Crítica de ‘Liga de la Justicia’: DC sigue desafinando

El estreno de Liga de la Justicia pone sobre la mesa una nueva batalla en la pugna cinematográfica entre los universos de DC y Marvel. Y la pelea sigue muy desequilibrada: mientras que el estándar de calidad de Marvel se mantiene alto (el estreno de Thor: Ragnarok es una buena muestra de ello), las películas de DC no terminan de dar con la tecla. Sin entrar en el terreno de los fiascos, Liga de la Justicia se presenta como un nuevo proyecto fallido, falto de varios de los elementos imprescindibles para una producción de estas características.

El universo cinematográfico de DC tiene un problema: su falta de personalidad como conjunto. Es evidente que se mueve por impulsos, a rebufo de una franquicia como la de Marvel, que, si bien ha dado algunos síntomas de desgaste, sí tiene claro adónde se dirige. En DC la responsabilidad creativa de las principales apuestas se depositó en manos de un cineasta, Zack Snyder, que ya en El hombre de acero demostró su poca adecuación para tal encargo. Su estética recargada, inopinadamente oscura, incluso fea, encajaba muy mal con unos relatos que ponían el acento en una épica plúmbea y, pecado mortal en este tipo de películas, aburrida. Liga de la Justicia, el último peso pesado, se ve lastrado por esa visión y por su naturaleza híbrida, fruto del abandono de Snyder por causas familiares.

La película plantea una reunión de superhéroes, al estilo de lo ensayado por Marvel y Joss Whedon en la primera entrega de Los Vengadores, una suerte de equipo fantástico que enfrente amenazas contra el mundo conocido. Para ello, moviliza a personajes ya aparecidos en películas anteriores (Batman, Wonder Woman, y, claro, Superman) con otros que comparecen aquí por primera vez (Aquaman, Flash, Cyborg). Y, si bien, no se puede decir que sea una mala película, sí puede afirmarse que está muy lejos de ser una obra redonda.

¿Dónde falla Liga de la Justicia?

La película de Snyder tiene dos grandes problemas: su endeble guion y su puesta en escena. Ambos deslices lastran el resultado final de manera decisiva, e impiden que el film levante el vuelo completamente, a pesar de las puntuales muestras de acierto (algo que se abordará en el siguiente apartado).

El último proyecto desafinado de DC

‘Liga de la Justicia’ es una película fallida, a pesar de tener cualidades interesantes

El relato adolece de graves carencias. La principal de ellas, la amenaza que obliga a reunirse a los héroes en ningún momento transmite esa sensación ominosa y apocalíptica que se desprenden de las constantemente lúgubres palabras de Bruce Wayne. Todo es embrollado y, lo que es peor, en último punto predecible. Me explico: el villano de la función se representa tan sumamente poderoso que en pocos minutos el pobre espectador se da cuenta de que el desenlace de la película va a implicar la aparición salvadora de cierto héroe con capa roja que murió en la película anterior… Episodio, por cierto, incrustado en la narración con martillo pilón, en un desesperado intento de finiquitar la confección del equipo heroico en esta película.

Los personajes, si bien están correctamente perfilados, no se adhieren con naturalidad al equipo (sabiendo, como sabemos, que al final van a acabar juntos, ¿por qué se incluyen esos titubeos tan inanes que solo prolongan el metraje injustificadamente?), y las relaciones entre ellos se caracterizan por los trompicones: tan pronto discuten como están hermanados.

En cuanto a la puesta en escena de la película, nos encontramos ante una nueva demostración del cargante estilo Snyder. Liga de la Justicia es una película oscura, de estética agobiante. De acuerdo, Batman y su universo sí lo asumen bien. Pero, ¿por qué hasta los presuntamente exóticos mundos de las amazonas y los atlantes son tan tenues cromáticamente, tan apagados, tan sosos? Marvel ha demostrado con Thor: Ragnarok que el mundo de los superhéroes acepta de muy buen grado un poco de colorido. El mejor ejemplo de lo que hablamos es la secuencia del clímax: unas tonalidades que oscilan entre el negro sucio y el anaranjado pardo, todo muy entretenido y vistoso, que no se corresponde con el desarrollo narrativo de la película en casi ningún momento.

Bien es cierto que Snyder ha mejorado ostensiblemente en su realización de las secuencias de acción, pero, a cambio, Liga de la Justicia exhibe un sonrojante uso del CGI, impropio en una película de los recursos y el presupuesto que esta dispone.

Los puntos fuertes de Liga de la Justicia

Pero no todo va a ser malo. La película de DC cuenta con dos grandes valores, sobre los que construir nuevas propuestas cinematográficas: el acertado diseño de los personajes (dentro de un guion muy frágil y que tampoco permite demasiadas alegrías) y lo atinado del reparto.

Propuestas que apuntan a un posible futuro prometedor

Personajes bien perfilados en un relato endeble

Ben Affleck sigue demostrando que es una buena opción para el hombre murciélago, mientras que Henry Cavill recupera la humanidad de Superman que en películas anteriores se había visto seriamente afectada. Jason Momoa y Gal Gadot clavan a sus personajes (la segunda ya lo había logrado en Wonder Woman), y hay motivos para pensar que ambos pueden sostener sin problema una película de sus respectivos personajes. De Ezra Miller y Ray Fisher hay que decir que defienden bien unos personajes que abusan de su rasgo característico: la vis cómica de Flash y la sombría personalidad de Cyborg. Y, por supuesto, gente como Amy Adams, Diane Lane, Jeremy Irons o J.K. Simmons siempre aportan dignidad y solidez a los proyectos en los que participan.

En definitiva, el elenco de personajes e intérpretes demuestran que hay material de base para realizar películas interesantes y, fundamental, divertidas. Una historia bien trenzada y una idea estética trabajada deberán ser condiciones necesarias para que se pueda conseguir este objetivo.

 

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