Crítica de “Big Eyes”, de Tim Burton

Tim Burton estaba un tanto estancado. Películas como “Frankenweenie”, versión alargada en animación de uno de sus cortos, o la claramente fallida “Sombras tenebrosas” aportaban poco a su carrera. El cineasta parece haberse dado cuenta del problema y ha decidido dar un giro con “Big Eyes”, que no se adscribe al género fantástico.

Necesitado urgentemente de salir del bache, Tim Burton ha recurrido nuevamente a los guionistas Scott Alexander y Larry Karaszewski, autores de “Ed Wood”, uno de sus mejores trabajos, y con los que estuvo a punto de trabajar en “Ripley’s Believe It Or Not”, un proyecto que se fue finalmente al traste. Estos autores han recreado la historia real de Margaret Keane, una pintora de la que el realizador se declara admirador, conocida por sus retratos de niños con grandes ojos.

“Big Eyes” se estrena en España el día de Navidad, de 2014.

Sinopsis de “Big Eyes”, una historia verdadera

Escena - fotograma de la película "Big Eyes" de Tim Burton

“Big Eyes”.

“Big Eyes” sigue los pasos de Margaret desde que se separa de su marido, abandonando el hogar sigilosamente con su pequeña niña. Intenta salir adelante por su cuenta aunque conseguir trabajo no es fácil para una mujer. Insistiendo, consigue que la recluten para pintar adornos en una empresa de muebles, mientras que en su tiempo libre se saca un dinero extra pintando retratos por poco dinero en el parque.

Repentinamente se le acerca otro extraño pintor, Walter Keane, que consigue cautivarla con su extraordinaria labia. Finalmente, ambos acaban comprometidos, y la relación parece idílica. Pero cuando él visita galerías para tratar de colocar su material, también lleva consigo algunas obras de Margaret. Poco a poco consigue vender éstas últimas, pero cuando los compradores dan por hecho que es el autor, se resiste a aclarar el malentendido.

Crítica de “Big Eyes”, atracción por el villano

Fotograma con los actores de la película "Big Eyes", del director Tim Burton

“Big Eyes”

Por un lado, el film tiene un tono tragicómico, pero más realista que el de las anteriores cintas de Burton. También llama la atención que haya decidido cortar por lo sano, prescindiendo de sus recurridos Helena Bonham Carter y Johnny Depp, que evidenciaban sus pocas ganas de esforzarse en busca de cambio. Se ha quedado con Danny Elfman, su compositor habitual, pero éste parece haber sido avisado de que tenía que crear una música completamente distinta a sus trabajos anteriores, y de hecho el resultado evidencia sus esfuerzos en este sentido.

Se agradece bastante en “Big  Eyes” esa búsqueda de nuevos caminos. No obstante, quienes hayan seguido la trayectoria del realizador encontrarán constantes autorales, pues los personajes son ‘freaks’ marginales, y la protagonista, ejecuta obras artísticas de dudosa calidad como el peor director de cine del mundo. También resulta evidente que a Tim Burton le atrae mucho más el villano, Walter Keane, un embaucador sin ninguna moral, que la dulce y bondadosa Margaret, al igual que en “Batman” le sobraba precisamente… ¡Batman! y se concentraba en contar la odisea del Joker.

Un enorme valor metacinematográfico

Fotograma de "Big Eyes" - Crítica e imágenes de la película del director Tim Burton

“Big Eyes”.

Amy Adams y Christoph Waltz realizan un excelente trabajo, si bien este último no acaba de integrarse del todo con el tono menos fantástico del film, o al menos resulta un tanto más chocante que otros personajes no menos estrambóticos de Tim Burton en el pasado, como Eduardo Manostijeras. Les acompaña una cohorte de geniales secundarios, como Danny Huston, Jon Polito, Jason Schwartzman, Krysten Ritter y un genial Terence Stamp como siniestro crítico de arte. El principal defecto de “Big Eyes”, sin embargo, reside en que no retrata a los protagonistas con humanidad a pesar de sus defectos, como los de anteriores películas del autor.

En cualquier caso, indaga en el machismo de la época, aunque declara como responsables últimos de lo ocurrido al estafador sin escrúpulos y a la ingenua Margaret. Además, cuenta a su favor con una sugerente y sutil lectura metacinematográfica, que defiende la cultura popular y reflexiona sobre la creación artística, y las dificultades para llevarla a cabo en el mundo moderno. Así, no es casual que el villano se llame Walt, como Walt Disney, y acabe convirtiéndose en una metáfora que representa a las productoras, intermediarias entre el artista y el gran público. Burton formó parte en su primera época de la compañía del creador de Mickey Mouse, donde no pudo desarrollar su talento, pero a pesar de algunas acusaciones, no demuestra ninguna acritud, e incluso parece que les concede el valor de crear espectáculo, así como de vender las obras. Eso sí, con los críticos no tiene piedad: “Hacéis crítica porque no tenéis ningun talento”, le dice en un momento dado el personaje de Walz al de Stamp. Según esto, y siempre dentro del subjetivo criterio de la sugerencia, Burton estaría llamando ‘ladrones’ a las majors, sin que éstas se hayan dado cuenta.

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