Recientes y no tan recientes incidentes y/o accidentes en centrales nucleares han propiciado que la energía nuclear tenga tantos detractores como defensores por su implantación y desarrollo. El debate sigue vivo.

Fue en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado cuando movimientos sociales y ecologistas se manifestaron con mayor virulencia reclamando la desaparición de las centrales nucleares por su alta peligrosidad en su uso, desarrollo y expansión civil y militar, así como en el deterioro progresivo del medio ambiente. Aunque tambien es cierto que los defensores de la energia nuclear se han prodigado en los últimos tiempos escudándose en que se abarata la energia generada y contribuye a la reducción de la emisión y exposición de gases contaminantes.

España cuenta actualmente con cinco centrales nucleares en funcionamiento: Almaraz (Cáceres), Trillo (Guadalajara), Cofrentes (Valencia), Vandellós y Ascó (Tarragona).

Defensores y detractores de las centrales nucleares

Los defensores de la energía nuclear para la generación de energía eléctrica señalan como una de las principales razones para su desarrollo la considerable reducción de la cantidad de energía generada a partir de combustibles fósiles (carbón y petróleo) y, por tanto, ello implica el descenso y reajuste de emisiones de gases contaminantes.

También argumentan el abaratamiento y depreciación de costes en la producción de energía y la reducción del calentamiento global, el inminente enemigo que se cierne sobre el planeta en las próximas décadas.

Y además arguyen que la producción en los reactores nucleares es continua, sin tener que estar a expensas de condicionantes atmosféricos como el sol en la energía nuclear o como el viento en la eólica.

Pero, por el contrario, los detractores discrepan que el ahorro de los combustibles fósiles en la creación de energía eléctrica sea significativo; así como la complicada tarea de la eliminación de los residuos nucleares, debido a su radioactividad y peligrosidad que perdura cientos de años en el medio ambiente.

Y debido a que la vida de las centrales nucleares es bastante limitada en el tiempo, influye directamente en el encarecimiento del coste de la energía eléctrica generada debido a que la inversión debe amortizarse.

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Vista de Prípyat, actualmente una ciudad-fantasma donde residían los trabajadores de Chernóbyl – Imagen de Elena Filatova

A pesar del alto nivel de sofisticación de los sistemas de seguridad de las centrales nucleares el componente humano tiene una trascendente repercusión y no se puede garantizar que las decisiones tomadas sean siempre las más apropiadas.

 

Y para muestra un par de botones con los dos accidentes nucleares más graves de la historia: Chernobyl (en abril de 1986 por una sucesión de errores humanos en el transcurso de unas pruebas planificadas que ocasionaron una explosión de hidrógeno y una masiva fuga radioactiva) y Fukushima (en marzo de 2011 tras un terremoto que provocó explosiones en los edificios que albergan los reactores nucleares, fallos en los sistemas de refrigeración y liberación de radiación al exterior).

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Las centrales nucleares en España

La energía nuclear en España produce un 20% de la electricidad que consumimos y en la actualidad funcionan activamente siete reactores nucleares repartidos en cinco centrales nucleares.

En Almaraz, en la provincia de Cáceres, se sitúan dos de los reactores que funcionan desde 1981 el primero de ellos y 1983 el segundo y que producen el 9% de la energía nacional.

En la provincia de Guadalajara se ubica la planta nuclear de Trillo, la más moderna de todas, con 28 años de vida, aunque en 1992 ocurrió un incidente en los sistemas de refrigeración de emergencia.

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Vista de la central nuclear de Trillo (Guadalajara) – Imagen de Tnarik

La central nuclear de Cofrentes, en la provincia de Valencia, funciona desde 1984 y su actividad ha sido prorrogada, a pesar de las fuertes protestas de movimientos ecologistas de la zona.

En Tarragona, tanto en la localidad de Ascó como en Vandellós, es donde la actividad nuclear en España ha proliferado con un mayor desarrollo, ya que cuenta con tres reactores nucleares.

En Ascó se ubican dos de ellos, el primero inaugurado en 1984 y el segundo dos años más tarde. En 2009 sucedió un pequeño incidente con la fuga de partículas radioactivas que no tuvo consecuencias.

Y el restante se halla en la central nuclear de Vandellós. El originario comenzó a funcionar en 1971 aunque se desmanteló en 1989 y el segundo de los reactores estrenó su actividad en 1988. En el año 1989 hubo un incendio en las turbinas que provocó la emisión de radioactividad al exterior que obligó a la apertura de un plan para el desmantelamiento del primer reactor inaugurado.

 

 

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