Autoestima baja: qué es y por qué parece imposible deshacerse de ella

Como personas, medimos y asignamos valor a todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos. Autoestima es el nombre que se le da a la valoración que hacemos cada uno de nuestra persona. Si esta valoración es negativa de manera habitual nos creará todo tipo de conflictos. En este caso podemos hablar de baja autoestima. Mostraremos a continuación cómo identificarla y  los resortes que usamos, de manera inconsciente, para no librarnos de ella.

¿Qué es la autoestima baja?

Según Fundación Imagen y Autoestima y la OMS, la autoestima  es un “Estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades“. Por oposición, la autoestima baja se da cuando la persona se siente infeliz o insatisfecha consigo misma; o cuando se siente estúpida, torpe o no lo bastante buena. La mayor parte de nosotros nos sentimos así alguna vez, pero si nos dedicamos ese tipo de críticas de manera habitual, lo que ponemos de manifiesto es que tenemos una visión negativa sobre nosotros mismos; es decir, que nos juzgamos negativamente y pensamos que nuestro valor como personas no existe. Esto es la autoestima baja. En pocas palabras: nos sentimos como unos perdedores o unos fracasados.

Las personas aquejadas de autoestima baja suelen tener unas ideas fijas muy determinadas sobre sí mismas y sobre qué clase de persona son. Estas ideas solo son creencias, pero las personas con autoestima baja creen que son verdades y que esas verdades las definen como personas. Por eso piensan que nunca podrán sentirse mejor, que nunca podrán cambiar.

Cómo saber si pasas por una mala racha o si de verdad tienes un problema de autoestima

Para contestar esta pregunta es fundamental que te reconozcas en varias de las siguientes características o actitudes:

  • Te criticas constantemente: lo que haces, tus habilidades, tu aspecto. Incluso puede que te sientas culpable cuando las cosas salen mal.
  • Ignoras los cumplidos o les quitas importancia y te centras en todo lo que percibes como negativo.
  • Sueles sentirse triste, ansioso, enfadado, avergonzado, culpable o frustrado.
  • Sientes que en el trabajo eres un fraude y trabajas más para compensar ese sentimiento. ves como otros ascienden pero tú no.
  • Te sientes inseguro con otras personas, tiendes a pensar que les caes mal o que pronto harás algo para caerles mal.
  • No participas en muchas actividades de ocio con otros porque te sientes torpe y tienes miedo de hacer el ridículo.
  • Descuidas tu aspecto personal. No te molestas en vestir bien porque de todas maneras no merece la pena.

En casos muy graves las personas con baja autoestima pueden presentar problemas de adicciones a drogas, alcohol o comida.

¿De dónde viene la autoestima baja y por qué se queda?

La baja autoestima es un problema muy común y puede formar parte de un problema mayor, como la depresión. En cualquier caso, se trata de un problema que se puede solucionar.

Si la autoestima es una valoración, el mejor modo para saber por qué nos valoramos al alza o a la baja es conocer los criterios según los cuales nos valoramos. Si tenemos unas reglas muy estrictas y unas altísimas exigencias, es probable que nunca las cumplamos. De ahí viene la valoración baja que resulta en una autoestima baja. Por ejemplo, si consideramos que solo son guapas las personas muy delgadas con la piel perfecta, los ojos azules, el cabello rubio, etc., lo más probable es que pensemos que nosotros somos feos. Si creemos que el éxito consiste en ser millonarios y no lo somos, nos sentiremos fracasados.

En la vida hay muchas situaciones que somos capaces de controlar y otras que no. A estas últimas las llamaremos situaciones de riesgo. Una persona que tenga la regla de que “debe hacer las cosas perfectas”, no será capaz de cumplir esa regla el primer día en un trabajo nuevo. Esa sería una situación de riesgo. Se llaman “de riesgo” porque se corre el peligro de que no cumplamos con nuestras propias reglas. En esos momento, las creencias que tenemos sobre nosotros mismos se activan: como esta persona debía ser perfecta y no lo ha sido, se siente fracasada. En estos casos entran en juego los pensamientos inadecuados y los comportamientos ineficaces.

Los pensamientos inadecuados

Pensamientos inadecuados

Son todos aquellos que prevén que las cosas no saldrán bien. En el ejemplo, la persona que empieza un trabajo nuevo y comete un error, podría empezar a pensar que la van a despedir o que nunca conseguirá aprender cómo funcionan las cosas (expectativas predispuestas) y además podría echarse la culpa por su torpeza (evaluación negativa). Esos pensamientos parece que surgen de la nada, pero no es así. En realidad son ideas que sirven para confirmar nuestras creencias; porque lo que hacemos es prestar atención a lo que nos da la razón sobre lo que creemos de nosotros mismos. En el ejemplo, la persona que se equivocó estará todo el día dándole vueltas a ese error e interpretará todo lo que suceda como una confirmación de que es un profesional nefasto. Por ejemplo, si ve que su jefe está enfadado, pensará que es por su culpa en lugar de pensar que a lo mejor ha tenido una llamada de teléfono conflictiva o una reunión difícil.

Comportamientos ineficaces

Estos comportamientos están muy ligados a los pensamientos inadecuados. Por ejemplo, cuando creemos que algo no saldrá bien, puede que tratemos de evitarlo para no enfrentarnos a ello. Si creemos que le caeremos mal a la gente de una fiesta intentaremos no asistir a esa fiesta. Al final, los pensamientos inadecuados y los comportamientos ineficaces consiguen que desarrollemos emociones negativas que pueden llevar a la ansiedad o a la depresión.

La buena noticia

Las personas que sufren de autoestima baja y que por tanto suelen sentirse tristes, frustradas o enfadadas pierden de vista lo más importante: tienen la autoestima baja porque ellos mismos se valoran de manera negativa. Pero esto se puede cambiar. Con trabajo diario, bajando las exigencias y relajando las reglas. La mejor manera de superar una autoestima baja es comenzar a prestar atención a lo positivo.

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