Crítica del capítulo 6×05 de Juego de Tronos – El portón

Volvemos para comentar el quinto episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos, El Portón, emitido la madrugada del domingo 22 al lunes 23 a las 3:00 en Canal + Series, en estreno simultáneo al de Estados Unidos, que nos ha dejado un nudo en la garganta.

Ficha Técnica:

Título original: The door.

Director: Jack Bender.

Guionistas y Productores: David Benioff y D. B. Weiss (basado en Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin).

Productora: HBO.

Duración: 54 min.

Música: Ramin Djawadi.

Montaje: Crispin Green.

Director de fotografía: Jonathan Freeman.

Pueden consultar el reparto y personal completo en IMDb.

Llegamos al ecuador de esta temporada, que nos está dejando momentos emocionantes en todos sus capítulos, con todos los ingredientes que han hecho que esta serie sea una de las más seguidas y que más están gustando. Y para éste capítulo 5 de la sexta temporada de Juego de Tronos, Benioff y Weiss han traído a un director, Jack Benter, que ha estado en muchas de las mejores series de los últimos tiempos (Perdidos, Los Soprano, Alias). Si se han perdido alguno de los comentarios de los capítulos anteriores, aquí pueden leerlos:

Resumen del 6×01 La mujer roja

Crítica del 6×02 A casa

Comentario del 6×03 Perjurio

Análisis del 6×04 El libro del Desconocido

Dicho todo esto, comenzamos a ir comentando todas las escenas de este capítulo, como siempre, por orden geográfico, lo que quiere decir que empezamos comentando el final del mismo. Spoilers are coming.

Más allá del Muro

Duración: 1:55 + 3:57 + 9:27 min aprox

La parte que más nos ha tocado de este capítulo, por inesperada y emocionante. En su primera secuencia, el entrenamiento de Bran Stark (Isaac Hempstead Wright) a manos del Cuervo de Tres Ojos (Max von Sydow) nos muestra algo muy importante para la historia que de verdad importa en Juego de Tronos: el origen de los Caminantes Blancos. Vemos en su forma humana al Rey de la Noche (Vladimir ‘Furdo’ Furdik), antes de convertirse en la encarnación de la muerte. Nos trasladan miles de años atrás, a la guerra entre los Hijos del Bosque y los Primeros Hombres, antes del Muro, los Targaryen y de que Westeros estuviera conformado como lo conocemos. Y asistimos a como, no otra sino Hoja (Kae Alexander), es quién introduce vidriagón en el corazón del hombre para crear a los seres helados, muestra del poder de los Hijos del Bosque y que nos permite comprender algo de los del propio Rey de la Noche, como el control de la tierra que muestra en la escena final. Desesperadas porque los hombres las masacraban, desataron un poder sin control que se volvió en su contra, y por el que tuvieron que aliarse con los hombres para proteger toda forma de vida y evitar la noche eterna.

En la segunda escena en la cueva, Bran decide hacerse autodidacta mientras el Cuervo de Tres Ojos duerme, lo que resulta una muy mala idea. No sabemos si intentando volver a la misma visión de la escena anterior, acaba en el mismo lugar, pero distinta época, con todo helado y el considerable ejército de los Caminantes Blancos allí reunido. Y cuando llega ante el Rey de la Noche, descubre que éste puede verle y, finalmente, tocarle. Cuando le ve el líder, todos se vuelven hacia él, ¿quizás sea muestra de una mente colmena en estos zombis?

Y cuando despierta, el Cuervo de Tres Ojos sabe que le ha tocado. No pregunta, lo afirma dos veces mientras Bran intenta disimular. Se les ha acabado el tiempo de entrenamiento, y Bran está lejos de estar listo, pero es lo que hay y entonces el Cuervo decide mostrarle más cosas mientras los demás se preparan para huir.

Meera Reed (Ellie Kendrick) está entusiasmada con la idea de que por fin se vaya y comparte su emoción con Hodor (Kristian Nairn) pero, entonces, nota que la temperatura ha descendido drásticamente y corre a confirmar sus temores: ya han llegado los Caminantes Blancos. Han estado muy lentos, se encontraban muy cerca o son como Meñique y avanzan demasiado rápido. De cualquier forma el tiempo se les ha echado encima, a pesar de que estaban avisados. Pero Bran y el Cuervo de Tres Ojos siguen a lo suyo pasando de lo que ocurre en la cueva.

A pesar de los esfuerzos de los Hijos del Bosque, de los que vemos poderes que no habíamos visto, los Caminantes logran entrar por varios sitios. Y Bran y el Cuervo siguen sin mover un dedo. Hodor, como siempre que hay una situación de tensión, se queda paralizado repitiendo su nombre nervioso. Meera hace lo que puede luchando codo con codo con Hoja (Kae Alexander) y sus compañeras. Maestro y aprendiz siguen sin dar señales. Entonces llega uno de los lugartenientes del Rey de la noche y una hija del bosque, en vez de atacarle a la cabeza como están haciendo hasta ese momento, decide clavarle su daga en la coraza y, naturalmente, muere. Pero Meera es certera con su lanza y lo mata. Verano, se mete en el medio de un grupo y es destrozado (una muerte tan penosa como triste, ¿cómo un huargo muere llevándose solamente a uno por delante?).

¿Y qué era aquello tan importante que le tenía que mostrar el Cuervo a Bran? La partida de Ned Stark al Valle para servir como escudero. Algo que parece no tener mucha chicha, comparado con la revelación que aguarda tras el recuerdo de la Torre de la Alegría o su propia historia personal, por ejemplo. ¿Y por qué cuando están todos listos y necesitan a Hodor no le despierta como las otras veces para que le pueda manejar? ¿Y ni siquiera sale de la visión cuando muere el Cuervo? Demasiadas preguntas…

Y como Bran no sale de la Invernalia del pasado, accede a la mente de Hodor a través de Willys (Sam Coleman), el Hodor adolescente, para controlarle y que puedan empezar a ponerse en movimiento. Pero el sacrificio de Verano, y las Hijas del Bosque, Hoja parece ser la última de su especie y se inmola tratando de llevarse a todos los que pueda con ella y darles un poco más de tiempo. El Rey de la Noche llega ante el Cuervo y lo mata en un efecto bastante resultón que es que desaparezca entre sombras y jirones de su ropa en la visión que compartía por Bran, pero el tajo va en sentido contrario al que le dan en realidad (de izquierda a derecha, cuando debería ser al revés).

A trancas y barrancas, Meera y Hodor llegan a una puerta atascada con raíces, que logran abrir a duras penas, justo antes de que les alcancen. Meera entonces se hace cargo de alejarse con Bran mientras le grita a Hodor “hold the door!” (aguanta la puerta), momento en el que Bran intensifica su control, el joven Willys parece verle e igual es consciente de verse a sí mismo de adulto a punto de morir, no sabemos. El caso es que las palabras de Meera resuenan y Willys las repite una y otra vez entre convulsiones hasta convertirlas en Hodor. Por fin conocemos el origen del nombre y lo que le pasó. Y aquí llegan aún más curvas.

Se supone que en la conexión entre árboles arcianos no existe el tiempo, por lo que sí es plausible que ambos hechos ocurran a la vez, pero no deja de tener algo de paradoja temporal. En los libros, el Cuervo de Tres Ojos menciona que no se pueden cambiar los acontecimientos del pasado, parece que por experiencia propia (no es exactamente trigo limpio Brynden Ríos). En la serie nos decían que la tinta del pasado está seca. Y, sin embargo, aquí estamos.

La escena es muy emocionante, es otra de esas en la que no nos muestran directamente la muerte de un personaje querido, como es el caso también en este episodio de el personaje de Max von Sydow. Pero la escena hubiera ganado enteros, en mi humilde opinión, si el joven Willys y Hodor se hubieran unido en el “Hold the door”, el adorable grandullón recuperando su consciencia justo antes de morir, pero voluntaria y conscientemente, para salvar a Bran. Así, es Bran quien le asesina, obligándole a sujetar la puerta, además de ser el responsable de la merma de su capacidad mental. De todas formas, se trata de una escena bastante emocionante y de la que tenemos curiosidad por saber cómo se dobla al castellano (se podrá ver este lunes en Canal + Series).

Si quieren saber más sobre la escena final y cómo se hizo, así como la reacción de los productores cuando George R. R. Martin les narró el origen del nombre de Hodor, pueden ver estos dos vídeos:

Muro

Duración: 4:32 + 5:22 min aprox

Sansa Stark (Sophie Turner) retoma su afición de coser y confeccionar ropa, como si volviera a ser la que era. Pero no. La mayor de los Starks ahora tiene una concepción distinta del mundo, no idealizada y más cruda. Gran parte de la culpa la tiene su estancia en Invernalia con Ramsay Bolton. Y por eso, Sansa llega a la reunión secreta con Petyr Baelish (Aidan Gillen) en Villa Topo, demostrando de nuevo los guionistas de Juego de Tronos que a Meñique las distancias no le afectan y se planta en dos patás en cualquier lado; llena de rabia y dolida con el último hombre en el que había confiado y que le traicionó, echándole en cara el dolor que le ha provocado y, a la vez, intentando averiguar hasta qué punto conocía a Lord Bolton. Y descubre que sí, sabía que era un sádico. Entonces, ¿por qué la dejó allí? Una vez confirmado, ¿por qué no acabar con él para tratar directamente con su primo, al que sabe que se puede ganar fácilmente para ponerle de su parte y sumar fuerzas para la reconquista de su hogar natal?

Vemos a Meñique sufrir, bien interpetado por Gillen. Sabemos que su único punto débil es el amor por Sansa y le duele de verdad. Pero por eso mismo no tiene ningún sentido que la llevara a Invernalia, ¿no? Es una trama que sufre de que hayan desaparecido algunos personajes que sí están presentes en los libros. Pero en cualquier caso, Sansa se siente unida a Meñique y decide dejarle ir sin hacerle nada. Y cuando éste ve que puede hacer y deshacer con ella a su antojo, aprovecha para sembrar la semilla de la duda en Sansa sobre el pobre Jon, insistiendo en que es un bastardo, y para crear otra alianza entre Sansa y su tío Bryden, que ha retomado Aguasdulces y tiene un ejército que le va a venir muy bien (en los libros Aguasdulces se rinde a Jaime Lannister aunque el Pez Negro huye), aunque seguimos sin conocer los planes de Petyr.

Cuando volvemos al Muro, en la segunda parte que le dedican en este quinto capítulo de la sexta temporada de Juego de Tronos, las cabezas pensantes están reunidas para planear la guerra. Davos (Liam Cunningham) les muestra su debilidad, de la que Jon (Kit Harington) es muy consciente y también de que tienen que estar pendientes de los Caminantes Blancos (aunque se echa en falta que Edd intervenga un poco en la escena para insistir sobre el tema). Sansa, sin embargo, sigue convencida de atacar y recuperar Invernalia sea cual sea su inferioridad.

Tras un repaso a las casas y geografía del Norte, de que Davos y Sansa vuelvan a insistir en que Jon es un bastardo pero ella no, Sansa les revela la información dada por Meñique, aunque miente a Jon sobre su procedencia. ¿Por qué Sansa no se fía del todo de su hermano, que ha renunciado a sus planes de dejar las luchas por ella? Y una de cal y otra de arena para el pobre Jon, después su hermanastra le entrega una ropa con el huargo, estandarte de los Starks y se ha hecho otro para ella (¿en cuánto tiempo? ¡Qué rapidez para la moda!) para que lo puedan lucir orgullosos en la batalla que vienen.

Juego de Tronos Sansa Brienne

Sansa Stark (Sophie Turner) parece desenvolverse cada vez mejor en el Juego de Tronos, aunque no tenga confianza total en Jon.

Cuando se retiran, Brienne de Tarth (Gwendoline Christie) se muestra reticente a dejar a Sansa en manos de Melisandre (Carice van Houten) y Davos, pero su señora le ha encargado una misión y ella la cumplirá, como siempre hace. Brienne parece un personaje de videojuego sandbox, yendo siempre de un lado para otro cumpliendo encargos. Pero antes de irse, le hace ver a Sansa la incongruencia de su mentira sobre Meñique y recibe otra muestra de afecto de Tormund Matagigantes (Kristofer Hivju): una sonrisa, que ha hecho carcajadas entre los fans, pero a la que ella pone una muesca de asco.

Para cerrar esta parte, vemos la despedida de Jon y Edd el Penas (Ben Crompton), al que siguen tratando como el nuevo Lord Comandante. Y al mirar a su alrededor, parece ser que comprende que es el único que puede hacerlo y se resigna dando la orden de cerrar el portón, que en un principio pensábamos que era el que daba título al capítulo. Menos mal que no fue así y la mermada Guardia de la Noche no ha sufrido ningún ataque. De momento.

Islas del Hierro

Duración: 8:38 min aprox

Parece que los guionistas no aprecian mucho la trama de los Hijos del Hierro y se la van ventilando rápido para que avance. Ya lo hemos dicho otras veces, pero en los libros está bastante mejor desarrollada y engancha más, así que si quieren saber más de estos personajes, así como de Victarion Greyjoy, que en Danza de Dragones cuenta con capítulos propios y con un sacerdote rojo que le acompaña y le curó una mano infectada de psoriagrís (¿se apoderará Jorah de algo de su trama de los libros?); no duden en acudir a ellos.

Comentando brevemente las diferencias, en los libros no se pueden llevar armas, al menos visibles, a la Asamblea de sucesión; cada candidato se presenta apoyado por tres campeones bajo sus órdenes, presenta varias ofrendas, prometen lo que creen que pueden conseguir y, después, el clamor de los capitanes decide. La escena resulta decepcionante porque hay muy pocos extras, se supone que debería haber una delegación de todas las familias de las Islas del Hierro y aquí son cuatro gatos. Además, en los libros son seis candidatos (Gylbert Farwynd, Erik Ironmaker, Dunstan Drumm, Victarion, Asha/Yara y Euron) lo que refleja la gran división interna que hay entre los Hijos del Hierro y lo complicado que es para candidato ganar el apoyo de los capitanes, pues todos tienen afinidades. Así, en las novelas de George R. R. Martin asistimos a varias charlas de Asha tratando de convencer a sus tres tíos de que la apoyen, así como al resto de hombres importantes, y vamos conociendo a su vez más sobre este pueblo, siendo la asamblea el punto culmen de la trama (algo más apropiado para estar cerca de un fin de temporada).

Tras un discurso breve y poco inspirado de Yara Greyjoy (Gemma Whelan) y con el apoyo, algo más emocionante de su hermano Theon Greyjoy (Alfie Allen), aunque esos segundos de tensión reflejando las dudas de Yara sobre si va a hablar a su favor sobraban (cuando escribieron este episodio Benioff y Weiss se habían peleado con sus hermanos, está claro). Y vemos que todos están al principio nada dispuestos, luego algo dispuestos (hemos dicho ya que Yara debería tener ahí capitanes a sus órdenes que la apoyaran todo el rato, ¿por qué no están o gritan aquí?).

Tras su turno de palabra llega Euron Greyjoy (Pilou Asbaek), personaje despojado de toda la mística que posee en los libros. En Festín de Cuervos, cuando la Asamblea está en su punto álgido y todos están gritando para defender a su candidato, un cuerno sopla potente y hace que todos se callen. Entonces entra Euron, narra que ha navegado por todos los mares y sabe cosas que nadie más allí ha visto, ofrece raros regalos para que le apoyen y un cuerno capaz de controlar a los dragones. Casualmente, sabe dónde hay tres. Así es como accede al Trono de Sal. Y además tiene un parche.

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La asamblea de sucesión convocada por Aeron Pelomojado Greyjoy, momento destacado de Festín de Cuervos, un tanto deslucido en Juego de Tronos || HBO

En este capítulo de la serie Juego de Tronos, Euron se presenta como poco más que un bruto, que hace chistes contra sus dos sobrinos y confiesa haber matado a su hermano y rey (cosa que en los libros no pasa). Confiesa haber matado al rey. ¿Nadie se enfrenta a él? ¿Ni siquiera los hijos del mismo? ¿Qué lealtad es esa, si apenas unos segundos antes estaban jaleando a su hijo? De cualquier manera, el resultado es el que conocíamos y el plan es el mismo (salvo que en los libros, tras unas batallas de saqueo en el Dominio, manda a Victarion con el cuerno a buscar y traer a las islas del Hierro a Daenerys, no va él; y que en los libros no se menciona que quiera matar a sus sobrinos, aunque Yara sí escapa para luego enterarse de que su tío le ha concertado un matrimonio para evitar pretensiones de ascenso al trono por esa vía).

La secuencia se arregla un poco con el montaje de la coronación y la huida de Yara y Theon, pero sigue sin ganar en sentido. ¿Cómo pueden llevarse tantos barcos si hace un segundo no les apoyaba nadie? Veremos cómo sigue la historia de la familia Greyjoy, hacia dónde huyen los dos hermanos y si Euron llega a poder presentarle su oferta a Dany, aunque no veo a la Madre de Dragones aceptando.

Braavos

Duración: 8:51 min aprox.

Cruzamos el Mar Angosto para reunirnos con la niña antes conocida como Arya Stark (Maisie Williams), que no es nadie, pero todavía algo queda, a pesar de que en el último episodio nos hacían creer que ya dejaría atrás su personalidad (para recuperarla más adelante, de eso en ningún momento hemos dudado). Sin embargo, esa parte de la trama se atasca. Waif (Faye Marsay) sigue machacando a la chica sin nombre cada vez que tiene oportunidad y recordándole su nombre, no sabemos si porque sospecha, con razón, que Arya miente o tiene envidia del trato que recibe por parte de Jaqen H’ghar (Tom Wlaschiha).

Después de que éste último narre el origen de la ciudad de Braavos ligado al culto del Dios de Muchos Rostros, Arya tiene que envenenar a alguien. Y, oh terrible ironía, la primera vez que va a matar a alguien por encargo, es una actriz que hace de Cersei Lannister. Entonces, le entran dudas morales, puesto que no es alguien que esté en su lista o una enemigo. Es una actriz, Lady Crane (Essie Davis), y además buena.

En una escena en la que vemos recreada la muerte del rey Robert Baratheon y de su padre (los ganadores son los que escriben la historia y parece que la versión Lannister de los hechos es la que se ha extendido), representación cómica a rima, volvemos a ver que a Arya todavía le pesa su pasado, por si no nos ha quedado claro en todas sus escenas de esta temporada de Juego de Tronos.

Pero también ha ganado habilidades, como la de no ser nadie y pasar totalmente desapercibida como una ayudante de la compañía, así como a observar, e idear en pocos minutos, la manera de matarla y deducir quién es la que la quiere muerta: Bianca (Eline Powell), la chica joven que hace de Sansa y que no puede ganarle el puesto como buena actriz. ¿Qué hará finalmente Arya?

Vaes Dothrak

Duración: 3:03 min aprox.

Escena emotiva donde vemos a Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) perdonar por fin a Ser Jorah Mormont (Iain Glen) y donde Clarke tiene la oportunidad de mostrar sus dotes interpretativas con la faceta sensible de Dany. También Glen puede demostrar matices como la liberación de por fin confesar su amor por la Khaleesi, la preocupación por su enfermedad y la esperanza al ver que recupera la confianza de su reina y le confiesa que le quiere y necesita a su lado. Incluso Michiel Huisman, que da vida a Daario Naharis, está bien en los pocos instantes de pantalla que tiene, reflejando la incomodidad del momento para él. Hay muchas ganas de saber qué va a pasar ahora con Jorah.

Pueden ver los comentarios de Clarke y Glen sobre esta escena en el siguiente vídeo (en inglés):

Meereen

Duración: 5:29 min. aprox.

De boca de Gusano Gris (Jacob Anderson) nos enteramos que la jugada de Tyrion Lannister (Peter Dinklage) ha salido redonda. Ha logrado acabar con la violencia, pero no confía en que vaya a ser una paz duradera. Varys (Conleth Hill) le pregunta qué tiene en mente y Tyrion demuestra por qué es uno de los personajes favoritos de Juego de Tronos hablando de la importancia de los relatos a la hora de enfrentarse en una guerra.

Su plan es usar la fe del dios de la luz, ya vimos que se había fijado en ella en los capítulos anteriores, y hace llamar a Kinvara (Ania Bukstein), la sacerdotisa de Volantis y que parece la principal cabeza de la religión, según el hombre que la presenta (¿cuántos años debe tener entonces? Después de ver a Melisandre…). En los libros se trata de un hombre llamado Benerro.

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La actriz Ania Bukstein, que interpreta a la sacerdotisa Kinvara, se une al reparto de Juego de Tronos || HBO

En cualquier caso, Tyrion no necesita hacer nada para convencerla, pues ella ya está convencida de que Daenerys es Azor Ahai, la heroína prometida por R’hllor, por lo que se compromete a llamar a sacerdotes para que promulguen el mensaje y consolidar el gobierno de Daenerys. Tyrion se da por satisfecho, pero Varys es más escéptico, conoce la historia de Melisandre y Stannis y se la echa en cara a Kinvara. Entonces, ella demuestra que con su Señor pocas bromas y que hay poderes que escapan a la comprensión de muchos de los personajes de esta serie, y continúan los paralelismos entre Meñique y Varys, pues a éste también le vemos sufrir. ¿Cuál sería el nombre que oyó en su infancia? Y, sobre todo, Kinvara parece poner en duda su lealtad a Dany, ¿cuáles serán sus verdaderos objetivos, si es que la sacerdotisa roja está en lo cierto?

Y con esto terminamos con el capítulo de esta semana. ¿Les ha gustado el episodio? ¿Qué les está pareciendo hasta el momento la sexta temporada de Juego de Tronos? Ahora que estamos a la mitad es buen momento para detenerse y valorar.

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