El juego es una de las principales fuentes de aprendizaje de los niños. Cada etapa de la infancia se corresponde con distintas formas de jugar, que evolucionan a medida que los pequeños crecen. Te invitamos a conocer algunas de las claves para que puedas ayudar a tu hijo en su desarrollo.

juego infantil

El juego evoluciona a medida que el niño crece, haciéndose cada vez más complejo. Imagen by Pezibear

¿Le has regalado a tu bebé un precioso xilófono, pero no le hace ni caso y estruja fascinado el papel de colores que envolvía el paquete? ¿Tu hijo de 2 años observa con atención como juegan otros niños pero se niega a sumarse a ellos? ¿Quieres saber cuándo estará lista tu hija para jugar al ajedrez? Para los niños, el juego es la mejor forma de aprendizaje, pero tiene sus propias etapas. Es importante conocerlas para saber cómo y qué juegos pueden practicar los niños según la fase en que se encuentren y acertar con los juguetes adecuados.

El juego infantil, la mejor forma de aprender

El juego es una actividad imprescindible durante la infancia. Muchos adultos consideran que cuando un niño juega lo hace sólo para entretenerse. Sin embargo, el niño, al jugar, no sólo se está divirtiendo: está aprendiendo. A través del juego los pequeños conocen el mundo y aprenden a interactuar con él, convirtiéndose en una actividad fundamental para su desarrollo físico, cognitivo y emocional. A través del juego los niños desarrollan su imaginación y su creatividad, pero también sus habilidades físicas, su capacidad intelectual, sus interacciones sociales, su inteligencia emocional y hasta sus valores morales. El juego les ayuda a conocerse a sí mismos y a construir su identidad personal, a vivir en sociedad y a comprender la realidad exterior.

El juego, pues, tiene una función clave en el crecimiento del niño y es importante dedicar tiempo a esta actividad. ¿Vale cualquier juego a cualquier edad? La respuesta es clara: no. Cada etapa responde a unas necesidades distintas, así que requiere de juegos específicos. Por eso es importante saber escoger los juegos y los juguetes adecuados a cada etapa madurativa del niño y emplearlos adecuadamente. Una pelota no cumple la misma función a los 15 meses que a los 9 años. En el primer caso, el niño examina la pelota, la tira, la recoge, la observa rodar… Explora con ella distintas posibilidades y sensaciones, aprende nuevos movimientos con sus manos y fortalece determinados músculos. Con 9 años, la pelota se convierte en un elemento de un juego grupal con reglas previamente acordadas.

El juego cambia a medida que el niño crece

Existen numerosas clasificaciones sobre los tipos de juegos infantiles, atendiendo a distintos criterios. Una de las tipologías más extendidas tiene su origen en las teorías del psicólogo suizo Jean Piaget (1896-1980), que estableció las etapas del desarrollo cognitivo del niño. Cada una de estas etapas está ligada a un tipo de juego diferente, siempre relacionado con las nuevas capacidades mentales que el niño desarrolla a medida que va creciendo.

Así, durante los dos primeros años de vida, el niño lleva a cabo un juego funcional, que le permite desarrollar habilidades físicas, controlar sus movimientos y explorar su cuerpo y el mundo que le rodea. Son juegos marcados por la actividad física, en el que emplea su propio cuerpo para descubrir qué es capaz de hacer al tiempo que investiga su entorno. Para esta etapa resultan idóneos juguetes de colores vivos, con sonidos y texturas que le permitan aprender a manipular objetos y que estimulen la actividad motora y sensorial, como sonajeros, móviles, peluches, carritos, arrastres o correpasillos.

bebe juego infantil pelota

El juego estimula el desarrollo psicomotriz de los bebés. Imagen by Techlec

El juego se vuelve cada vez más complejo

Entre los 3 y los 5 años predomina el juego simbólico, que coincide con el desarrollo de la expresión oral. Su cerebro comienza a ser más complejo y el  niño ya es capaz de llevar a cabo juegos de imitación y de fantasía. Así, recrea su entorno en los juegos y con su imaginación transforma la realidad. Utiliza objetos cotidianos para convertirlos en elementos del juego: una escoba se transforma en caballo o una caja de zapatos puede ser una excavadora. También imita las actuaciones de los adultos y juega a hablar por teléfono, a comprar en el supermercado, a aparcar el coche o a cocinar. Para esta etapa resultan adecuados juguetes de imitación, como las cocinitas, los garajes o los maletines de médico, pero también bicicletas, vehículos en miniatura (trenes, coches, camiones…) y muñecos.

niño juego construcciones lego

Imagen by Efraimstochter

De forma paralela, a partir de los 2 ó 3 años, llega el juego de construcciones, que se manifiesta en todas las edades, aunque cada vez se va haciendo más complejo. La combinación de piezas para realizar una construcción le permite desarrollar distintas habilidades, tanto físicas como cognitivas. Es momento de regalar bloques de construcción, puzzles, rompecabezas o montaje de escenarios y figuras, adecuando siempre la dificultad a las capacidades del niño.

La última etapa se corresponde con el juego de reglas, que se inicia hacia los 5 años, aunque no alcanzará un grado predominante hasta los 7 años. A esa edad los niños ya están preparados para aceptar las reglas que rigen los juegos de carácter grupal. Por este motivo, sus juegos son cada vez más colectivos, como sucede con los juegos de patio o los de mesa. Este tipo de juegos integra las distintas destrezas adquiridas en los años anteriores. Así, en esta etapa desarrollan actividades motoras, como son los juegos deportivos, e intelectuales, como el scrabble, asumiendo en todos los casos unas normas acordadas previamente por el grupo.

El juego infantil: de actividad solitaria a grupal

El desarrollo cognitivo o físico del niño no es lo único que condiciona los juegos. Como hemos visto, su capacidad de interacción social también evoluciona a lo largo del tiempo, lo que influye en sus juegos. Existen numerosas teorías al respecto, pero una de las más conocidas es la teoría del juego social que la socióloga estadounidense Mildred Parten estableció en 1932 y que clasifica el juego infantil según la interacción social de los pequeños.

juego infantil en la calle

El juego permite a los niños adquirir nuevas habilidades sociales. Imagen by Jppi

Así, en una primera fase, se desarrolla el juego solitario. Los bebés juegan solos, guiados exclusivamente por sus propios intereses y sin incluir a otros niños en la actividad. Necesitan conocerse a sí mismos y explorar el entorno y aunque le sentemos con otros niños, juegan de forma individual.

Otro tipo se corresponde con el juego de espectador, en el que los pequeños, generalmente en edad preescolar, observan los juegos de otros niños, muestran su curiosidad con preguntas y comentarios, pero no se suman a la actividad. De esta forma, se preparan mentalmente para participar en un futuro en ese juego o para desarrollar una actividad similar en sus juegos individuales

Los niños aprenden a relacionarse a través del juego

Cuando tienen entre 1 y 2 años, los niños comienzan a establecer contacto con otros niños. Se da entonces lo que se conoce como juego en paralelo. Los niños juegan juntos en el mismo espacio y con materiales similares, pero cada uno está centrado en su juego individual y no interactúa con su compañero. Puede parecer que juegan juntos, pero cada uno está atento a su propio juego. Es posible incluso que nos parezca que mantienen una conversación entre ellos, pero, si nos fijamos, nos daremos cuenta que cada uno sigue su propio monólogo, centrado en su actividad. Sin embargo, aunque no interactúen entre ellos, están pendientes de lo que hace el de al lado y observan con atención su juego y su forma de comportarse. Es el primer paso para establecer relaciones sociales.

A medida que el niño comienza a dominar habilidades sociales, sus juegos se van haciendo más grupales y complejos. El primer paso es el juego asociativo, en el que los niños juegan juntos, compartiendo materiales y actividades, aunque de forma desorganizada. Poco a poco, van aprendiendo a compartir, a respetar turnos, a negociar, a cumplir las normas… Todos estos aprendizajes llevan al juego cooperativo, en el que los niños juegan juntos e interactúan de forma organizada.

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Beneficios del juego infantil

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Imagen by Kakisky

En definitiva, el juego es tan importante para los niños como el alimento, la protección o el afecto. Es una parte fundamental de su crecimiento y entre sus muchos beneficios, podemos destacar los siguientes:

  • Estimula el desarrollo psicomotor
  • Favorece la socialización
  • Desarrolla la creatividad y la imaginación
  • Fomenta la interiorización de normas sociales
  • Contribuye al desarrollo de la personalidad
  • Fortalece la autoestima

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