Agapornis: los pájaros del amor o inseparables

¿Conoces a los agapornis? Estos pequeños “loritos” tropicales, de vivos colores, pueden convertirse en tu mascota ideal. Te los presentamos más a fondo: qué son,características, qué comen, cuidados que requieren y curiosidades para que disfrutes al máximo de tu inseparable.

Qué son los agapornis

Los agapornis pertenecen al género de aves psitaciformes, de la familia de las psitácidas, provenientes de África, donde fueron descubiertos en 1793.  La palabra Agaporni tiene su origen en el griego ágape (amor) y ornis (ave) por lo que se les conoce comúnmente como pájaros del amor (lovebirds, en inglés) o inseparables. Esto para nada es una casualidad, pues sólo indica una pequeña parte del cariño que estos animales pueden llegar a darte.

Características de los agapornis

Como bien dicta su nombre, los pájaros del amor tienen cariño de sobra. Es curioso observar una pareja de agapornis, pues estarán la mayor parte del tiempo acicalándose mutuamente las plumas, durmiendo pegados el uno al otro e, incluso, dándose besos. Este tipo de pájaros son, además, monógamos. Esto quiere decir que tienen una única pareja en toda su vida (que puede llegar a ser de hasta 15 años). De hecho NECESITAN vivir en pareja, lo que significa que si tienes un único agaporni, tú serás automática e incuestionablemente su pareja.

Los inseparables son pequeños.  Su tamaño ronda aproximadamente los 13 a 16 cm, en función de la raza que sea. Las tres razas de agapornis que más se conocen y crían en España son roseicollis, personata  y fischer, aunque existen otras 6. Se diferencian, unas de otras, en el tamaño, en la cabeza, el pico, los ojos al igual que en el comportamiento y los colores.

Agaporni personata jugando

Agaporni personata. Image by Garbiñe Las Heras

Los colores de los agapornis son vistosos, llamativos (predominando el verde, el amarillo o el azul)… lo que hace que este tipo de aves resulten tan maravillosas y preciosas de contemplar. Además, podemos encontrar innumerables combinaciones de colores debido a los numerosos cruces y mutaciones.

Son inteligentes. Si bien es cierto que no poseen la capacidad del habla como loros o yacos sí son capaces de aprender y repetir sonidos, incluso palabras cortas. Aunque, obviamente, ello requiere de mucha atención y tiempo de aprendizaje. Eso sí, en lo que a silbar se refiere… ¡no paran!

Tanto es así, que pueden silbar desde melodías propias hasta silbidos por imitación. Si haces un poco de caso a tu pequeño amigo, en más de una ocasión le oirás silbando el himno del Madrid o la sintonía del anuncio de Mc Donalds. Es más, podrás colocarlo en la ventana y ver cómo la gente mira extrañada hacia todas partes mientras tu traviesa mascota silva el clásico “fiu fiu”.

Porque, a pesar de ser tan pequeños, pían y cantan con muchísima fuerza y de forma penetrante. Es curioso cómo pueden tener un tono y timbre tan altos siendo tan pequeñitos. Si quieres comprobarlo… ¡pregunta a tus vecinos!

Qué comen los agapornis

Semillas y comida para agapornis

Agapornis roseicollis comiendo semillas. Image by Ferrán Pestaña

Los agapornis, al igual que las personas, no comen todos los días lo mismo. ¡Sería aburridísimo! Y no sólo eso, sino que necesitan una dieta variada y equilibrada para gozar de la mayor vitalidad posible y evitar caer enfermos. Al igual que nosotros necesitamos los nutrientes y vitaminas necesarios cada día, con nuestras mascotas ocurre exactamente lo mismo. Si no, no tendrían el plumaje tan bonito, señal de una buena salud y una correcta alimentación.  Dar de comer a nuestro agaporni no es lo mismo que alimentar a nuestro agaporni. Muchas personas creemos que con ponerle una mixtura de semillas en el comedero de la jaula y agua en el bebedero ya lo tenemos todo hecho pero… nada más lejos de la realidad.

Para empezar, hay que romper con la falsa creencia de que la mixtura de semillas ha de ser la base de la dieta de nuestro pájaro. Tal y como recomiendan muchos veterinarios, el pienso para agapornis debe ser la base de su alimentación alternando, por supuesto, con la mixtura de semillas y otros alimentos que veremos a continuación. Es importante elegir entre diferentes tipos de piensos y semillas para que a tu mascota no le falta de nada.

Además de piensos y semillas, es necesario añadir frutas y verduras a la dieta de nuestros agapornis (excepto patata cruda, berenjena y aguacate, que son tóxicos). Intentaremos darle una ración al día. Puede ser prácticamente cualquier tipo de fruta o verdura, aunque son la manzana, la pera o el calabacín las que más a gusto suelen comer. Es importante ir variando de unas a otras cada día, para que el agaporni esté más contento, y sobre todo, retirársela al cabo de un rato para que no se ponga mala. Puedes ponérsela pelada y en daditos pequeños o, si está acostumbrado, incluso en una brocheta para que pueda ir picándola.

Ésta debe ser la base de su dieta pero hay ciertos alimentos como son el mijo (en rama o pelado) o los snacks que podemos utilizar una o dos veces a la semana a modo de “chuchería” debido al nivel de grasa que tienen.

Cuidados que requieren los agapornis

Los inseparables o pájaros del amor no requieren demasiado mantenimiento aunque sí ciertas normas de higiene y de atención.

En cuanto a la jaula, tenemos que cambiarle el agua de los bebederos todos los días y, claro está, ponerle la comida en los comederos cuando la haya terminado.

Debemos limpiar la jaula por lo menos cada 3 ó 4 días, dependiendo del tipo de jaula y de lo gamberro que sea nuestro pequeño amigo. Muchos agapornis juegan con la comida o la utilizan para llamar nuestra atención.

En lo que respecta al tema médico, no hay que hacer más que desparasitarlo cada 6 meses. Puedes coger cita en tu veterinario más cercano y te lo hacen en un momento.

Es recomendable, además, que en la jaula tenga algún tipo de hueso de sepia para poder picotear y que vaya limándose el pico.

En esencia esto es todo lo que tienes que hacer para “tener a punto” a tu agaporni. Sin embargo, a continuación vamos a comentar algunos otros aspectos o curiosidades propias del pájaro del amor que lo diferencian, por ejemplo, de un canario o periquito.

Curiosidades de los agapornis

Como hemos comentado al principio, los inseparables necesitan mucho cariño y si, en tu caso, sólo tienes uno y eres su pareja, tendrás que actuar como tal. Aunque suene extraño, tendrás que dedicar parte de tu tiempo a estar con tu “pequeño plumas”.

Los agapornis necesitan salir de la jaula, volar de aquí para allá a lo largo y ancho de la casa. Dales el gusto, siempre con tu supervisión. ¡No subestimes su inteligencia! Pues no serías el primero que tiene los marcos de los cuadros destrozados o las cortinas agujereadas, además de caquitas en los lugares más insospechados. Lo recomendable suele ser que estén fuera de la jaula, por lo menos, un par de horas al día.

A los pájaros del amor les encanta el agua. Prepárale la bañera  y… ¡disfrutará como un (loro) enano!

Roseicolli en el agua

Agaporni a punto de bañarse. Image by Ferrán Pestaña.

No olvides que tu mascota es como si fuera “tu hijo” así que tienes que… ¡sacarlo al parque! Hay distintos modelos de parques de juegos para tu amigo alado.

O, si lo prefieres, invítale a hacer ejercicio en un gimnasio. Tu agaporni te lo agradecerá.

Y, por último, la más importante. Dale muchísimo cariño y juega con él. Habrá momentos en los que no pare de incordiarte, dándote besos, agachando su cabeza para que le acaricies y des mimos y, otras veces, puede que esté a su aire acicalándose en tu hombro, picando un cordón (les encanta estropearte los cordones de tus zapatos y zapatillas) o con alguno de sus juguetes. Sea como fuere vas a disfrutar de él y con él.

Agaporni y sus juegos

Agaporni Roseicolli jugando. Image by Peter Békési.

Eso sí, debes tener siempre presente que tú eres el dueño, el que mandas.  Déjaselo claro desde el principio. A pesar de que son cariñosos, los agapornis también pueden ser muy testarudos y, cuando se enfadan, no distinguen si es tu oreja o tu dedo lo que pican. Y duele. De este modo, dale confianza, cariño, déjale que suba sobre ti… ¡pero no a tu cabeza! Eso nunca. Es un signo de que él está por encima de ti y él lo percibe así.  Por lo que ya sabes… quiere a tu pequeño y emplumado amigo pero ¡olvídate de tener pajaritos en la cabeza!

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