Crítica del Capítulo 6×02 de Juego de Tronos – A Casa

Analizamos y repasamos todo lo ocurrido en el segundo episodio de la sexta temporada de Juego de Tronos (A Casa), en el que vemos, por fin, el secreto a voces que esperaban todos los fans.

Ficha Técnica:

  • Título original: Home.
  • Director: Jeremy Podeswa.
  • Guionista: Dave Hill (basado en Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin).
  • Productores: D. B. Weiss y David Benioff.
  • Productora: HBO.
  • Duración: 54 minutos.
  • Música: Ramin Djawadi.
  • Montaje: Crispin Green.
  • Dirección de fotografía: Gregory Middleton.

Pueden consultar el reparto y el personal completo del capítulo en IMDb.

Otra semana y seguimos retomando el contacto con esos viejos conocidos que son los personajes de Juego de Tronos, a los que tanto hemos echado de menos. Este segundo capítulo, que también fue emitido por Canal + Series a la vez que su estreno en EEUU, trae por fin lo que muchos querían para el primero y al no tenerlo acabaron decepcionados. Más allá de la excitación de fans, seguimos asistiendo al reajuste de piezas repartidas por el mundo. Seguimos teniendo un poco de cada personaje, quizás para algunos demasiado escaso, pero cada detalle resulta significativo. Comentaremos ahora en profundidad, pero antes, si no habéis visto el capítulo no sigáis leyendo puesto que spoilers are coming.

Más allá del Muro

El capítulo arranca con Bran Stark (Isaac Hempstead Wright), uno de los dos hijos perdidos de los Starks (de Rickon seguimos sin saber nada de momento). En la temporada en la que no lo hemos visto ha crecido y entrenado junto al Cuervo de tres ojos (Max von Sydow), hasta el punto que cuesta imaginar al pobre Hodor (Kristian Nairn) teniendo que cargar con él ahora.

Ahora tiene control sobre sus visiones, parece, y puede ver el pasado, lo que da pie al recurso narrativo del flashback. Maestro y alumno viajan a cuando Ned Stark era niño y aprendía a manejar la espada junto con su hermano pequeño Benjen. Lo cual no tiene mucho sentido. Se supone, por lo que se explica en los libros, las visiones a través de los árboles arcianos (suponemos que las raíces que tocan son de este tipo) muestran cosas que han visto las caras de dichos árboles, en cualquier época. Ahora bien, ¿qué árbol hay en el patio de Invernalia donde entrenan? Exacto, ninguno.

En cualquier caso, esto sirve para escuchar una frase en labios del joven Ned que ya habíamos escuchado a Jon cuando entrenaba a su joven escudero Olly, mostrando cómo el conocimiento pasa de generación en generación de las familias y perdura aunque sus miembros no. También sirve para reencontrarnos con Rodrik, el antiguo castellano de Invernalia; conocer a la hermana de Ned, Lyanna, de la que habíamos oído hablar a Ned y Robert Baratheon (y de la que los fans esperan ver más para que se confirme la más popular de las teorías de la saga) y que se presenta como una Arya algo mayor, hábil montando pero que no puede luchar por ser chica; y, por último, ver a Hodor cuando todavía era Wylis y sabía hablar, lo que hace que nos pique la curiosidad por saber qué le pasó tanto a nosotros como a Bran.

Fuera de los vistazos al pasado, Bran le reprocha al Cuervo que no le muestre más de su pasado y éste le responde con una brillante frase: “el fondo del mar es hermoso pero, si permaneces mucho en él, te ahogas”. Entonces, podemos ver cómo llevan la estancia allí los acompañantes de Bran: Hodor está como siempre, feliz, mientras que Meera Reed (Ellie Kendrick) está harta de no hacer nada. Su hermano ha muerto y ella se encuentra impotente por no poder luchar, ni ir a ayudar a su familia en el Norte, de los que no sabe nada, sentimiento que se agrava más aún cuando Bran le dice que se avecina una guerra, en la que ella quiere participar. Pero la hija del bosque Hoja (Kae Alexander) le asegura que Bran la va a necesitar, por lo que ella duda sobre lo que tiene que hacer: should I stay or should I go, que cantaban The Clash.

Bran invernalia flashback lyanna cuervo tres ojos

El Cuervo de tres ojos enseña a Bran Stark cómo mirar hechos del pasado || Juego de Tronos HBO

El Muro

El tiempo se les ha acabado a Davos (Liam Cunnigham) y los fieles a Jon. Están comenzando a derribar la puerta de la habitación donde se encuentran y ellos se preparan para morir luchando. Sin embargo, justo en el último momento (qué típico), llegan los salvajes al rescate con Edd El Penas (Ben Crompton) al frente, algo que ya sabíamos que ocurriría. Es comprensible que lleguen sin mayor problema, puesto que la frotaleza de la Guardia de la Noche no tiene defensas por el Sur pero, ¿nadie ha oído llegar al gigante? En otras apariciones en la serie, vemos que cuando éstos llegan el suelo tiembla…

De cualquier manera, una vez los traidores están a buen recaudo, a Davos se le ocurre decirle a Melisandre (Carice van Houten) que pruebe a revivir a Jon (lo podía haber dicho antes, todos lo habíamos pensado). Pero Melisandre, como dijimos en el análisis del anterior capítulo, está en plena crisis de fe. Resulta curioso que sea Davos Seaworth, el hombre que más se oponía a Melisandre aconsejando a Stanis, el que no creía en ella e intentaba usar la lógica en vez de la magia, quien crea ahora en ella y sea quien la anime. ¿Sabrá el caballero de la cebolla lo que le hizo la bruja a Shireen Baratheon?

Ya al final del capítulo vemos el ritual, distinto al que conocíamos en la serie y el libro (lo vimos cuando Thoros de Myr revivía a Beric Dondarrion). Aquí no hay tanto fuego ni beso, como esperábamos, sino un tratamiento estético y ruegos desesperados. Una desgarradora Melisandre, con la última gota de fe que le queda, ruega un “por favor” conmovedor, ante la mirada de todos los presentes. cuando todos abandonan la esperanza y la habitación, tras unos segundos interminables, Fantasma por fin reacciona y vuelve Jon. Parece más un truco sucio para mantener la tensión en el espectador que algo con lógica dentro de la serie pero, por fin, Jon Nieve (Kit Harington) está de vuelta.

Aunque en defensa del ritual de Melisandre hay que decir que nadie sabe cómo se hace. Ni ella ni Thoros lo han visto hacer, sino que es una leyenda que circula entre los sacerdotes rojos (el propio Thoros reconoce que la primera vez que revivió a Dondarrion lo hizo por instinto, más que otra cosa).

Muchas dudas quedan por responder ahora: ¿Jon es el mismo o ahora que ha resucitado habrá cambiado algo en él y no será como antes? Ahora que ha muerto, ¿está liberado de su juramento a la Guardia de la Noche? En este caso, ¿cumplirá la visión de Melisandre y marchará a Invernalia con un ejercito? ¿Qué esperan de él Davos, Melisandre y los demás? Y pensando en otro cuervo, ¿cómo le irá a Sam?

Invernalia

Seguimos nuestro viaje al Sur y paramos en la capital del Norte. Punto álgido del capítulo, aunque también plantea muchas dudas. Roose Bolton (Michael McElhatton) discute con Ramsai (Iwan Rheon) y Harald Karstark (Paul Rattray) qué hacer a continuación. Ramsai quiere atacar el Castillo Negro para recuperar a Sansa, evitar que se reúna con Jon y matar a éste (que se ponga a la cola). Roose sabe que la Guardia de la Noche es muy importante, especialmente para las familias del Norte, y eso granjearía muchas enemistades en su posición ya de por sí delicada. En el capítulo anterior ya habíamos advertido que había vuelto la tensión entre padre e hijo y no ha habido tiempo de que se desarrolle más, pues Ramsai ha decidido tomar las riendas y matar a su padre y echar al recién nacido y su madre, Walda Frey (Elizabeth Webster), a sus perros.

Es cierto que se veía venir de lejos que esto iba a acabar así. La cuestión es, ¿Roose Bolton, uno de los personajes más fríos y estrategas de esta saga, no se lo esperaba? En su favor, podemos decir que es probable que no quisiera matar a su propio hijo, por muy animal que fuera (el único calor que siente un hombre frío es su perdición, qué ironía) o igual sólo le quería mantener hasta que su siguiente hijo fuera mayor y sano. También, en su defensa podemos argumentar que sí que lo predijo, y por eso le nombró primogénito e hijo legítimo, confiando en que eso bastara parque su hijo confiara en él; y es normal que no se esperara que lo matara en presencia de un aliado y de su maestre.

Roose y Ramsai Bolton

Roose y Ramsai Bolton, de tal palo, tal astilla || Juego de Tronos HBO

Desde el punto de vista de Ramsai, se puede entender que prefiera herencia en mano a ciento volando o perfectamente puede ser que de verdad sea un perro loco que anda suelto, hasta que alguien le pare. La principal pregunta está en que, Karstark sabía lo que iba a hacer y lo apoya, ¿qué intereses les unen? ¿El deseo de sangre y venganza sólo o esperarán que Ramsai sea más fácil de manejar que su padre? Pero, ¿cómo van a unir el Norte después de esto, si se corre la voz de cómo ha matado a todos? ¿Qué pasará si se entera Lord Frey? Hubiera sido más lógico haber envenenado de verdad a Roose y haber matado a madre e hijo discretamente en su habitación y decir que han muerto en el parto. ¿Qué opinan ustedes?

De todas formas, Ramsai se confirma como el principal personaje odiado de la serie. Ya llevaba un tiempo, con las torturas a Theon o la violación y maltrato a Sansa, pero ahora hereda el puesto tras matar a su padre. Roose lo fue en la Boda Roja, cuando mató a Robb, y ahora el traidor es a su vez traicionado. Hay muchas ganas de ver cómo continúa la situación en el Norte y ver qué tiene que decir Jon del tema.

Grupo de Sansa

En algún punto intermedio entre las dos localizaciones anteriores, se encuentran Sansa Stark (Sophie turner), Theon Greyjoy (Alfie Allen), Brienne de Tarth (Gwendoline Christie) y Podrick Payne (Daniel Portman). Brienne narra a Sansa su encuentro con Arya e intenta que ésta le ponga al día. Sin embargo todo se interrumpe con el momento más emotivo del capítulo, la despedida de Theon de Sansa (¿tendrán una historia los dos más adelante?) porque desea volver a casa. Ya ha redimido parte de su culpa por haber fallado a los Stark. Ahora es probable que quiera hacer lo mismo con su hermana.

Pyke

Y hablando del hogar de Theon, cuando creíamos que Weiss y Benioff se habían olvidado de las Islas del Hierro y los Greyjoy, llegan y nos sorprenden recuperando esta parte de la historia. Si quieren saber más de ella, les recomiendo que recurran a Festín de Cuervos (es una de las partes más interesantes del libro).

Balon (Patrick Malahide) y Yara (Gemma Whelan) discuten sobre la marcha de la guerra. La hija no está de acuerdo con mantener la lucha en el continente mientras ve morir a todos los hijos del hierro allí y ellos se quedan en la capital. Ella prefiere hacer que todas las naves regresen y plantar cara en el mar, donde ellos son los mejores. Pero, por otro lado, respeta las órdenes de su padre, no sin cierta rabia.

Después pasamos a otra de esas escenas que brillan por sus detalles. Balon avanza por uno de los puentes de madera de la capital de las Islas del Hierro en medio de una tormenta. Los hijos del hierro destacan por ser expertos marineros, acostumbrados a navegar hasta en las peores tormentas. Sin embargo, este rey no es capaz de mantener el equilibrio sin agarrarse. Está alejado de lo que hace su pueblo. Y en medio del puente le espera su hermano pequeño, Euron Greyjoy (Pilou Asbaek), sin parche pero con gran presencia. El mítico pirata decide que el momento de su hermano ha pasado y es hora de que alguien más digno ocupe el trono de piedramar, así que arroja a su hermano desde el puente tras una pequeña charla (en los libros sólo se decía que Balon se había caído durante una tormenta).

Yara piensa ya en gobernar, sin embargo se olvidaba de que su pueblo no funciona igual que el resto de familias. Aunque en condiciones normales ella debería heredar, su tío Aeron (Michael Feast) ha decidido convocar asamblea para que los capitanes decidan quién será el nuevo rey (en los libros se cuenta que se lo dice el Dios Ahogado y cree que es lo mejor para evitar una guerra civil). Nunca ha habido una reina en las Islas del Hierro y no se recurre a la asamblea desde hace miles de años (alguna que terminó con varios muertos, aunque se supone que es algo sagrado y no se puede derramar sangre). Yara deberá luchar por romper esa tradición esta temporada y sabemos, al menos, el nombre de uno de sus rivales: su tío Euron.

Desembarco del Rey

Tras una escena en la que nos muestran que Robert Strong/Gregor Clegane/Montaña-zombi (Hafbór Júlíus Björnsson) no está dispuesto a pasar la mínima a quien se meta con Cersei y que no sólo los gigantes pueden romper cabezas, vemos a una vulnerable Cersei (Lena Headey). En esta escena, la importancia de los detalles (el hilo que se arranca nos muestra que va de estreno, en contraste con el paseo penitente en cueros vivos; se toca varias veces el pelo corto que la va saliendo, como Jaime hiciera con su ausente mano, un símbolo de que a ella también le han amputado algo: su orgullo, el león sin melena) es brillante para completar la historia de cómo la reina que manejaba el poder de la capital (o aspiraba a ello, dependiendo de si estaban por allí su padre o su hermano pequeño) ahora se ve relegada, obligada por su hijo pequeño a quedarse en la Fortaleza Roja y los guardias no le hacen caso. También ha perdido furia, o ganado sensatez, al no forzar la pelea de su mole contra el grupo de soldados algo aterrados con la sola presencia de la mole (¿sabrán de quién se trata en realidad? ¿Qué opiniones tendrán del nuevo miembro de la Guardia Real?).

Inmediatamente después, conocemos el punto de vista del pequeño rey, superado siempre por la situación. Él no estaba preparado para gobernar, el heredero era Joffrey, y tampoco tiene un carácter fuerte o aterrador que le ayuden a imponerse en la corte, más bien al contrario, Tommen (Dean-Charles Chapman) siempre ha sido un niño dulce, que ha visto morir a dos hermanos, humillada a su madre y sabe que ella no es precisamente una santa. Se le han caído casi todos los pilares en los que puede creer un niño. Podemos imaginar, además, que también sabrá que igual su padre no era su padre y que su esposa, como él mismo recuerda, sigue prisionera sin que él pueda hacer nada y él, a diferencia de otras uniones de la serie, sí está enamorado. Está hecho un lío, pero quiere ser un buen rey y ganarse el respeto de su pueblo y su madre, y protegerlos a todo. Por eso busca consuelo y consejo en su tío-padre. También el de su madre, en la que encuentra frialdad (ese “me alegro de verte” sin mirarle) al principio, pero que luego también le muestra su cariño. Y es que más allá que su deseo de mandar, lo que ha motivado siempre a Cersei no han sido otra cosa que sus hijos y ahora que tiene más presente que nunca la profecía igual quiere dejar distancia con Tommen porque teme que su futuro sea fúnebre también.

Y en el Gran Septo de Baelor nos hemos dejado a Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) que parece un personaje que sale bastante perjudicado de la comparación libro-serie. En los libros, para empezar no presencia las muertes de sus hijos, (está fuera de la capital acabando con las revueltas en las tierras de los ríos) y tampoco es que siga manteniendo una buena relación con Cersei, puesto que en los libros Tyrion antes de irse le confiesa que se ha estado acostando con muchos, lo que el enamorado Jaime no soporta. Ha visto el lado oscuro de su hermana y también se vuelve más sensato, no busca la pelea si puede evitarla y cumple siempre con su deber como Lord Comandante antes que anteponer a su familia.

En cambio en la serie le hemos visto mandar a tomar vientos la profecía y todo salvo a su hermana y él (como en las primeras temporadas de la serie) y encararse sin necesidad con el Gorrión Supremo (Jonathan Pryce) sólo por venganza. Parece que su personaje pierde toda la evolución de las pasadas temporadas, del viaje con Bryenne y la promesa de encontrar y mantener a salvo a las hermanas Stark, etc. El religioso le da entonces una lección de la importancia de los ideales por encima de las personas que los representan y una amenaza velada: cuidado que podemos acabar con todo, aunque no parezcamos gran cosa, somos muchos.

Meeren

Volvemos con Tyrion (Peter Dinklage) que sigue intentado solucionar la situación con la que les ha dejado Dany en la antigua ciudad esclavista. Astapor y Yunkai han vuelto a caer en manos de los esclavistas. No hace falta ser adivino para saber que su próximo objetivo es Meeren. Además, no han encontrado a los responsables del incendio del puerto que vimos en el primer episodio de la temporada. Ante este panorama, el Gnomo decide liberar a los dragones porque sabe que van a ser necesarios sí o sí.

Esta escena resulta buena porque muestra al personaje a través de sus acciones. Ha leído mucho (por lo que sabe mucho de dragones), pero no es un hombre de acción por lo que para llevar a cabo su plan necesita el alcohol (bueno, para cualquier cosa en realidad porque últimamente está a vuelta de todo y con lo que ha pasado parece que es de lo único que disfruta) y lo realiza usando su arma más poderosa, su labia. Y como no es un hombre de acción y se está jugando la vida, le vemos muy nervioso. Y por lo demás, vemos la relación Tyrion-Varys (Conleth Hill) que sigue encaminada a parecer el alivio cómico del momento, hasta que Varys muestre algo más de su mano para este juego de tronos.

Braavos

La escena más corta del capítulo. Arya, perdón, la chica sin nombre (Maisie Williams), sufriendo otra paliza, supera la prueba del Dios de Mil Rostros y parece que da otro paso para convertirse en su sirviente. ¿Le devolverán ahora la vista?

Y con esto terminamos nuestro repaso al segundo capítulo de la sexta temporada de Juego de Tronos. Ha llegado con algo de retraso, así que disculpas por eso. El del tercero estará para esta semana.

 

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