Diez errores comunes al usar una tarjeta de crédito

Una tarjeta de crédito es, hoy en día, un medio de pago popular y universalmente extendido. No obstante, como todo, debe ser usada de manera racional. Veamos una serie de consejos para su utilización.

Hoy en día tener una tarjeta de crédito se ha convertido en algo casi imprescindible,  puesto que casi todo el mundo tiene una tarjeta en su poder, y acostumbra a usarla con asiduidad. No obstante, una buena utilización de este producto es fundamental para conseguirle el mejor rendimiento y utilidad; como es lógico, una tarjeta de crédito mal usada, o usada en demasía puede conllevar pequeños inconvenientes que pueden eclipsar los beneficios del producto.

Por tarjeta de crédito entenderemos someramente aquel medio de pago que permite efectuar compras cuyo importe será posteriormente adeudado en nuestra cuenta, normalmente a fin de mes o, si financiamos las compras, en cuotas mensuales. Son muy diferentes de las llamadas tarjetas de débito, en las que el importe de las operaciones de las mismas es adeudado de manera casi instantánea en la cuenta del titular. En este artículo, más que intentar definir y enumerar los diferentes tipos de tarjetas y sus características, intentaremos dar algún consejo útil para el uso de nuestra tarjeta de crédito.

¿Cómo debería ser mi tarjeta de crédito?

  • La primera pregunta que nos debemos hacer al adquirir una tarjeta de crédito es, ¿para qué la necesito?, esta pregunta puede ser respondida de diversas maneras, todas a gusto de cada consumidor, hay consumidores que las usan masivamente durante el mes, es decir, que pagan todas sus compras con su tarjeta de crédito y a final de mes pagan todo lo adquirido, dejando así libre el límite de crédito de su tarjeta para el mes siguiente; hay personas que las reservan sólo para operaciones puntuales, dejando la operativa del día a día en manos de su tarjeta de débito; otros, que las utilizan sólo para efectuar compras extraordinarias, y aprovechan la capacidad de una tarjeta de crédito de fraccionar el pago durante varios meses. Opiniones, las habrá para todos los gustos, lo importante es tener claro el “para qué”.
  • Otra importante pregunta es, ¿cuánto límite de crédito necesito? Ciertamente, el límite de crédito o límite mensual de utilización a crédito debe ser el adecuado y para ello debemos ser realistas, un límite corto puede ser útil para no endeudarnos en demasía pero, siendo lógicos, no nos servirá de mucho; por contra, un límite excesivo puede inducir sin querer a una utilización excesiva, y ello puede conllevar problemas en el momento de abonar nuestra factura mensual. Tener en cuenta la opinión de nuestra entidad puede ser útil, porque las entidades acostumbran a conceder los límites de crédito de las tarjetas según unos baremos o cálculos llamados “scorings“, y los límites muchas veces se conceden en base a estos cálculos.
targeta

Los diez errores más comunes al usar una tarjeta de crédito

  1. Usar la tarjeta de crédito en cualquier operación: Una tarjeta de crédito permite el diferir el pago hasta fin de mes, cierto. No obstante, a veces puede ser mejor usar la tarjeta de débito, o sea, pagar al instante, que diferir el pago a fin de mes. Si combinamos bien el uso de la tarjeta de débito y la de crédito, evitaremos sorpresas mensuales.
  2. Tener más tarjetas de las necesarias: Vamos a ver, ello no tiene por qué ser negativo, pero si que lo será si las empezamos a utilizar indiscriminadamente, aumentando con ello nuestro endeudamiento. Un modelo podría ser tener una tarjeta de débito para retirar efectivo en el cajero automático o para hacer las compras habituales y una de crédito para las compras a crédito. También se podría tener una tarjeta de crédito “revolving“, que no deja de ser en gran parte un préstamo de bolsillo, para ciertos imprevistos o gastos extras.
  3. Agotar siempre el límite de crédito:  Tal y como hemos visto, el límite de la tarjeta de crédito admite operaciones y se “vacía” a fin de mes, es decir, que entonces pagamos lo debido con cargo a nuestra cuenta. Huelga decir que si siempre agotamos el límite nos encontraremos con un cargo desmesurado a fin de mes, con lo que al mes siguiente, si nuestra nómina se mueve en importes “normales”, muy probablemente deberemos usar de nuevo la tarjeta de crédito a tope, entrando en un círculo vicioso difícil de atajar.
  4. Fraccionar la tarjeta de crédito cuando no se debería: Error derivado del anterior, cuando nuestra factura mensual por la tarjeta es demasiado grande, mucha gente opta por fraccionar el pago. El fraccionamiento provoca que el límite de crédito para el mes siguiente quede liberado, pero sólo por el importe pagado; por ello, en caso de necesitar fraccionar el pago de la tarjeta, seamos valientes y hagámosla aplicando una cuota mensual realista, más que una cuota mensual barata. La capacidad de fraccionamiento de una tarjeta puede ser un excelente aliado, si la usamos con sentido común y de manera puntual. Para entenderlo mejor, veamos un ejemplo de un artículo cuyo importe bien podría merecer un fraccionamiento:
  5. Límites de crédito excesivos:  Un límite excesivo podría ser útil si se usa razonablemente, pero no lo es si nos provoca un endeudamiento excesivo. Si hemos caído en los errores tercero y cuarto, muy probablemente un límite de crédito excesivo nos lleve a un gran endeudamiento por tarjeta, si pasamos varios meses fraccionándola y gastando sin parar.
  6. Fraccionar la tarjeta, pagando una cuota mensual demasiado baja: Visto lo anterior, huelga más explicación. Si queremos reducir nuestra deuda acumulada, cuanto más la podamos rebajar, mejor. Una cuota mensual muy baja seguro que es muy cómoda, pero sólo nos difiere un problema.
  7. No conocer bien los servicios anexos a la tarjeta: Muchas tarjetas llevan anexos una serie de servicios incluidos en la misma, como pueden ser seguros de vida o accidentes, asistencia en carretera y otros muchos más. Lo cierto es que el gran público lo desconoce, pero pueden ser muy útiles, infórmese en su entidad sobre estos servicios anexos y seguro que le podrá sacar mucho más partido a su tarjeta.
  8. Use el tipo de tarjeta que realmente le convenga: Ciertamente, hay muchos tipos de tarjeta de crédito, y a veces usar una tarjeta de más prestigio, como una VISA Oro, no tiene porqué ser mejor que usar una VISA Classic. Me explico, la VISA Oro es una tarjeta que puede tener un límite mayor que la Classic, pero también su cuota anual es más cara porque incluye una serie de servicios anexos más potente. Valore realmente si lo que necesita hacer queda bien cubierto con una Classic, antes de pasarse a una tarjeta superior.
  9. No tomar suficientes precauciones en el comercio electrónico: Para compras por Internet hay en el mercado excelentes tarjetas de prepago, que se pueden “recargar” y usar para nuestras compras en comercio electrónico. La ventaja de estas tarjetas, respecto las más tradicionales es que, en caso de sufrir a un “hacker” o que nuestra tarjeta fuera clonada, sólo arriesgaríamos el saldo “cargado” en la misma, y no el saldo de nuestra cuenta corriente y, ya se sabe, más vale prevenir que curar.
  10. Ser un anti-tarjetas: Bien, la opinión es libre pero, teniendo en cuenta cómo están las cosas hoy en día, el auge del dinero de plástico, el hecho de que las transacciones en efectivo en ciertos países desarrollados sea testimonial, la existencia de la Banca por Internet, la gran inversión en seguridad que hacen los emisores de tarjetas de crédito… ¿necesita más argumentos para cambiar de opinión?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Haz la operación aritmética: *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.