Los imprevistos y la economía.

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Existe una opinión generalizada de que gracias a nuestra Ciencia y a nuestros modelos matemáticos podemos llegar a prever ciertas situaciones futuras; por ejemplo, si estudiamos un vehículo que circula por una carretera a velocidad constante, sabiendo su velocidad, podemos prever a qué distancia llegará en un tiempo determinado. De la misma manera se tiende a opinar hablando de Economía, en este caso, por ejemplo, sabiendo cómo se comparta la función de oferta y la función de demanda de un bien se podría saber con certeza cuál será el precio de equilibrio del mismo, es decir, aquél en el que la cantidad ofertada se iguala a la cantidad demandada. Todo parece perfecto, pero esta opinión obvia una premisa básica, la que dice que la Economía no es una ciencia pura en el sentido estricto de la palabra, como la Física o la Química, sino que se trata de una ciencia social que utiliza algunos medios utilizados por otras ciencias, como los modelos matemáticos o la estadística, para intentar explicar con la máxima certeza algo realmente difícil de conseguir, el comportamiento humano.

Y el comportamiento humano es algo realmente difícil de modelar, no es tan fácil como prever la distancia recorrida por un cuerpo que viaje a velocidad constante, y eso es debido a que en él influyen multitud de variables, algunas aparentemente objetivas, como la cantidad producida de un bien o su precio, pero otras claramente subjetivas, como la percepción o prestigio de marca, la moda, y muchas otras más. Realmente, si quisiéramos modelar un sistema Económico teniendo en cuenta todas las variables posibles, sería totalmente  imposible. En pocas palabras, los imprevistos en Economía están a la orden del día.

imprevistos

Hace un tiempo tuve la suerte de poder leer la obra de un autor muy conocido de Ciencia ficción, Isaac Asimov, este autor destacó por su estilo fresco y al alcance de todo el mundo, por su afán divulgativo y, sobre todo, por su preclaridad; la obra que más me impactó de este autor fue “La Fundación“. En ella, Asimov relata la historia de una Humanidad evolucionada, que ha llegado a colonizar no sólo el sistema Solar, sino toda la galaxia de la Vía Láctea, y que ha formado un gran Imperio. He aquí que entonces aparece un científico el cual, usando técnicas estadísticas y matemáticas avanzadas, desarrolla una ciencia novedosa, la “psicohistoria”, que es capaz de modelar el comportamiento humano y predefinir la misma evolución de la Humanidad, entendiendo esta evolución en el sentido de poder prever la Historia futura. Resulta que, del cálculo efectuado mediante la flamante nueva ciencia, se deduce sin lugar a dudas la inevitable decadencia de la Humanidad y la consecuente crisis que durará por más de treinta mil años. Puestos manos a la obra, los científicos diseñan un plan que debería acortar la inevitable crisis, y donde, de cumplirse con las previsiones, ésta duraría sólo mil años, en lugar de los treinta mil previstos; el plan es aprobado y, en gran parte del resto de la obra, las cosas se van sucediendo según el plan previsto. La ciencia ha triunfado…bueno, aparentemente, ya que, como todo en esta vida, y la Estadística no es una excepción, aparece un imprevisto, algo que no había sido previsto en el modelo, que trastoca todo el sistema, que pone en peligro a la Humanidad, y que pone en tela de juicio el modelo diseñado y sus cálculos.

Lo que nos enseña realmente Isaac Asimov en este caso es que, en una Ciencia Social, hasta el modelo más avanzado y perfecto está expuesto a los defectos o a los efectos indeseables de variables no tenidas en cuenta o de los sucesos imprevistos; una cosa es disfrutar del placer de la lectura de un libro, y otra el darnos cuenta de las moralejas y verdades que nos relatan sus páginas. Realmente, los imprevistos son el Caballo de Troya de la Economía, y sus efectos los podemos ver por doquier; un ejemplo reciente, la situación política griega actual,  derivada de la crisis económica y en parte también, del gran castigo sometido a su población con motivo de las medidas de austeridad fomentadas desde Bruselas. En este caso, la aplicación dogmática de una política económica determinada en el caso griego ha provocado, en mayor o menor medida, que la izquierda alternativa gane las elecciones en este país y que las nuevas autoridades griegas puedan tomar decisiones políticas claramente contradictorias a lo que se pretendía aplicando estas medidas. ¿Era previsible esta nueva situación? Pues, seguramente, no. La política económica sobre el papel podría ser la correcta, pero no tuvo en cuenta que los grupos humanos, si alguna cosa son, es que son imprevisibles.

Ciertamente, qué bien si existiera una ciencia social avanzada y que permitiera modelar las relaciones económicas con exactitud y fiabilidad absoluta, realmente, cuántas crisis nos ahorraríamos de existir tal disciplina; no obstante, los imprevistos y la economía van de la mano: Por ello, mejor no soñar, los humanos somos imprevisibles, disfrutamos de nuestro libre albedrío y ello nos diferencia de las máquinas. Personalmente lo prefiero así, aunque ello no es motivo para intentar mejorar a cada situación y, sobre todo, aprender de los errores pasados para evitar los futuros.

Issac Asimov, in memoriam (1920-1992)

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2 Responses

  1. Neil Vega Murrieta

    La economía, como parte de la vida misma, es imprevisible. Felicitaciones por el artículo.

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