Entrevista a María Vega, nos cuenta en exclusiva los secretos de la literatura romántica

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La escritora más carismática del panorama romántico nos sorprende con la novela “Tú, mi vida” reeditada por Tempus Fugit Ediciones.

Amante confesa de la época victoriana, esta vez nos envuelves con el intenso aroma de una Cádiz profundamente liberal para su tiempo, 1.812. Las obras de María Vega son el complemento ideal para aquellos que amamos la literatura sin cortapisas, sin etiquetas. Historia y brujería, romance y desamor… ¿Es la mezcla de géneros, la magia del hechizo más peligroso?

maria vega

María Vega, la escritora más carismática del panorama romántico.

– Antes de responder a esta, tu primera pregunta, déjame decirte que es un verdadero placer volver a sumergirme (como lo hago, y lo sabes) en cada una de tus preguntas. Y dicho esto, voy a responder a esta primera pregunta, que por ser la primera… ya se las trae (jajajaaaaaa).¿La magia del hechizo más peligroso la mezcla de géneros?… A mi parecer, y desde mi experiencia, puedo decirte que sí. Pero con un sí rotundo. Personalmente soy; o más bien me considero, una escritora o como a mí me gusta definirme: “una cronista de fantasías”, que erige una historia de amor donde confluyen diferentes naturalezas o suertes. Es decir, la base donde se fundamentan cada una de mis historias es el amor, y es en esa historia de amor, en esa base, donde entrelazo breves trazas de historia, donde perfilo las líneas de lo paranormal, y donde ideo y esbozo; a modo de sutiles trazos, momentos llenos ya no sólo del erotismo velado que es lo que caracteriza a la novela gótica que tanto me gusta, sino que les otorgo la pasión y la emoción que mana de cada uno de esos momentos. Simplemente me dejo llevar. Pero guardando siempre la compostura. La elegancia sobre todo.

Por esta regla de tres, puedo afirmar con total certeza de que no me ciño a un género concreto, soy incapaz de ello, lo confieso. No soy de etiquetas. Nunca lo he sido, ni creo que pueda llegar a serlo. A eso nos acostumbraron en la facultad cuando estudiaba educación especial. Y puede que por ese motivo, por mi negación a etiquetarme o etiquetar mis obras, muchas veces no sé donde encuadrarlas.

Pero lo que sí es verdad, y atendiendo a tus palabras, esa mezcla de géneros que tanto me gusta, puede que le confiera cierta magia o cierto encantamiento a mis obras. Pero claro, no puedo olvidar que esto me lleva a conspirar contra mí misma, ya que esa misma mezcla puede llegar a ser tan mágica como explosiva. Quiero decir que… cuando no atiendes a un género concreto, cuando juegas con todos, y todos confluyen armónicamente en un todo, te encuentras con el dilema; una vez puesto el FIN, de plantearte el tipo de género en el que encuadrar tu obra. Y no sólo eso. Porque a decir verdad, esa mezcla “mágica” puede resultar tan complicada como envenenada, puesto que una vez comienzas a fraguarla, llegas al punto irremediable, en el que debes comenzar a desenredarla. No sé si me he explicado, o he sabido explicarme.

“Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse.” Jorge Bucay. ¿Podría ser este el mantra que más atormenta a la protagonista de tu novela?

Novedad en romántica maría vega

“Tú, mi vida” la novedad del género romántico este otoño.

– Sin duda. Sin lugar a dudas. Ana; la protagonista de mi obra, podría atender al estereotipo de la mujer “crisálida”. Una mujer que vive inmersa de lleno en la envoltura que su esposo ha creado a su alrededor, y que la misma sociedad ha desenvuelto para mujeres que como ella, se tiñen a lo estrictamente establecido. Pero al igual que el envoltorio que encierra a las crisálidas, esta membrana; de apariencia dura, es en verdad tan frágil como efímera. Llegado el momento, y una vez puestas las cartas sobre la mesa, Ana (mujer valiente donde las haya, a mi parecer) decide tomar las riendas de su vida. Se hace dueña y señora de “sus tiempos”, de cada momento de su vida, de cada palabra que aflora de su boca, de cada sentimiento. Decide rehacer su vida, alzar las alas y volar sola. Volar libre. Dejando atrás el cascarón donde las mujeres como ella, y dada la época que les tocó vivir, ostentaban de forma silente.

Cuanta verdad hay en esa frase: “Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse”. Y así fue. Por desgracia esto es algo que Ana aprenderá de la forma más cruel.

A mi parecer, también podríamos atribuirle a una mujer como lo es ella, frases tales como…

“Es más fácil luchar por unos principios que vivir de acuerdo con ellos. (Alfred Adler)”.

“En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados. (Miguel de Cervantes Saavedra)”.

Y mi preferida…. “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros. (Groucho Marx)”.

En resumidas cuentas y según mis creencias, Ana podría ser el estandarte de muchas vidas. La efigie que ensalza los principios de amor a uno mismo.

Siguiendo esa estela histórica y haciendo un guiño al francés más reivindicativo de la época… “Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes” decía un contundente Napoleón. ¿Es por esto que en las novelas de María Vega lo imposible solo tarda un poco más en llegar?

Novela romántica gótica

María Vega pertenece a esa generación de autores que no solo escribe, además diseña portadas y edita.

– Y yo me pregunto… ¿y ahora que digo yo? Jajajajaaaa…

… “El fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes”, pues al final no era tan tonto ese Napoleón. Aunque como decimos aquí en Cádiz: les dimos pa el pelo a esos franceses. Jajajajaaaa… Dejando las bromas aparte, te diré que “lo imposible” en mis obras, y en mí misma, no es que tarde un poco más en llegar, no. Es que cuando lo hace, cuando llega, llega de improviso. Al menos trato de que así sea. Para mí, lo imposible es posible, y como no me gusta esperar, pues eso, no me hago esperar. ¿Para qué?, si de todas formas, tomes el camino que tomes siempre llegarás; al menos en mi caso; al mismo punto. Yo soy de las que piensas que lo bueno, si es bueno, cuanto antes llegue, mejor.

Me gusta jugar con lo imposible, me gusta arriesgar. ¡Pero ojo!, siempre con los pies en la tierra. Debo ser consciente en cada momento de las tierras por las que me muevo. Y si tengo dudas, o recelos, lo mejor es tomar otro camino. En lo referente a mi cobardía, puede que lo sea según el momento o las circunstancias. Pero en cuanto a mis obras, no.

Quizás, y solo quizás, mi afán por perfilar lo imposible, por hacer viable lo inverosímil y dar forma a lo quimérico, radique en ese fetiche gótico que rige mi imaginación. Y mi índole o condición gótica cree fervientemente en que mi fin es el infinito, y mientras ese infinito no tenga fin, lo imposible será una realidad tan palpable y evidente como lo juiciosamente posible. Y dicho esto, ¿para qué hacer esperar al lector con envolturas, y con capas y capas de tiempo que después pueden llegar a convertirse en la peor de las pretensiones? Sencillamente hay que medir los tiempos, hay que adecuarlos a las expectativas y cumplir con lo que esperas alcanzar. No más. Hay que saber jugar, y saber ganar.

Ya sólo me queda decir, que lo imposible solo es posible cuando se cree en ello.

El realismo que persigue a todas tus obras viene a demostrar que su autora conoce de primera mano los sinsabores de la vida y elige la belleza y el amor, la imaginación y la creatividad para afrontar el día a día de la forma más adaptativa. ¿Son la elegancia (en el fondo) y la belleza (en la forma) los rasgos más acusados de un estilo inconfundible?

– Ahora sí que me has dejado sin palabras…

Desde luego, como persona racional que soy, conozco bien los sinsabores de la vida. ¿Quién no los conoce hoy en día, quien no los ha sufrido o padecido? Bueno sí, sé que hay algún “viva la Virgen” al que hay que descartar, pero por desgracia o por fortuna; según se mire, este no es mi caso. Soy del todo consciente del mundo que me rodea, por desgracia, pero soy de esas personas que tratan de ponerle color a la vida. Y aunque me tope con momentos difíciles, y en la paleta de mis sentimientos sólo tenga una gama de colores grises, trato de dar color a mi mundo. Al fin y al cabo, ¿el gris es un color diferente del negro y el blanco, no?

Puede que dada mi vocación como profesora (en paro) de educación especial, para mí el ser humano y todas y cada una de sus posibilidades y características sean el mejor de los tesoros con el que perfilar la vida de cada uno de mis personajes. Personajes a los que trato de conferirle vida propia, con sus pros y sus contras. Les confiero aspectos que se asemejen lo más posible al hombre y mujer de a pie. A esas personas con las que nos cruzamos todos los días. Quizás por eso…,  hay quien dice que muchos de mis personajes son “insufribles”. Puede ser, para que negarlo, pero todos y cada uno de ellos se corresponden con un estereotipo de persona, real, sí, insufrible, puede… pero al fin y al cabo personas de a pie. Tan reales como el estereotipo al que representan.

Hurgo mucho en los arquetipos del ser humano, y trato de encaminar esas diferentes visIones en cada uno de mis personajes.

Para ser sincera, no sé si mi estilo es inconfundible, pero al menos trato de que sea mío. Y puede que en la búsqueda de esa armonía con la que trato de ordenar las directrices que rigen cada una de mis obras, es donde radique esa elegancia y la belleza de la que hablas.

Te confieso que siempre trato de ser elegante, incluso cuando el momento así no lo exija, y trato de buscar una belleza armónica en el todo. La belleza y la elegancia no tienen porqué reñir con el sinsabor que marca nuestras vidas, ¿no te parece?

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No podemos olvidar que María Vega es una escritora de romántica gótica. Aunque por su impecable manejo de la palabra, bien podría sorprendernos con otros géneros. Me consta que no paras de incubar historias que se convierten, con el tiempo, en bellas construcciones literarias con alto potencial emocional. ¿Nos sorprenderás con otros registros o permanecerás fiel a tu esencia más gótica?

– Primordial en todas y cada una de mis obras, es dotarlas de ese potencial emocional. De no hacerlo, estarían vacías, y yo demasiado llena. Pues sí.

Ya al principio de esta entrevista me preguntabas por esa mezcla de géneros con la que aderezo cada una de mis obras. Ese es el condimento especial que las rige a todas.

No te voy a negar que me encanta la historia, así como todo lo que tenga que ver con el mundo ancestral y lo paranormal. Y una persona como yo, que hurga tanto en las pasiones del ser humano, y en sus carencias y aflicciones, también las transporta a diferentes escenarios. Me encanta jugar con ese devenir de particularidades y fondos.

Dicho esto, puede que os sorprenda con una historia donde la trama acontece en la Roma del emperador Tito (Tito Flavio Sabino Vespasiano), o en el agreste Oeste americano, o puede que incluso trate de transportaros a mundos paralelos. Pero eso sí, siempre os encontraréis con historias del día a día, con diálogos naturales dotados de vida, pero transportados a otro momento, época… Como ya te he dicho, en mí todo es posible, o mejor dicho, lo imposible es posible. Eso sí, sin perder toda mi esencia gótica. De no hacerlo, de no dotarlas de ese halo gótico, creo que no serían mías, ni me identificaría con ellas como lo suelo hacer. Siempre trato de regir o guiar cada una de mis tramas con ese perfume gótico.

Y como ya te he dicho, el indagar en el ser humano, es otra de mis pasiones, lo que me ha llevado a confabular diferentes historias donde las pasiones carnales son la base de su esencia vital, por así decirlo. Puede que os sorprenda con historias donde el erotismo juegue un papel tan primordial como trascendental.

Lo que sí es cierto, es que siempre, siempre…, trato de empaparme del momento, de la línea del tiempo donde englobe la trama. El porqué es bien sencillo, ¿cómo puedo crear un argumento lo sumamente consistente y creíble si no soy consciente del momento en el que me tengo que desenvolver? Si encuadro la trama en la Roma de Tito, yo tengo la imperiosa necesidad de poder desenvolverme por las calles de Roma, necesito saber la distribución del tiempo, la evolución de los momentos. Necesito ser consciente de todo lo que me rodea. Necesito teletransportarme; por así decirlo, allí. A ese momento, a ese lugar. Tengo que convertirme en la mejor de las anfitrionas.

Quizás por eso hay un intervalo tan extenso entre cada una de mis obras. Lo siento. Mea culpa.

 

María Vega es una escritora muy completa que se vacía en cada obra para llenarnos de su sensibilidad. Porque “La inspiración hoy me transporta a realidades paralelas que dan pie al prejuicio consentido de los sentimientos” tal como se desprende de sus palabras.

Espero que esa inspiración siga siendo tu refugio y trinchera hasta que desde allí nos vuelvas a sorprender.

– Para serte sincera, cuando escribí esa frase, estaba más pa yá que pa cá (como decimos en Cadiz). Es broma, es broma.

No tengas dudas que trataré, al menos lo intentaré, de volver a sorprenderos. A fin de cuentas eso es lo que tarto de hacer en cada una de mis obras.

Admito, y no me da vergüenza decirlo, que para mí, muchas de ellas son el diario donde plasmo o vacío todos y cada unos de mis sentimientos, de mis emociones, de mis anhelos. Trato de dotarlas de lo hermoso y lo feo de cada uno de mis días, de todo lo que se cruza en mi camino. Para mí, mis obras son eso, el refugio o el espejo donde necesito mirarme cada día. Son en pocas palabras, el filo de la montaña donde te nace esa necesidad imperiosa de gritar hasta desgarrarte la garganta.

Son la mejor medicina para todas y cada una de mis fiebres imaginativas. Creo que puedes llegar a entenderme. Que podéis llegar a entenderme.

 

Y llegados a este momento…, sólo me queda, una vez más, darte las gracias por hacerme partícipe de este momento que me regalas. Gracias por todo.

Ya sólo me queda esperar que te gusten las respuestas que te he dado, y que estas atiendan a las expectativas que hayas podido tener. Un beso.

María Vega.

 

 

 

 

Una Respuesta

  1. María Vega

    Muchas gracias a todos los que habéis dedicado un momento de vuestras vidas para leer mi entrevista. Y muchas Gracias a Arancha Caballero Sagardía por darme nuevamente la oportunidad de abrirme como lo suelo hacer con ella.
    Gracias.
    María Vega.

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