“El apartamento”, comedia agridulce de Billy Wilder

Cuenta Billy Wilder que la idea para “El apartamento” se le ocurrió mientras estaba viendo “Breve encuentro”, la obra maestra de David Lean. Ahí aparecía un personaje que le prestaba al protagonista las llaves de su casa, para que pudiera reunirse allí con su amante.

El incisivo Billy Wilder no pudo dejar de pensar sobre el tema. ¿Qué clase de tipo le presta a otro su casa para eso? ¿Y por qué? ¿Dónde estaba él mientras tanto? “Yo me lo imaginaba regresando a su casa y metiéndose entre las sábanas calientes que la pareja acababa de dejar”, explicaba.

Partiendo de esta base, Wilder escribió una comedia agridulce, con su colaborador habitual, I. A. L. Diamond, en la que C. C. Baxter, un pobre desgraciado presta a sus jefes su piso de soltero, para que lleven allí a sus amantes. De esta forma, Baxter espera hacer méritos de cara a un posible ascenso. Por desgracia, se extiende la voz, cada vez le piden más las llaves de su casa, impidiéndole tener un momento de tranquilidad. Para colmo de males, se enamora de Fran Kubelik, la ascensorista, pero ésta suspira por uno de los jefecillos mujeriegos de Kubelik, un hombre casado que sólo la quiere para echar “una cana al aire”.

Acertó plenamente Wilder con el reparto, al volver a contratar a Jack Lemmon, que le había deslumbrado al trabajar a sus órdenes en “Con faldas y a lo loco”. Le puso como compañera femenina a Shirley MacLaine, que en ese momento era una de las grandes estrellas de Hollywood. Wilder siempre comentaba que Lemmon y MacLaine eran su pareja de protagonistas ideales, tal vez porque ambos representaban mejor que nadie a los ciudadanos corrientes que el cineasta quería retratar. Por eso los recuperó para “Irma la Dulce”, otra de sus grandes comedias.

El mágico decorado de “El apartamento”

La oficina del filme "El apartamento"

La emblemática oficina de “El apartamento”.

Para el decorado de una inmensa oficina que parece no tener fondo, el legendario Alexander Trauner se sirvió de la magia del cine. La cosa tiene truco, pues después de la primera fila de escritorios, construidos a escala real, Trauner fue colocando muebles cada vez más pequeños, y realizó dibujos en el fondo, por lo que la oficina parece muchísimo más grande de lo que es.

Nada más estrenarse “El apartamento”, se convirtió en un gran éxito. Wilder empezó a recibir cartas procedentes de ciudades diversas cuyos remitentes estaban seguros de que Wilder se había inspirado en su empresa para hacer la película, e incluso habían retratado minuciosamente a algún que otro personaje. “¡Si hasta el ascensor es igual!”, llegaban a comentar.

La Academia de Hollywood otorgó a esta película cinco Oscar. Billy Wilder se convirtió en la primera persona en recibir tres estatuillas en la misma edición, pues tuvo que recoger las relativas a la mejor dirección, mejor guión -era coguionista- y mejor película (al ejercer como productor).

Billy Wilder: vapuleando por igual el comunismo y el capitalismo

Escena del filme "El apartamento" del cineasta Billy Wilder.

“El apartamento”.

En este trabajo, Wilder critica la ambición desmesurada, pero trata multitud de temas, como la deshumanización en el trabajo, las relaciones extraconyugales, y sobre todo la dignidad humana. Aún así fue vapuleada, por un sector de la crítica que le acusaba de ensalzar a un personaje amoral. Nada más injusto, pues a pesar de su humor ácido, Wilder siempre deja claro en sus películas cuáles son sus principios morales. Además, su personaje es un tipo ingenuo, que en el fondo tiene buen corazón y acaba descubriendo cual es el camino recto.

En otras ocasiones, a Wilder se le acusaba de atacar el sistema capitalista, en los años más duros de la Guerra Fría. Para defenderse de esta acusación, el cineasta, gran amante de las anécdotas, recordaba una ocasión en la que le invitaron a una proyección de la película en Berlín Oriental. Al finalizar el filme, varios políticos de la Alemania del Este, y los delegados soviéticos aplaudieron. En la tribuna, le ensalzaron como alguien que había desenmascarado “la mentira del capitalismo”. Pero Wilder, ni coro ni perezoso, les dijo: “Lo que cuenta la película podría haber sucedido en Nueva York, en París o en Tokio. Pero no podría suceder en Moscú. Allí, Lemmon no podría haber prestado su apartamento porque tendría que compartirlo con otras tres familias”, sentenció el cineasta que años después rodaría “Uno, dos, tres”, sarcástica parodia muy crítica con el comunismo.

The Apartment

Director: Billy Wilder.

Intérpretes: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Jack Kruschen, David Lewis, Hope Holiday, Joan Shawlee, Naomi Stevens.

Comedia dramática. EE.UU. 1960. 125 min.

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Para saber más:

“Conversaciones con Billy Wilder”. Cameron Crowe. Alianza.

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