Entrevista con José Luis Panero, actor y bloguero de «Palomitas de maíz»

Lo merece. Me he encontrado con el polifacético José Luis Panero (dedicado al cine pero también a la economía, y también actor teatral con buenas críticas) en entrevistas a grandes estrellas de Hollywood. Así que con ocasión del octavo aniversario de su  Palomitas de Maíz (¡que cumpla muchos más y que se nos invite a palomitas, sí, pero también a tarta!) colocamos a su autor al otro lado del micrófono, ése por el que se contesta. Nos ahorramos ponerle un foco en plan interrogatorio y hacerle el tercer grado. Pero nada de solidaridad entre blogueros, decido atacar a degüello.

Bloguero

José Luis Panero en su faceta de actor.

Señor Panero, para comenzar, ¿por qué un blog en el que caben muchas cosas, pero sobre todo de cine? ¡Si ya nadie va al cine!

No estoy tan de acuerdo. Al menos no cuando arrancó el blog la noche del 7 de noviembre de 2008, tras asistir a la premier de El infierno vasco, documental de Iñaki Arteta. Un año, además, de incertidumbre política, cuyo gobierno ratificó su apego por ciertas películas y realizadores, especialmente en lo relacionado con la ideología de género y la cultura de la muerte. Y para mí eso no puede ser. Por eso, más que nunca, sentía que tenía la necesidad de dar luz a las inquietudes periodísticas de entonces y el mejor medio para hacerlo era a través de un blog, insertado en una de las mejores cadenas generalistas de radio. Hacerlo de cine fue la manera de presentarme de forma más firme y determinada a fin de no sólo ceñirme a las críticas de cine o a la inclusión de entrevistas. Quería pronunciarme sobre las cosas del día a día en las que apenas se repara, en buscar el lado contrario de la noticia si es posible… Y algo bueno ha debido ocurrir para que, a pesar de que se haya nutrido de cine, perviva tras 8 intensos años. En estos momentos, u ofreces algo alternativo o no tienes nada que hacer.

En cuanto a lo de que hoy día nadie va al cine… Diría que se va menos. Ciertamente estaremos de acuerdo de que ocasionalmente se acude en masa con la Fiesta del Cine y también con que las nuevas plataformas y medios de ver películas en casa suple en cierta medida al cine. Pero de eso a que desaparezca la idea de ir al cine, de sentir la textura de la imagen, aunque ahora sea cada vez más digital y más apastelada… hay un trecho. Si los Lumiére vaticinaron que con el cine “nadie ganaría dinero”, estoy seguro de que si su tesis es que ya nadie va al cine llegará otro para decir “yo estoy dispuesto a demostrar que el cine saldrá reforzado tras estas críticas tan plurales”.

¿Por qué la gente lee blogs? Mucha gente tiene a su disposición en internet las críticas de grandes medios pero se decantan por ver qué les dice alguien que escribe de forma espontánea. ¿Cómo se come eso?

Porque el blog es la encarnación del periodismo ciudadano. La manera de tener cerca, en el móvil o en otro cualquier pequeño dispositivo, la información inmediata que te puede decir el compañero de al lado. Sólo que en el caso de los críticos con algo más de rigor… ¡O al menos debería ser así! Por otro lado, estamos tan saturados de informaciones generalistas de cine trufadas de ideas nube que no conducen a nada -me refiero a las revistas más populares- que lo útil es decantarse por blogs especializados que van a la entraña del asunto. Y ahí no deberían prodigarse las ideas nube, entre otras cosas porque el texto de un blog, por sí mismo, no debe ser muy extenso si al escritor quieren leerle, claro.

Medios de comunicación

El responsable del blog «Palomitas de maíz».

¿Cómo surgen las ideas? ¿Se planifica o salen de forma espontánea?

Las ideas van y vienen, unas veces son fruto de una inspiración a través de algo que estoy viendo en la tele y me da una pauta a seguir para escribir sobre el tema. Y en otros casos la idea se desarrolla a través de un pensamiento nítido, claro, planificado. ¿Se ha fijado usted porque hay “actores” que se escapan del marasmo social en el que se encontraban aparentemente tan cómodos y tranquilos y lo cambian por la política… ¡Hasta el cómico Felisuco se ha convertido en una persona respetable! ¡Él, que empezó de reportero dando la matraca a los famosos de turno! ¿Lo ve? Acabo de planificar una entrada para el blog…

¿Por qué en lugar de apostar por llegar a la audiencia más masiva posible muchas veces tienen espacio en su blog películas pequeñitas, como “Bakhita”, “Luz de Soledad”? ¡A veces parece que cuanto más pequeña más importancia se le da!

Porque soy fiel, y me enorgullezco de ello, de poder ser independiente y decir lo que me venga en gana. De esa manera me importa menos hablar de la crítica de la película Sully, de la que va a opinar todo el mundo -y no por eso no puedo dejar de criticarla-, pero no todo el mundo va a detenerse en filmes, digamos menores como las hagiografías de Bakhita o Luz de Soledad. Y está claro que si se quiere llegar a todos los públicos, esas películas tienen el mismo derecho de contar con una buena distribución y difusión. Pero entraríamos en la guerra de audiencias y resultados de taquilla. Es decir, Sully se vende sola y estas dos películas sobre dos religiosas, no. Es ahí entonces donde entro yo a apoyar ese cine que no está de moda pero porque, por norma, no va a dar dinero, y, sobre todo, porque al público no se le ha educado en eso. Fíjese, sino, en el éxito de la película de Juan Manuel Cotelo, tras la hermosísima El sudor de los ruiseñores, de La última cima. Muchísimas personas descubrieron con ese filme un panorama jamás mostrado antes en el cine de manera abierta y tan coloquial. Por todo ello, a mí me produce más satisfacciones estas propuestas fílmicas a ver las chorradas de Airbag.

Aquí se le da palo a todo el mundo, sea de la ideología política que sea, si lo merece. O sea, si Mas se pone pesado con gastar dinero en doblajes en catalán aunque no lo vaya a disfrutar nadie, o a Rajoy, por quitarles a los ancianos el cine por un euro. Muchos lectores (los más inteligentes en mi humilde opinión) lo agradecerán, pero, ¿no tiene miedo de ofender a todos los sectores y que no le lea nadie?

De partida me parece un buen planteamiento el suyo. No obstante, el mayor o menor éxito del blog está en su pluralidad. Lo que le decía antes, en no estar ceñido a ningún patrón ideológico, precisamente porque caería en la previsibilidad. Mi intención no es ofender a nadie, a ningún sector de los cientos que hay en la industria del cine. Pero no me callaré si lo que se cuece en las cavernas de la política no me parece bien, existiendo posibilidades para enmendar el tema. Para mí, lo de Mas y lo de Rajoy no tenía ningún tipo de justificación.

En estos ocho años me consta que muchos lectores te han expresado su gratitud por los artículos, pero al expresar libremente tus opiniones, pienso (al ser también bloguero) que más de una vez le han tenido que poner “a parir”. A veces con educación, otras no tanto (y eso que no se tiene comentarios, sino ya vería). ¿Recuerda algún detractor especialmente pesado?

En esta profesión del periodismo, y en su afluente la crítica de cine, por norma, van a abundar siempre las críticas negativas a las positivas. En realidad lo agradezco, porque así veo por dónde respira el personal o por qué esa inquina hacia mi persona. Y, sobre todo, porque de lo malo siempre intento quedarme con la parte que me sirve de aprendizaje para el futuro. En efecto, le diré que me han puesto como no digan dueñas en público y por todas las redes sociales por las que me muevo. Pero eso está bien, significa que voy por buen camino, puesto que se ha producido algo que, sin buscarlo, me ha hecho sentirme mejor conmigo mismo. Algo del tipo, “José Luis, has hecho un buen trabajo”, me digo a mí mismo. Lo mismo pienso cuando me alaban el trabajo y me pasan la mano por el lomo. Pero lo otro me pone más.

¿Ha hecho más amigos o enemigos con Palomitas de Maíz?

Imagino que a partes iguales. A los que les guste el cine y razonen con criterio sus valoraciones respecto a mí, fenomenal, sean para bien o para mal. Ahora bien, es cierto que hay muchos intérpretes de la fauna-lobby habitual que me han hecho muchos feos. Me refiero a los que especialmente presumen de tolerantes, como Dani Rovira, al que le dije educadamente por Twitter que no me había gustado Ni ocho apellidos vascos ni la pasada Gala de los Goya, y me bloqueó. Lo mismo que cuando también por Twitter le dije a Santiago Segura que podía hacer un tipo de cine algo más luminoso, y claro, me dijo que para iluminados como yo, no le merecía la pena estar en la red con él. Y me bloqueó. También, cuando he criticado asuntos sobre la homosexualidad ocasional, pero explícita de Disney, me granjeé otros enemigos. Pero, caramba, sin ofender y siendo respetuoso, no sé por qué se enerva el personal. No digamos ya, cuando digo que Willy Toledo o doña Pilar Bardem y su séquito de pancarteros pasaron del “No a la Guerra” y sí a ETA al apoyar una marcha por la defensa de los derechos de los presos vascos en Bilbao hace 3 años.

Confiese, ¿alguna vez ha metido la pata? ¿Se ha arrepentido de alguna entrada?

Estoy convencido de que sí. A Morgan Freeman le pregunté que por qué había dedicado su Oscar a Dios…, y efectivamente no le había dedicado el premio. A mi favor he de decir que equivocarse es de humanos, y que tras 8 años de blog el riesgo es cada vez más alto. Pero también tengo que hacer constar que siempre he sido de los que rectifican rápido y piden perdón. No quiero irme a la cama con remordimientos de conciencia. Tal vez las entradas con las que he tenido más jaleo han sido con las del Ministerio de Cultura y la calificación de películas por edades de algunas películas. En uno u otro sentido no me he entendido con el organismo.

Seamos buenos (al menos en una pregunta). También habrá acertado… ¿Está orgulloso de alguna entrada en particular?

¡Claro que sí! Y de más de una. Especialmente tengo un feliz recuerdo de la primera con la que nació este blog por ser también la primeriza. Al mismo nivel de satisfacción quedan todas las referidas a los premios del cine. Las de los Forqué, los Feroz, los del CEC, los Goya, los Oscar…

¿Tendremos Palomitas al menos otros ocho años más aunque sigan cerrando cines?

Nada, que no le saco a usted del tema del cierre de salas… Sí, los lectores tendrán Palomitas de Maíz, como mínimo, ese lapso de tiempo. Hay muchas que decir aún. ¡Hasta en la sopa me van a tener! Y cuidado con los ruidos de las palomitas en el cine, por cierto. Recuerden al individuo sin sus facultades mentales en orden, que asesinó a un espectador porque le molestaba su forma de comerlas. Acaba de terminar la proyección de Cisne Negro.

Además de escribir sobre cine y economía ejerce como actor, ¿qué se
siente al recibir el premio nacional de la Universidad Internacional de La
Rioja (UNIR) al mejor actor principal?

Me gusta hacer compatible mi vida profesional con el ocio. Soy un suertudo, estoy cambiando de una cosa a otra permanentemente y le aseguro que, si se puede hacer, lo recomiendo. Y respondiendo a su pregunta, siento que floto en una nube. El personaje de don Dionisio de Tres Sombreros de Copa me ha dado muchas satisfacciones, pero voy a tener que exigirme mucho en lo sucesivo. Tengo motivos para no creérmelo por la cantidad de montajes presentados, medio centenar, primero, y también por la calidad del jurado, presidido por don Luis María Ansón y con un plantel de mucho pedigrí entre él. Además me lo ha concedido en Madrid una universidad prestigiosa en un festival de ámbito nacional. Es que no existe nada por encima de este galardón a escala de teatro no profesional. Además, Tres Sombreros de Copa ya me había dado una gran alegría cuando pocos meses después de estrenarse en 2012 recibí el Premio a la Mejor Escenografía en el Certamen Nacional de El Álamo. Por todo, doy gracias a cuantos me han facilitado el camino hasta llegar aquí.

El blog, el teatro, son dos formas de transmitir. ¿Existen  similitudes aunque no lo parezca entre ambas disciplinas?

Diría que son actividades complementarias. Desde luego se comunica de forma distinta desde el teclado que desde la escena, pero son dos areópagos donde rezuma cultura por doquier. Y eso es lo importante, que la palabra llegue nítida al respetable. Desde luego me siento totalmente libre desde el blog porque, como le apunté antes, no respondo a ningún patrón, vaya, que por suerte es más que polifórmico Palomitas de Maíz. La escena, por su parte, me da la libertad de moverme, según las indicaciones convenidas, incluso puedo improvisar, pero no puedo salirme de lo que ha escrito el autor. En ese sentido el teatro resulta más hermético, pero tan satisfactorio y liberador como cualquier don permita.

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