Entrevista a la escritora Elisabeth G. Iborra

Elisabeth G. Iborra es una de las autoras con las que ya hemos hablado en Galakia. La primera vez fue a raíz de la publicación de “El amor me persigue, pero yo soy más rápida“, pero también hemos reseñado otros libros escritos por ella como “La medicina todo locura” o “Tenemos que hablar“. Y ahora vuelve a concedernos esta entretenida entrevista porque ha publicado “La vuelta al mundo de Lizzy Fogg“, publicada por Ediciones Casiopea, que nada tiene que ver con el amor o con las anécdotas, pues esta vez se ha explayado contando sus aventuras, en plan trotamundos, de los viajes que ha realizado por todo el mundo.

Se trata de una guía de viajes muy amena, escrita en tono desenfadado (tal y como nos tiene acostumbrados) y en el que además de relatarnos sus vivencias nos da una serie de consejos a tener en cuenta para nuestros viajes.

Los que seguimos un poco a Elisabeth G. Iborra sabemos que es una mujer a la que le gusta estar “en todas las salsas”, y tanto es así que tan pronto escribe de vinos y de tapas y rutas gastronómicas de allá donde va, como escribe libros de anécdotas, novela que ella denomina loca-romántica-erótico-festiva, o de viajes, como es el caso de “La Vuelta al mundo de Lizzy Fogg“, publicado por Casiopea. Lo que está claro es que escribir es una de sus grandes pasiones. ¿Qué tiene la escritura que Elisabeth no puede vivir sin ella?

Escribir es mi vocación desde pequeña, no puedo vivir sin escribir de todo lo que vivo, tanto de relaciones, como de gastronomía, como de los lugares a los que viajo, como bien refieres. Escribo mientras experimento para poder compartirlo de forma que lo que aprendo sea útil para todo el mundo. Muchas veces me preguntan cómo puedo ser tan prolífica, pero es que me paso la vida entera escribiendo de todo lo que me produce curiosidad.

Hace poco que ha visto la luz el libro que antes mencionábamos, “La Vuelta al mundo de Lizzy Fogg”, acerca de las vivencias personales de tus viajes alrededor de todo el mundo y viajando sola. ¿Cómo y cuándo surge esa idea?

Surge por derivación lógica después de toda la infancia viajando con mi familia desde los 6 meses, a vivir y a trabajar sola a Londres y a Dublín para perfeccionar mi inglés mientras estudiaba Periodismo y, después de acabar la carrera, haciendo reportajes de viajes para medios. Y como me acostumbré a viajar sola y me gustó, ya solo me quedaba dar la vuelta al mundo. Surgió a la vez que la crisis porque pensé que era el momento idóneo para largarme y que a la vuelta habría vuelto todo a la normalidad. No fue así, pero la vuelta al mundo ya no me la quita nadie.

Guía de viajes de Elisabeth G. Iborra

Chile – Libro de viajes de Elisabeth G. Iborra – Image vía Elisabeth G. Iborra

En este libro de más de 500 páginas vas contando tus experiencias en diferentes países, empezando por Europa, siguiendo por Asia y Oceanía, pasando por Israel, para terminar por América, desde NY hasta Chile. Siempre en tono desenfadado (como ya nos tienes acostumbrados) y divertido, pero en el que también se muestra tu sensibilidad en alguno de los capítulos. Cuéntanos alguna anécdota que se haya contado, o no (lo dejo a tu elección, risas) y que sea divertida en cualquiera de esos países mencionados, pero también alguna que te llegara al alma y te haya hecho ver las cosas de otra forma.

Una muy divertida fue cuando llegué a un pueblecito a las tantas de la madrugada en Ecuador y me lo encontré totalmente desierto y con los dos hostales ya cerrados. Estudié la posibilidad de escalar como Papá Noel hasta el balcón de uno, pero con mochila y todo, desistí, para no abrirme la crisma, más que nada. Resultó más fácil abrir el pomo del otro, y me encontré con una habitación vacía, con la camita preparada. Me colé en plan okupa, me duché por si acaso me echaban, porque siempre hay que ir limpita, y me eché a dormir hasta que una rondalla me despertó y me escabullí pitando a desayunar a un bar colindante, disimulando como si nada.

La que me llego al alma fue que se muriera mi querida abuela a 12 días exactos de regresar definitivamente a España, porque no pude despedirme de ella y tuve que pasar el luto en un crucero, precioso eso sí, por los fiordos chilenos; yo sola, lejos de toda mi familia, y eso fue muy duro y triste. Lo que aprendí fue que quiero estar cerca de mi familia para cualquier vicisitud que pueda suceder y es por eso por lo que vivo en España y no me he mudado a ningún otro país.

Cuando viajamos disfrutamos, conocemos culturas diferentes, formas de ver la vida, su gastronomía… Pero también nos enriquece como personas. ¿Qué destacaría Elisabeth G. Iborra de esta experiencia?

Lo que nos enriquece es que viajar a solas te da una seguridad en ti misma que no se acaba cuando termina el viaje, sino que se queda contigo para siempre, porque ya tienes comprobado que puedes salir por ti misma de cantidad de situaciones, circunstancias, problemas y conflictos en los que muchas veces te puede ir la vida. Con lo cual, cuando regresas aquí, los pequeños detalles, los problemas nimios, dejan de tener importancia y estás segura de que los puede resolver. Todo tiene solución menos la muerte, y esta nos puede sobrevenir en cualquier instante, ¡así que más nos vale aprovechar!

Imagínate por un momento que soy una hada madrina (sí, échale una gran imaginación, risas) y que en cuestión de minutos pudiera hacer que te teletransportases a un país. ¿Cuál elegirías y por qué?

Pues te agradecería que me teletransportaras primero a ver todas las islas de Laos que no me dio tiempo a conocer, porque solo vi Luang Prabang y los alrededores por el Mekong, maravillosos. De allí, me iría a Birmania, todavía muy puro; después a bucear por el Borneo Malasio, y terminaría relajándome en las Islas Fiji, a poder ser con un buen viajero estupendo, porque tiene que ser un poco triste estar en unas islas tan bellas tú sola viendo como el resto de las parejas se lo pasan pipa.

Luang Prabang – La vuelta al mundo de Lizzy Fogg – image vía Elisabeth G. Iborra

Por lo que he leído en “La vuelta al mundo de Lizzy Fogg“, Laos te enamoró. Sin embargo, Vietnam no tanto. ¿Algo que nos quieras contar acerca de lo que viste y que tanto te impactara?

Laos es una belleza absoluta, pero lo que más me impactó fue su gente, por contraste con la que me topé en Vietnam, porque fue un verdadero suplicio: me sentí todo el tiempo acosada y atracada como si fuera una tarjeta de crédito caminante a la que intentaban sacarle todo el dinero o estafar. En cambio, cuando llegué a Luang Prabang, todo era mucho más legal amable y la población era mucho más digna y respetuosa en sus intercambios con el turista y en general. ¡Incluso los taxistas y conductores de tuk tuk!

Creo entender por tus relatos qué has tenido muchos altercados con el gremio. ¿Es verdad que te han llegado a echar de algún taxi porque el conductor no entendía bien la dirección? Eso te ocurrió en China, si no recuerdo mal. ¿Qué aconsejas a las personas que quieren viajar al gigante asiático, además de que la dirección sea correcta, claro?

Mi entrada en China fue una odisea buscando taxis que me llevarán a la dirección del hotel que no tenían manera de encontrar; la situación se salvó porque una chica amorosísima a la que consulté por la calle se empeñó en que me llevaba hasta la recepción como fuera, aunque llegará tarde a su trabajo. Mi consejo es que pidan en las oficinas de turismo o en los hoteles (si hablan inglés) que les escriban en un papel las direcciones en chino, japonés, etcétera, para que no haya lugar a equívocos, y pedir siempre ayuda a los locales, que suelen desvivirse y tirar de Google Maps en sus smartphones.

Hong Kong - La vuelta al mundo de Lizzy Fogg

Hong Kong – Image vía Elisabeth G. Iborra

¿Los quesos de Suiza son tan extraordinarios como todo el mundo apunta?

Los quesos y los bombones de Suiza son extraordinarios, definitivamente. El país en sí es un oasis de paz y buen gusto, con gente muy educada y todo un sistema muy bien estructurado y puntual; da gusto, funciona como un reloj suizo, valga la redundancia.

En estos viajes además de visitar países, saborear sus manjares, disfrutarlos de mochilera y vivir experiencias interesantes, también te has deleitado con su cultura, sus tradiciones, sus personajes. Si pudieras elegir, ¿en la piel de qué tres personajes de países (incluso de épocas) diferentes te pondrías?

Efectivamente, he aprendido y disfrutado mucho de cada cultura, pero más que inspirarme en personajes históricos o conocidos, lo que más celebro es la cantidad de personas de cada país absolutamente extraordinarias y generosas que lo compartieron todo conmigo, me lo contaron todo e incluso me incluyeron en su vida normal y en sus pandillas de amigos para que lo experimentara igual que lo hacen ellos, cosa que no es posible si vas en plan hermético solamente a ver monumentos.

Shangai - La vuelta al mundo de Lizzy Fogg

En Shangai – image vía Elisabeth G. Iborra

Y ya para terminar, le dejo a Elisabeth G. Iborra un espacio en blanco para que, a modo de libro de visitas, pueda escribir lo que quiera para todos los lectores de Galakia.com.

Me gustaría animar a todo el mundo a viajar solo porque es la mejor manera de abrirte a los demás y conocer realmente la sociedad y su cultura. Pero especialmente quiero animar a las mujeres a perder el miedo de viajar solas, porque en todos los países me he encontrado con que todos los oriundos tienden a ayudarnos y a protegernos, y es una experiencia inolvidable que cada cual atesorará en su bagaje personal para siempre.

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