papel en la sociedad, está consiguiendo ganar tiempo a ese reloj de la biología. La juventud se está alargando y no sólo como un concepto cultural, también como un hecho fisiológico, donde el cuerpo del hombre y la mujer, mejor cuidados y alimentados que hace unas décadas, apoyados por los avances médicos, están rompiendo con los límites establecidos.

La maternidad añeja, como se la ha llamado, no es un mal del siglo XXI, es, simplemente, la nueva maternidad de unos tiempos en los que se alarga la juventud y se aumenta la esperanza de vida. Si podremos vivir cien años, ¿por qué extrañarnos de tener hijos a los cuarenta?

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