En algunos restaurantes de Nueva York ‘compartir’ sus platos se va a acabar

¿Quién no ha fotografiado una suculenta comida antes de probarla para publicar la imagen en las Redes Sociales? La incorporación de las cámaras en los dispositivos móviles ha despertado el deseo irrefrenable de mostrar a nuestros amigos no solo qué hacemos en cada momento sino también qué comemos, sobre todo cuando viajamos a otro país. Las instantáneas de los productos típicos de cada ciudad que visitamos copan nuestro Facebook, Instagram o Twitter, pero algunos restaurantes han decidido acabar con esta consagrada tendencia.

Así ha sucedido en Nueva York, ya que los dueños de los restaurantes han optado por evitar que los secretos culinarios de sus cartas estén en todos los móviles tomando ‘cartas en el asunto’. Hasta ahora inmortalizar las deliciosas hamburguesas americanas era un reclamo, pero algunos chefs desean escuchar el ‘me gusta’ de la boca de sus clientes en vez de ver el ‘me gusta’ de las publicaciones de Internet.

Uno de los motivos que ha desencadenado esta decisión radica en que los chefs consideran que a veces se trata de una práctica molesta. Algunas personas se conforman con grabar un breve vídeo o fotografiar su comida rápidamente, pero a otras parece no importarles que se les enfríe e invierten el tiempo que consideran oportuno hasta que les gusta la fotografía. Los propietarios de los establecimientos argumentan que algunos comensales no descartan utilizar el flash, así como levantarse para colocarse en la posición que les permita conseguir el ángulo perfecto. Y ante la preocupación de que algún apasionado de la fotografía pueda aparecer incluso con un trípode, se han decantado por tomar las medidas pertinentes. Según los responsables, es imprescindible conseguir que el restaurante no se convierta en un ‘circo’.

¿Se pueden hacer fotos?

Cuando los turistas o los neoyorkinos se decanten por un restaurante u otro puede que el precio no sea el primer motivo que les impulse a desdeñar el que menos se adecue a su presupuesto. La prohibición de captar una instantánea en el interior a lo mejor hace reflexionar a los comensales de Nueva York sobre dónde comer o cenar. Preguntar si se pueden hacer fotografías en los museos o en algunas tiendas es una constante, pero a partir de ahora en Nueva York también habrá que formular esta cuestión a los dueños de los restaurantes.

El ‘compartir’ se va a acabar

¿Cómo van a recibir los jóvenes esta medida si viajan a Nueva York? Los apasionados de las redes sociales van a tener que elegir entre comer su plato favorito o la ansiada imagen en la que quieren ‘etiquetarse’ para dar envidia a sus amigos. Iván es un joven de 29 años que tiene programado ir a la emblemática ciudad el próximo verano. ‘Buscaré por curiosidad cuáles son los restaurantes que han adoptado esta medida. Si me gusta mucho el restaurantes creo que  entraré aunque me prohíban tomar una fotografía’, afirma. ‘Pero cuando tenga el plato encima de la mesa, sé que voy a pensar: Ojalá pudiera fotografiarlo como hago siempre’, bromea.

Aquellos que piensen cruzar el charco tendrán que subrayar en sus guías el nombre de los establecimientos donde será mejor que el móvil no esté junto a los cubiertos para no provocar que uno de los trabajadores se acerque con la famosa frase: No pueden hacerse fotografías. Quien se decline por uno de estos restaurantes tendrá que volver a acostumbrarse a expresar con palabras aquello que el paladar seguro no va a olvidar, así como a grabar en su retina esa imagen del plato que ha podido compartir con su acompañante, pero no con sus amigos y familiares.

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