Crítica de «El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos»

A todo el mundo le ha parecido exagerado que a J.R.R. Tolkien le crecieran los enanos, y Peter Jackson haya convertido «El hobbit» en tres películas, al igual que «El señor de los anillos», a pesar de su reducida extensión literaria. Sin embargo, el dinero manda, y la tentación de cobrar tres entradas a cada fan era muy grande…

En los anteriores films, «El hobbit: Un viaje inesperado» y «El hobbit: La desolación de Smaug», el realizador neozelandés ya ha adaptado la mayor parte de la obra original, donde Bilbo Bolsón se une al grupo formado por Gandalf, el Gris y trece enanos que pretenden recuperar el antiguo tesoro de su raza, capturado por el dragón Smaug, en Erebor, la Montaña Solitaria. La última cinta concluía con el ataque furioso de esta gigantesca criatura contra los habitantes de la Ciudad del Lago.

Quienes conozcan el texto original saben de sobra que quedaba muy poco libro por desarrollar, aunque J.R.R. Tolkien describe la batalla de los cinco ejércitos como un suceso que duró largas horas, lo que da pie a ampliarla en las imágenes…

«El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos» se estrena en España el 17 de diciembre de 2014, en plena temporada de Navidad.

Sinopsis de «El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos», el gran combate

Fotograma de la película "El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos": Jinete negro - Nazgûl - Tolkien

«El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos».

El film comienza por tanto cuando Smaug descarga sus peligrosas llamaradas sobre los indefensos habitantes de Ciudad del Lago. Aunque está preocupado por el destino de sus hijos, el arquero Bardo tratará de hacer frente a la criatura, a pesar de que ninguna flecha parece que pueda atravesar su piel.

Mientras tanto, Bilbo intenta hacer entrar en razón a Thorin, el líder de los enanos, que consumido por la ambición decide parapetarse con sus seguidores en el interior de Erebor. Su actitud derivará en un conflicto con los humanos y los elfos, al no querer compartir las extensas riquezas que esconde el lugar.

Para colmo de males, se avecina una enorme tragedia, pues legiones de orcos se disponen a llevar a cabo un ataque furtivo en la Montaña Solitaria.

Crítica de «El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos», alargándose hasta la extenuación

Imagen de la película "El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos": escena con Legolas / Orlando Bloom

«El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos».

Resulta bastante obvio que el metraje se ha alargado más de lo necesario, y algunas secuencias de exhibición de efectos especiales y combates de fantasía se hacen interminables, en la línea de lo que ocurría en las dos primeras entregas. Así, algunos momentos parecen sacados de un vídeojuego, como Legolas durante la destrucción de un puente, saltando sobre las rocas al más puro estilo de Mario Bros, o Bardo en una carreta tratando de poner a salvo a sus niños.

La acción condensada en dos películas, en lugar de tres habría quedado mejor. Resulta paradójico que el film gire precisamente en torno a la codicia, representada en la obra de Tolkien por la Piedra del Arca, a la que aquí se da también juego. Da la impresión de que los responsables del film saben muy bien de qué hablan cuando reflexionan sobre los peligros de dejarse llevar por la ambición desmedida.

«El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos», un tono épico logrado

Fotograma de "El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos": escena de Gandalf en una batalla

«El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos».

A pesar de todo, resulta de justicia reconocer que la jugada de dividir los libros más de la cuenta está mucho más disimulada que en otros casos, como por ejemplo en la reciente «Los juegos del hambre: Sinsajo», donde no avanzaba la acción. Aquí no paran de ocurrir cosas, por lo que la sensación de «timo» no es absoluta.

Además, Peter Jackson ha logrado mantener un tono épico, que sin llegar a la hondura dramática de la trilogía de «El señor de los anillos», ciertamente da el pego. Su recreación detallada de los escenarios descritos por el escritor británico apasionará a sus seguidores. Y concibe algunas secuencias de altura, como el enfrentamiento entre Thorin y el orco supremo en el hielo. A pesar de todo el despliegue y la parafernalia, lo mejor de la cinta son los momentos más intimistas, como las conversaciones de Thorin con Bilbo, mientras éste esconde una bellota, su viaje con Gandalf, el añadido a la obra original romance entre la elfa Tauriel con Kili, o los golpes de humor que propicia Alfie, el tracicionero. Cuenta además la cinta con varios puntos de enlace con lo que viene después que en su momento Tolkien no pudo tener en cuenta porque no había cerrado ni mucho menos su obra posterior.

Del reparto destaca Luke Evans, que con la anterior película prácticamente se ha convertido en una estrella encarnando a Bardo. Y también los siempre eficaces Martin Freeman, Bilbo, a la altura de lo que se esperaba, y el veterano Ian McKellen, que atrapa con su carisma, como es habitual.

¿Se ha cerrado para siempre la saga de la Tierra Media en el cine? Por ahora, los herederos de Tolkien tienen la última palabra, pues no han vendido para el cine los derechos de «El Silmarillion» y otros trabajos del escritor. Pero negarse en plancha sería matar a la gallina de los huevos de oro, por lo que posiblemente habrá sorpresas…

Para saber más:

El autor de esta reseña analizó la carrera del realizador Peter Jackson, y su acercamiento al universo de J.R.R. Tolkien en «Peter Jackson: De Mal Gusto a El hobbit», coescrito con Luis Miguel Carmona.

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