Los ángeles que llevamos dentro: El declive de la violencia

Libro: Los ángeles que llevamos dentro

Libro: Los ángeles que llevamos dentro

El último libro de Steven Pinker aborda algunas de las preguntas más importantes que podemos hacer: ¿Son los seres humanos esencialmente buenos o malos? ¿Es la violencia intrínseca a nuestra especie? ¿Nos dirigimos hacia un colapso moral o hay razones para el optimismo?

Steven Pinker, un conocido profesor de psicología en Harvard que se dio a conocer como el autor de “El instinto del lenguaje”, analiza en su último libro (Los ángeles que llevamos dentro, 2011) los aspectos psicológicos de la evolución moral en las sociedades humanas.

Muchas de las noticias que nos llegan sobre crímenes y guerras pueden inducirnos a pensar que la humanidad está sufriendo una degeneración moral hacía la violencia y la autodestrucción. Estamos siendo testigos de un calentamiento global con posibles efectos catastróficos, de radicalismos religiosos, regímenes totalitarios y fanatismos nacionalistas con poco o ningún respeto por los derechos humanos. No parece haber muchos motivos para el optimismo.

Sin embargo, de acuerdo con el análisis que Steven Pinker realiza en su nuevo libro, hoy podríamos estar viviendo en la era más pacífica y civilizada que nuestra especie ha conocido. Otros estudiosos y expertos ya han llamado la atención sobre esta tendencia poco apreciada, especialmente los politólogos John Mueller y Joshua Goldstein, aunque con poca repercusión mediática.

La naturaleza humana tiene un componente violento y egoista

En su anterior bestseller, La Tabla Rasa (2002), Pinker había presentado una visión más trágica de la humanidad, defendiendo que nuestra herencia genética nos hace criaturas innatamente competitivas y violentas, lo que podría frustrar todos nuestros intentos de alcanzar el cielo en la tierra, argumentaba Pinker. De hecho, los seres humanos nunca son más peligrosos, sugirió, que cuando son presa de las ideologías utópicas, ya sean religiosas o seculares, como el comunismo o los nacionalismos.

Pero Pinker siempre ha hecho hincapié en que no somos esclavos de nuestros genes. Estos solo suponen una parte de nuestra naturaleza. También tenemos una segunda naturaleza intrínseca: Una tendencia a ser civilizados que nos ayuda a superar los peores impulsos, tanto porque poseemos tendencias compensatorias hacia la empatía y el altruismo, como porque somos capaces de auto-comprensión y mejora. Estos son los ángeles que llevamos dentro.

Motivos para el optimismo: los datos muestran que los seres humanos somos cada vez menos violentos

Versión en inglés del libro

Versión en inglés del libro

En su nuevo libro, cuyo título está basado en una frase acuñada por Lincoln en su primer discurso (“The better angels of our nature”), Pinker profundiza en este tema, al tiempo que traza la decadencia histórica de la violencia humana.

El libro se basa en un trabajo enorme de recopilación de datos, extraídos de un gran número de fuentes sobre todas las formas de conflicto y de crueldad humana, desde las guerras y el genocidio, a la tortura, las violaciones, el infanticidio, e incluso el maltrato animal. Pinker muestra con sus datos que casi todas las tendencias apuntan en la misma dirección: la violencia humana tiende a decrecer con cada siglo. La tendencia al respeto a la libertad y a ser más civilizados esta ganando a nuestros impulsos violentos y egoístas.

El peligro de las utopías totalitarias y la violencia de estado

Sin embargo advierte que, en particular, el declive de la violencia patrocinada por el Estado ha sido errático, y en ocasiones ha sufrido retrocesos, como durante las Guerras Mundiales.

En uno de los pasajes más interesantes del libro Pinker analiza por qué estas utopías totalitarias favorecen la violencia extrema de nuestra naturaleza primaria. Cuando una utopía nacionalista o comunista te promete el paraíso en la tierra, las personas que se oponen a la utopía “son lo único que se interpone en el camino de un plan que podría conducir a la felicidad infinita. ¿Cuán malvadas son estas personas? Hagan ustedes los cálculos “, dice Pinker para explicar cómo se justifican moralmente las terribles violaciones de los derechos humanos por parte de estados totalitarios.

La segunda naturaleza de los seres humanos gana: cada vez más civilizados y pacíficos

Pero Pinker niega que estas matanzas perpetradas contra sus propios pueblos por Stalin, Hitler, Mao y otros tiranos acabe con cualquier esperanza de que la humanidad se esté volviendo más civilizada y pacífica. A tenor de los datos parece ser que nuestra segunda naturaleza civilizada está ganando la partida.

Desde la Segunda Guerra Mundial ninguna de las grandes potencias del mundo ha hecho la guerra contra otra gran potencia, y los historiadores han comenzado con cautela a llamar a este período el de la Larga Paz. Desde que terminó la Guerra Fría, también los conflictos de menor escala, como guerras civiles, insurrecciones, genocidios y ataques terroristas, han visto rebajado su número y gravedad. De acuerdo con sus datos, las muertes anuales por guerra han disminuido en los últimos 60 años (ya después de las guerras mundiales) en más de un orden de magnitud, desde alrededor de 500.000 a 30.000 por año. En cuanto al terrorismo, Pinker hace notar que hoy por hoy, se es más propenso a morir por un rayo que por un ataque terrorista.

El libro como era de esperar está causando cierta polémica, pero en cualquier caso este soplo de optimismo es bienvenido en medio de tanta mala noticia.

La tabla rasa: La negación moderna de la naturaleza humana

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