Crítica de “Dos Tipos Peligrosos”, con Ryan Gosling, Russell Crowe y Matt Bomer

“Dos Tipos Peligrosos” es un pintoresco buddy film con el particular sello del realizador Shane Black: cine noir, una carismática dupla masculina, acción y una atinada comedia. Estelarizan Ryan Gosling, Russell Crowe y Matt Bomer.

La popularidad del buddy film bajo el rostro de individuos obligados por las circunstancias a resolver juntos un crimen adquirió novedad con la dupla de Sidney Poitier y Rod Steiger con “En el Calor de la Noche” (In the Heat of the Night, 1967).

Posteriormente, el buddy cop adquirió un par de sagas identificables a lo largo de las décadas, como la cooperación de Mel Gibson y Danny Glover en “Arma Mortal” (Lethal Weapon, 1987, 1989, 1992, 1998), la comedia de Eddy Muprhy con la seriedad de Nick Nolte en “48 Horas” (48 Hours, 1982) y las artes marciales de Jackie Chan con el humor de Chris Tucker en “Una Pareja Explosiva” (Rush Hour, 1998, 2001, 2007).

El realizador Shane Black, la mente detrás de “Arma Mortal” y la notable “Entre Besos y Tiros” (Kiss Kiss Bang Bang, 2006), regresa a sus orígenes con “Dos Tipos Peligrosos” (The Nice Guys, 2016), una disparatada odisea criminalística en la que los giros de tuerca, los accidentes fortuitos, la violencia y la intriga son enriquecidas por las actuaciones de Ryan Gosling y Russell Crowe.

Trama de “Dos Tipos Peligrosos”: Crímenes y música disco en los setenta

The Nice Guys (2016)

Dos Tipos Peligrosos (2016)5colorsofanerdgirltumblr

Los Ángeles, 1977. El informal detective privado Holland March (Ryan Gosling) y el matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe) se verán obligados a unir fuerzas para resolver el caso de la desaparición de la joven Amelia (Margaret Qualley), que involucra también el aparente suicidio de la famosa actriz porno Misty Mountains (Murielle Telio). Ambos destaparán una red de corrupción en insospechadas esferas de poder.

Crítica de “Dos Tipos Peligrosos”: Un divertido cine noir con intrigas y disparates

Tras formar parte del universo Marvel con “Iron Man 3” (2013), Shane Black retoma las cintas buddy cop con un relato ambientado en una época en la que el movimiento hippie, la época dorada del cine porno, el destape sexual en la sociedad, el apogeo de los detectives privados y la era disco acompasada por un joven “Earth, Wind and Fire” se unen para revelar una efectiva intriga que recrea con gran acierto la década setentera.

El guion, de Anthony Bagarozzi y el propio Black, con tintes un tanto explícitos en violencia y sexualidad, adereza una trama enriquecida por la dinámica de sus dos protagonistas, representando la clásica diferencia de personalidades que, al fin y al cabo, se complementa en el momento importante de trabajo.

March, viudo y desparpajado padre soltero de la adolescente Holly (una destacada Angourie Rice), es calificado como una “mala persona” por su falta de ética e irresponsabilidad. Healy, un reflexivo hombre solitario que vive de golpear a personas por encargo, solo se limita a cumplir con su deber como un aspirante investigador.

Así, complementan sus habilidades y compensan sus respectivos defectos para lograr una destacada relación de camaradas característica de la obra de Shane Black, complementada por villanos fríos y despiadados como John Boy (Matt Bomer) y el anciano de piel oscura (Keith David).

La química de Ryan Gosling y Russell Crowe (en un papel un tanto atípico en su carrera) complementa al ingenio del realizador estadounidense, ofreciendo agudos diálogos y reforzando  un relato de intriga capaz de ofrecer efectivas revelaciones, momentos oscuros que rinden tributo al género y giros de tuerca típicos del cine noir.

Con secuencias de acción bien calculadas, las aparentes casualidades en los inesperados sucesos influencian el ensamble de personajes con sus respectivas peculiaridades, sin estar exento de defectos que marcan el curso de la trama y le otorgan matices, como la torpeza y alucinaciones alcohólicas de March, la ambigüedad de Kuttner (Kim Basinger), el genio precoz de Holly, el cuestionable fanatismo político de Amelia o la formalidad excesiva de Healy.

Black logra un sincronizado timing con la extravagancia de la comedia presentada, bastante sólida en la mayor parte del filme que guía hacia el descubrimiento de un crimen que es más de lo que aparenta, con una conclusión abierta que invita a posteriores secuelas.

Evocadora de la industria pornográfica en “Boogie Nights” (1997) y el desparpajo detectivesco de “Puro Vicio” (Inherent Vice, 2014), “Dos Tipos Peligrosos” se añade a la lista de solventes y desenfadados buddy films que, además de generar carcajadas, logra un efectivo periplo de crímenes en los que la pareja de compañeros menos indicada es la que sale triunfante en su resolución.

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