Italianos en el mundo: preservar la lengua y la cultura italiana

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La cantidad de inmigrantes italianos dispersos por el mundo debería haber sido un factor determinante para la difusión de la lengua y cultura italiana.

Cerca de 60.000 italianos viven en el exterior. La relación con la madre patria no ha creado los lazos suficientes como para mantener el sentido de pertenencia a la comunidad lingüística-cultural de Italia.

Los inmigrantes italianos que quisieron olvidar Italia

A menudo los inmigrantes italianos han querido voluntariamente olvidar la tierra ingrata, que los había forzado a la emigración. Muchas veces han sido asimilados completamente por la sociedad de llegada, se han casado con personas autóctonas y han olvidado, o intencionalmente evitado, enseñar la lengua materna o contar los orígenes a sus hijos. Ha prevalecido una especie de temor porque el mantenerlos ligados a la cultura italiana pudiese significar mantenerlos ligados a una condición de inferioridad.

Italianos que mantuvieron lazos con las comunidades italianas locales

Muchas veces no hubo un proceso de asimilación, sino un fenómeno de derivación cultural. Grupos de italianos se vincularon con las comunidades italianas del lugar de inmigración, las cuales, no siendo regularmente alimentadas por individuos provenientes de la madre patria, teniendo con la tierra de origen débiles contactos; se desarrollaron autónomamente. Conformaron sí, comunidades de origen italiano, pero muy distantes de los gustos, ideas y modos de vida de la Italia actual.

Asociaciones italianas en el exterior

Las asociaciones son muy activas y numerosas, pero muchas veces fundadas sobre bases regionales o religiosas que poco tienen que ver con la italianidad. En gran parte se dedican a mantener lazos entre los italianos establecidos en el exterior, pero no entre estos e Italia.

Los barrios italianos en el mundo

Las redes migratorias aseguraban un recibimiento a los inmigrantes que llegaban a destino. En algunas circunstancias, favorecían el nacimiento de barrios en los que había ya muchas personas provenientes del mismo lugar. Desde este punto de vista, la Little Italy de Nueva York, en el Lower East Side de Manhattan, representa un caso ejemplar. En este barrio, desde fines de 1800 se concentró una gran parte de la inmigración italiana que llegaba a Estados Unidos, asumiendo características particulares: rasgos somáticos y dialectos, negocios, insignias y fiestas patronales que hacían evidente la presencia de italianos.

Muchos de estos italianos llegaron a preservar la identidad de algunos elementos de origen, y al mismo tiempo, fueron “transformados” por el contacto con una mentalidad diversa y comportamientos diferentes respecto a la Italia natal.

Italia ha descuidado a los italianos en el exterior

Los responsables políticos, generalmente en sus agendas de los viajes diplomáticos, fijan encuentros con representantes de las asociaciones italianas, pero sin superar el plano de la formalidad.

Los institutos de cultura italiana se ocupan de hacer conocer la lengua y la cultura italiana a los extranjeros, pero no a favorecer la actualización cultural de los inmigrantes.

Las escuelas italianas en el exterior, son pocas y cuentan con escasos subsidios por parte del gobierno italiano.

Política del gobierno italiano: perspectivas de futuro

Solo en estos últimos años se está considerando críticamente la postura frente a los inmigrantes italianos en el exterior. En una época en la cual se habla de economía global, se descubre la importancia de los lazos étnicos entre individuos separados por un océano. Se mira a la comunidad italiana como posible puente para la conquista de mercados internacionales.

Mientras se fabula con una certificación de autenticidad de la pizza, que podría hacer vender millones de kilos de vera mozzarella y de vero pomodoro italiano en el mundo, los analistas se dieron cuenta que han perdido una gran ocasión, que otros grupos étnicos han sabido aprovechar.

El rol de Italia en el mundo se ha desarrollado rápidamente, y velozmente debería enriquecerse el rol y las relaciones con los italianos en el exterior, pero no con esta velocidad necesaria, parece que se están desarrollando las mentalidades y los hábitos políticos.

De la superación de esta mentalidad depende el cambio que convertiría a la comunidad italiana en el extranjero en un verdadero recurso para difundir y preservar la cultura y la lengua italiana.

 

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2 Responses

  1. matteo

    Estimada Eleonora:
    Quiero señalarte algunos despropósitos en tu ensayo sobre la condición de los italianos en el mundo. En primer lugar, indicarte que los italianos en el extranjeros vistos desde Italia son emigrantes y no inmigrantes, condición que tienen desde el punto de vista del país que los recibe. En segundo lugar los italianos no son un grupo étnico, tal y como apuntas en tú escrito. Así que te recomendaría algo más de rigor a la hora de utilizar estas definiciones.
    Respecto al contenido me cuesta identificar la condición actual de los italianos en el extranjero tal y como la describes. Lo que cuentas parece más una crónica de comienzos del Siglo XX que lo que nos rodea en la actualidad. En este sentido te recomendaría actualizar tus fuentes y no escribir palabras en libertad.
    Un saludo cordial.
    Matteo

    Responder
    • Eleonora Castelli

      Matteo:
      En primer lugar, te quiero contar que soy argentina, nieta de inmigrantes/emigrantes (según desde dónde lo mires) italianos y que vivo en Italia; es decir, he experimentado las dos sensaciones. En segundo lugar, no hablo de italianos como grupo étnico, sino que utilizo la palabra etnia en el sentido de tener igual origen (vocablo que se suele usar para indicar algo en común, sin necesidad de hablar específicamente de una raza). Tampoco hablo de la condición actual de los italianos en el extranjero (no es el fin del artículo), excepto en el último párrafo (…en estos últimos años…).
      Es nada más que un artículo en donde se habla de los distintos comportamientos de inmigrantes e instituciones; no se trata de un estudio sociológico ni de un tratado de política migratoria.
      No hubo intención de ofender a nadie; según mi opinión existen tantas posturas y situaciones como migrantes hay. Es un tema profundo, a veces doloroso, que conlleva un cúmulo de factores.
      Saludos.
      Eleonora

      Responder

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