“La Tumba de las Luciérnagas”, de Studio Ghibli: La crudeza de la guerra

“La Tumba de las Luciérnagas”, tercera cinta de Studio Ghibli y dirigida por Isao Takahata, es una dura, poética y curda retrospectiva sobre la pérdida de la inocencia, la lucha por la sobrevivencia en escenarios destruidos por la guerra  y la inhumanidad de sus vestigios.

Uno de los elementos intrínsecos que acompañan a la historia de la humanidad es la gestación del conflicto, representado de manera colectiva en el desencadenamiento de guerras provocadas por las singularidades del poder, la ambición y el odio, representadas con el ejercicio de las invasiones por medio de la violencia para conquistar territorios y riquezas.

El despliegue bélico en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) a mediados del siglo XX significó el uso desmedido de armas que condenó a miles de personas a la muerte, desde los militares que pelearon en variados campos de batalla, hasta los ciudadanos ajenos al conflicto que sufrieron las consecuencias en los escenarios del conflicto. Como integrante de las Potencias del Eje junto con Italia y Alemania, Japón sufrió los embates bélicos en su territorio, al convertirse en objeto de constantes bombardeos a sus ciudades costeras por parte de la fracción de los Aliados, en su búsqueda por controlar el Pacífico Sur.

La guerra aqueja también a inocentes que no tienen nada qué ver con disputas territoriales de las altas esferas políticas. A treinta años de su estreno, “La Tumba de las Luciérnagas” (Hotaru no Haka, 1988), cinta de animación japonesa de Studio Ghibli, no únicamente se asoma a las consecuencias sociales a causa del mencionado conflicto militar, sino también retrata el espíritu de lucha nata del ser humano y el resquebrajamiento de la esperanza y la inocencia a causa del desprecio, la muerte y la violencia.

“La Tumba de las Luciérnagas”: El dolor de la Segunda Guerra Mundial

Isao Takahata película Studio Ghibli

La Tumba de las Luciérnagas (1988) cinemasentries tumblr

En 1985, Studio Ghibli iniciaba su tarea como casa de animación con los preámbulos cinematográficos de sus fundadores, integrado por los realizadores Hayao Miyazaki, Isao Takahata y los productores Yasushi Tokuma y Toshio Suzuki, tras el paso de la convergencia de la preservación ambiental bajo el punto de vista de una joven idealista en “Nausicaa del Valle del Viento” (Kaze no Tani no Nausicaa, 1984).

El estudio dio su banderazo oficial como productora con “El Castillo en el Cielo” (Tenku no Shiro Rapyuta, 1986), visión antibélica sobre la tarea de unos jóvenes por salvar un objeto mágico de manos de la ambición militar. Para 1988, dio salto hacia su consagración gracias a las perspectivas de los realizadores Hayao Miyazaki e Isao Takahata.

Con “Mi Vecino Totoro” (Tonari no Totoro, 1988), Miyazaki, más apegado al cine fantástico, se aproximó con esperanza a los lazos familiares y a su preservación en la zona rural del Japón de posguerra durante los años cincuenta ante la infortunio de la enfermedad. Mientras que Takahata, con “La Tumba de las Luciérnagas”, ahondó en los vestigios de la guerra, alejándose del contexto optimista de su colega, adoptando el realismo que desprende el conflicto militar a través de los ojos de la infancia.

Estrenada en Japón el 16 de abril de 1988 y basada en la trágica historia corta del novelista Akiyuki Nosaka, el relato se enfoca en Seita, un joven huérfano que pierde la vida poco tiempo después de finalizar la Segunda Guerra Mundial para reencontrarse en espíritu con Setsuko, su pequeña hermana menor. Ambos, en el otro mundo, rememoran el tiempo que gozaron, destacando los últimos meses que vivieron en las cercanías de Kobe, atestiguando el ataque a su ciudad y luchando por la supervivencia tras la muerte de su madre.

Recorriendo la línea del onirismo de la muerte conformado por su viaje nocturno rodeado por luciérnagas y los recuerdos en vida que aún inundan la mente, la detallada técnica visual resalta el desgaste físico de sus protagonistas, el desasosiego de la muerte, los bombardeos que someten a la ciudad en llamas, dejando desolación a causa del número de pérdidas humanas y la crisis económica que azota al país, representada en la escasez de alimentos y la atención médica.

Takahata, alejado del corte melodramático que implica una temática de dicha índole, otorga crudeza a la indiferencia social hacia la orfandad, a la marginación, a los daños físicos, a la rigidez patriótica en pos de la compasión, a la pérdida de la inocencia al atestiguar la violencia de los aviones bombarderos, la destrucción de viviendas y la desnutrición propia del desabasto alimenticio, resaltando el origen de la delincuencia en pos de la supervivencia.

A su vez, contrasta instantes luminosos y atenciones a pequeños detalles que brindan esperanza, como el contenido de una cajita de dulces, la esperanza por encontrar al padre que funge como militar en la Marina y los sacrificios personales que refuerzan el lazo de hermandad entre Setsuko y Seita, séase con un paseo a las orillas del mar o con el toque de arreglos al refugio antiaéreo para brindar la sensación de un hogar, acompañados por las luciérnagas que iluminan un poco su camino.

La tragedia que plasma “La Tumba de las Luciérnagas” es, de manera inadvertida, una perspectiva a los conflictos de índole política y militar dentro del entorno social de quienes la padecen, resaltando un mensaje antibélico que retumba sin importar el paso de los años.

Isao Takahata: El realismo de Studio Ghibli

A lo largo de su filmografía, Isao Takahata (1935-2018) fungió como la contraparte fantástica de Hayao Miyazaki, al optar por relatos aproximados a una realidad en la que el ser humano confronta las decisiones realizadas en su pasado y la adaptación a ellas en su existencia.

Tras finalizar sus estudios en la Universidad de Tokyo en 1959 y obtener el título de Literatura Francesa, el oriundo de Ujiyamada (Ise) inició su andanza en la animación en el rubro de la televisión con Toei Animation a través de la serie “Wolf Boy Ken” (1963-1965). Después le siguieron la dirección de las peripecias detectivescas de “Lupin III” (1971-1972) y la búsqueda de la madre a través de viajes marítimos en “3000 Leagues in Search of Mother” (1976). Takahata se consolidó con las aventuras de una pequeña en la pradera de las montañas suizas en “Heidi” (1974) y con el relato de la vida de una huérfana en nuevo hogar en “Ana de las Tejas Verdes” (Akage no An, 1979)

En su faceta cinematográfica, “The Great Adventure of Horus, Prince of the Sun” (Taiyō no Ōji Horusu no Daibōken, 1968) significó su debut con la búsqueda de un joven por vengar la muerte de los habitantes de la aldea de su nacimiento, entreviendo ramificaciones psicológicas donde el protagonista confronta su destino tras pruebas difíciles. La familia en “Las Aventuras de Panda y sus Amigos” (Panda! Go, Panda!, 1972), la adaptación del manga “Jarinko Chie” (1981-1983), las peripecias de una excéntrica niña para componer el perezoso comportamiento de su padre y el aprendizaje de un mediocre violinista sobre el sentido de la música a través de los animales en “Gauche The Cellist” (Sero Hiko no Goshu, 1982) reafirmaron su interés por colocar la transformación personal a través de las circunstancias.

La supervivencia del realizador japonés a los bombardeos sufridos por la ciudad de Okayama durante su infancia en la Segunda Guerra Mundial fueron artífices suficientes  para resaltar la debacle emocional y las consecuencias de la guerra en “La Tumba de las Luciérnagas”, su primera cinta realizada bajo el manto de Studio Ghibli. Su interés por las repercusiones del pasado y el impacto en el presente de los individuos prosiguió con la perspectiva femenina de “Recuerdos del Ayer” (Omoide Poro Poro, 1991), su interés por la preservación del medio ambiente resurgió, con tintes del cine fantástico, con un grupo de peculiares mapaches parlantes en “Pom Poko” (Heisei Tanuki Gassen Ponpoko, 1994) y su lado cómico a través de “Mis Vecinos Los Yamada” (Hōhokekyo Tonari no Yamada-kun, 1999), donde el objeto del absurdo se halla en las disfuncionalidades familiares, sus individualidades, miedos y el contraste generacional.

La Leyenda de la Princesa Kaguya” (The Tale of Princess Kaguya, 2013), homenaje a la representativa leyenda sobre el nacimiento de una niña dentro de un tallo de bambú y su hallazgo por una veterana pareja de ancianos, se trató de la última cinta de Isao Takahata, reafirmando el impacto del folclor japonés con una fina técnica de animación inspirada en la acuarela que plasma la dificultad en aceptar los roles impuestos por una sociedad, los cambios que conllevan, y la variabilidad de emociones por llevar una vida indeseada.

“La Tumba de las Luciérnagas”: Epítome antibélico de Studio Ghibli

Hotaru no Haka

La Tumba de las Luciérnagas Isao Takahata davidhudson tumblr

El mensaje de “La Tumba de las Luciérnagas”, además de advertir de la inhumanidad provocada por la crueldad y las armas, se convirtió en una representante importante del cine antibélico, ubicada en importancia similar al sometimiento nazi sobre los judíos en “La Lista de Schindler” (Schindler´s List, 1993) y “El Pianista” (The Pianist, 2002). Además de una referencia importante del cine de animación japonesa, forma parte de un puñado de cintas animadas sobre los estragos de la guerra bajo el punto de vista nipón, como la supervivencia de un niño y su madre embarazada tras el bombardeo a Hiroshima en 1945  en “Gen de los Pies Descalzos” (Hadashi no Gen, 1983),  las dificultades de la pérdida de la familia en “El Conejo de Cristal” (Garasu no Usagi, 2005) y la búsqueda de optimismo de una joven que experimenta el dolor del conflicto bélico en “En este Rincón del Mundo” (Kono Sekai no Katasumi Ni, 2016).

“La Tumba de las Luciérnagas” es uno de los legados cinematográficos de Isao Takahata y de Studio Ghibli que acompaña a la contraparte de la Segunda Guerra Mundial con el retrato de Hayao Miyazaki sobre la figura del ingeniero aeronáutico Jiro Horikoshi  de “Se Levanta el Viento” (Kaze Tachinu, 2013).  En conmemoración del aniversario 60 del fin de la mencionada guerra, la cadena de televisión japonesa NTV realizó un filme televisivo estrenado en 2005 y el realizador Taro Hyugai hizo una adaptación cinematográfica en live-action en 2008.

La vida es efímera, como la existencia de las luciérnagas, y cada guerra, en palabras del escritor Henry Miller, es una destrucción del ser humano.

Resumen del artículo (Obligatorio)
“La Tumba de las Luciérnagas”, de Studio Ghibli: La crudeza de la guerra
Título (Obligatorio)
“La Tumba de las Luciérnagas”, de Studio Ghibli: La crudeza de la guerra
Breve descripción (Obligatorio)
A treinta años de su estreno, "La Tumba de las Luciérnagas" (1988), de Isao Takahata, es una de las cintas más emblemáticas de Studio Ghibli y hace una referencia vigente a los infortunios de la guerra y a la pérdida de la inocencia.
Autor (Obligatorio)
GALAKIA.COM (Obligatorio)
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