Hygge, el secreto de la felicidad

¿Qué hace de Dinamarca uno de los países más felices del mundo? Poco sabemos de este país del norte de Europa, pero lo cierto es que año tras año ocupan los puestos más altos en los índices de calidad de vida según un estudio anual de la ONU. Los altos salarios ayudan, pero los daneses se caracterizan por su sencillez, que transportan a la mayor parte de sus vidas. Esto les viene sintetizado en una palabra: Hygge.

¿Qué es el Hygge?

La primera vez que escuchamos esta palabra, suena extraña y difícil de pronunciar, (se pronuncia como jue-guh). El hygge es un estilo de vida, una filosofía, que tiene traducción en nuestro idioma. Es sentir el momento, apreciar las cosas pequeñas, un estado de ánimo y mental. Es sentirse ligero, libre y cómodo, tanto en soledad como en compañía  de los amigos.

Una vez que los conceptos están claros, ya es más fácil identificar cuándo estamos viviendo un momento hygge.

Es hygge cuando nos sentimos a gusto y libres de preocupaciones, cosa ardua en estos tiempos que vivimos. Pero es más sencillo de hacer de lo que verdaderamente suena, lo único que debemos es abrir los ojos a lo que hay a nuestro alrededor, y apreciarlo. Así, los daneses consiguen imbuirse en el hygge. La vida sencilla, la vida slow.

Todos deberíamos hacer hueco en algún momento de nuestros días para ese momento, y lejos de lo que pueda presuponerse, puede ser en cualquier instante y en cualquier lugar. El clima ha proporcionado recursos a los daneses para crearlo fácilmente, dadas las largas noches y los largos y fríos inviernos. Es hornear, por ejemplo, un bizcocho tú mismo, con los niños o con algún amigo, o tomarse una taza de café o té en buena compañía en una cafetería acogedora. Es dar un paseo al atardecer apreciando las vistas, cuando ves una película en casa bajo una manta y un bol enorme de palomitas, o ponerte ese jersey cómodo y ancho con el que te sientes tan bien.

Son esos momentos en los que vives plenamente el presente disfrutando de lo que está sucediendo sin pararse a pensar o preocuparse de lo que pueda ocurrir en el futuro.

 

¿Cómo incorporarlo en tu hogar y en tu vida?

Bicicleta con cesta detrás, lista para un posible picnic en el parque, por congerdesign en Pixabay

Vamos a ver las posibles maneras en que poder iniciarse en el modo de vida hygge. ¿Hace falta invertir en dinero y tiempo? No es estrictamente necesario. Al fin de cuentas, se reduce a la sencillez y a un estado mental y espiritual. Todos tenemos una manta y cojines en casa, y una cama en la que poder remolonear los días libres, y un pequeño círculo de amigos cercanos. Aunque una lista pequeña de artículos podría ser de gran utilidad.

 

  • Iluminación: Es uno de los factores claves. Los daneses se inclinan a encender un fuego en la chimenea y dejar que el embriagador aroma de la madera quemada invada la casa. Bien, no todos tenemos esa posibilidad. Pasemos al plan B, velas. Las velas son uno de los ejes centrales. Apagar las luces del techo y darle protagonismo a la luz ambiental. Velas aromáticas o neutras, posiblemente blancas o rojas. Lámparas de mesa, y decorativas, como tiras de lucecitas blancas que puedes poner en la pared. Visita una tienda o página web de iluminación. ¡El cielo es el límite a la hora de dar un ambiente especial y cálido al hogar!
  • Decoración: Una manta grande y calentita, unos grandes y suaves cojines, una taza preferida, un reloj bonito en la pared, farolillos donde meter las velas, fotos de tus seres queridos y momentos especiales en las paredes, o una manta de piel de oveja en un sillón (hay disponibles en el mercado falsas). Colores neutros, en gamas de blancos, grises, rosas, con algún pequeño detalle de rojo, azul oscuro o negro aquí y allá, aunque hacer el inciso de no excederse en esos colores puesto que rompen la armonía. La madera es vital igualmente en los muebles, de colores claros como la haya.
  • Vestuario: Como he citado previamente, un buen jersey de lana, un gorro, unos calcetines calentitos, unas pantuflas cómodas.Cualquier prenda que te haga sentir a gusto, que no te apriete.
  • Alimentación: En el momento hygge, no hay restricciones ni dietas ni culpa. El chocolate en todas sus variantes es el líder en momentos hygge. Lo dulce, como la mermelada y los bollos caseros: los bizcochos, trozos de tarta o las magdalenas. El término comfort food viene perfecto. Ese caprichito que uno se da al final de un día duro en el trabajo. También la alimentación hygge son un plato caliente, como la sopa o un filete con patatas. También lo es hornear tu propio pan.
  • Compañía: Los daneses gustan de reunir a un grupo pequeño de amigos cercanos en casa, la mayor parte de las ocasiones. Si salen, optan por cafés íntimos o una terraza a la luz del sol para sus momentos más hygge. Preparar una velada para ver una serie de televisión para tus amigos o para cenar y pasar un largo rato después charlando (ignorando temas espinosos y que puedan atraer mal ambiente y discusiones a la mesa), es hygge.
  • El hyggerkrog: El rey del hygge en casa, un rincón donde leer el libro favorito, donde tomarse una taza de té, o desde donde ver cómo cae la lluvia o la nieve y pensar, escribir o dibujar, todo bajo tu manta favorita y una luz acogedora.

Momento hygge en un hyggerkrog

Por último, esta época a la que nos acercamos en este momento, el otoño y el invierno, es idóneo para buscar esos momentos hygge que tanto necesitamos en estos momentos. Así que, inspírate en los daneses ¡y al hygge!

 

 

 

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