Papilleros o bebés de agaporni. ¡Descúbrelos!

¿Quiénes son los papilleros? Nos adentramos en su exótico mundo. Dónde comprarlos, cómo cuidarlos, qué necesitan y consejos prácticos para que hagas de tu polluelo un precioso “lorito”.

Los agapornis papilleros son aquellos que, siendo bebés, son criados por personas. Se llaman papilleros porque se alimentan fundamentalmente de papilla. En cuanto al comportamiento, estos agapornis están más acostumbrados al ser humano, por lo que no nos tienen miedo. Confían en nosotros y, desde el principio, se muestran más cercanos al dueño y más cariñosos.

Dónde comprar un papillero: criadores de agapornis

Hoy en día hay muchas personas que se dedican a la cría de papilleros. Cada día es más común hacerlo de pájaros exóticos y, en concreto, de agapornis.  Criadores que acondicionan sus casas para criar agapornis, alimentarlos y cuidarlos hasta el destete, momento de venderlos. Ocurre cuando se les saca del nido a los 20-25 días (todavía desplumados, con pelusilla) y los llevamos a nuestra casa.

Agapornis bebés

Agapornis recién nacidos en el nido. Image by Ferrán Pestaña.

A continuación vamos a explicar brevemente cómo cuidar a los papilleros y qué necesitamos para su correcto crecimiento y desarrollo. Los papilleros son pájaros delicados y hay que poner mucho mimo y atención en su cuidado pero, sin duda, ¡merece la pena!

Qué necesita un papillero: Fauna box o transportin

Cuando vamos a buscar a nuestro papillero tenemos que tener todo preparado en casa para recibirle, como si de un bebé se tratara. Lo primero que hay que tener en cuenta es que necesitamos un “nido-cuna” en el que va a permanecer las primeras semanas de su vida.

Lo más utilizado, y apropiado, para esta función es utilizar una fauna box o un transportin para animales pequeños.

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Una vez lo tenemos, debemos cubrir la base con papel de cocina y añadir virutas para hámster o conejos, que iremos cambiando según se ensucien o mojen. No es necesario hacerlo a diario pero sí cada 3 días, por ejemplo, cambiar la viruta y fregar el recipiente. Dejamos, a continuación, algunos tipos de viruta con los que…  ¡ya estaría preparada “la cuna” de nuestro papillero!

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Consejo práctico: para la cama de nuestro polluelo es mejor utilizar viruta de madera (suave y blanda) que serrín, pues el papillero podría llegar a ingerirlo o lastimarse con él.

Temperatura ideal para nuestro papillero

Una vez que nuestro papillero esté en casa, tenemos que adecuar la temperatura de su cuna. No es bueno dejarlos a temperatura “ambiente” debido a que las aves tienen una temperatura basal diferente a la de los mamíferos. Superior. Por ello, cuando alcanzan los 38 o 39º están en su temperatura ideal. De hecho, cuando los colocas sobre tu piel desnuda (mano, brazo, pierna…) notarás vuestra diferencia de temperatura. Sentirás como si tu pequeño amigo tuviera fiebre. Pero cuando realmente el papillero se debilita es cuando le falta ese calor.

¡No puedes permitir que eso ocurra! Presta especial atención por las noches. Si es necesario, normalmente las dos primeras semanas que lo tienes en casa, en el transportin, suelen necesitar una fuente de calor extra. Lo más recomendable es utilizar una manta eléctrica en la base de la cuna (separándola siempre del plástico con un trapo para que no queme la base). Regula la temperatura de la manta en función del calor o frío que demande tu papillero. Podrás ir viendo qué necesita simplemente observando su comportamiento.

Papillero personata en manta

Papillero personata sobre manta eléctrica para no perder calor. Image by Garbiñe Las Heras.

A la hora de sacarlo de la cuna para tenerlo un rato contigo, y “darle mimos”, es conveniente no perder ese calor. De este modo, si quieres que el papillero vea contigo ese programa que tanto te gusta, te recomiendo que lo coloques en una mantita. Incluso utilizar la misma manta eléctrica que tienes bajo el transportin y colocarlo encima (no directamente sino separándolo con una manta o toalla) así podrás disfrutar de su compañía sin que corra ningún riesgo. No obstante, debes saber que estas primeras semanas son cruciales en su desarrollo y necesita estar tranquilo. ¡No mareemos al polluelo! Habrá tiempo de jugar con él.

Qué necesita un papillero: papilla

Normalmente, el criador nos entrega a nuestro papillero con 3 ó 4 tomas al día,  lo que quiere decir que cada 6 u 8 horas tendrás que prepararle papilla y darle de comer. Lo más recomendable es que lo hagas en un vaso (mejor de plástico) poco profundo y de base ancha.

vaso y jeringa papilla

Papillero sobre el vaso de papilla. Image by Garbiñe Las Heras.

En cuanto a la preparación de la papilla, es muy sencillo y rápido. Ponemos agua (mejor si es de botella y de mineralización débil) en un vaso apto y calentamos en el microondas. No es necesario que hierva pero tiene que estar bastante caliente. A continuación, vertemos un poco de agua en nuestro vaso de plástico y vamos, poco a poco,  añadiendo la papilla (polvos) y removiendo a la vez para evitar que se formen grumos. Asimismo, iremos consiguiendo que vaya templándose la temperatura del agua mientras vamos dando consistencia y espesor a la papilla. Cuando ya quede homogénea y adecuada (ni líquida ni con grumos. Ni fría ni caliente) la metemos en una jeringa para darle de comer. Podemos comprobar que la temperatura es adecuada echando una gotita en la parte interna de la muñeca (como con los biberones de los bebés). Si quema, esperaremos un poco para no quemarle el buche al papillero. Si, por el contrario, se ha quedado fría lo que debemos hacer es recalentarla (metemos la jeringa llena de papilla en el vaso que contiene el agua que hemos calentado en el microondas que nos ha sobrado). Lo hacemos, de este modo, al baño maría hasta lograr la temperatura ideal.

Este paso es importante porque  los papilleros además de ser adorables, pueden ser muy exquisitos y, si no les gusta la papilla porque esté acuosa, grumosa o fría…, no la comerán. Eso sí, normalmente no tienen problema y podrás disfrutar viendo cómo devoran su papilla. Comprobarás, además, lo ansiosos que son. Por eso es importante ir comprobando cómo se va llenando el buche y regular bien la cantidad de comida que le damos.

Dosis de papilla recomendada y cómo dársela a nuestro papillero

Como todo en la vida, cada papillero es diferente pero normalmente cuando el criador te lo entregue con 3 semanas de vida, la dosis recomendada está entre los 7 y los 10 ml 3 veces al día. Por la mañana, a medio día y por la noche. Y si tienes tiempo de darle una merienda mejor todavía.

Para calcular la dosis y para darle la papilla en el pico a tu papillero, utilizaremos una jeringuilla sin aguja (si la compras con aguja, se la quitas y sirve perfectamente). Puedes utilizar de la medida que quieras, siendo muy utilizadas las de 5 ml.  Ten cuidado a la hora de darle la papilla de meterle la jeringuilla en el pico (sujetando suavemente su cabecita) y poco a poco ir dándole, sin que le rebose el pico o la escupa. Asegúrate de que va tragándola y metiéndola en el buche y, cuando lo tenga lleno, no le des más. Se trata de que el buche no esté vacío nunca y el papillero pueda comer durante todo el día pero no se trata, de ninguna manera, de empacharlo. Fíate, por tanto, de tu instinto.

Agaporni comiendo papilla

Papillero comiendo papilla de la jeringuilla. Image by Garbiñe Las Heras.

Limpia, después, con cuidado la papilla del pico o del pecho de tu papillero antes de que se quede seca. Puedes hacerlo con una toallita húmeda, por ejemplo de las de bebés.

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Y friega, para nueva utilización, tanto las jeringas como el vaso de plástico (con pasarlo por agua tibia es suficiente).

Es importante desechar la papilla sobrante porque fermenta. ¡Nunca guardes la ya usada! Cada nueva toma, nueva papilla.

Existen diferentes tipos de papillas. Puedes dejarte aconsejar por el criador que te lo entregue (pues si él ya está utilizando una, puede ser conveniente que utilices la misma) o por el veterinario.

Normalmente, con un saco de papilla tendrás suficiente. ¡Los papilleros crecen muy rápido!

Qué necesita un papillero: ¿para cuándo la jaula?

De nuevo aquí damos la bienvenida a nuestro sentido común. Cuando veas que al papillero ya le van saliendo las plumas, empieza a aletear, a picotear… Conforme vaya creciendo y haciéndose mayor empezará a moverse inquieto por el transportin. Esto quiere decir que… ¡necesita más espacio! Es el momento, por tanto, de pasarlo a la jaula (suele coincidir con el mes y medio de vida aproximadamente).

Cuna de papillero

Papillero personata en la cuna ya casi sin espacio y totalmente emplumado. Image by Garbiñe Las Heras.

Llegados a este punto, tenemos que tener en cuenta que la jaula es donde va a pasar el mayor tiempo posible y ha de ser plenamente confortable para él y adaptarse a la perfección a sus necesidades. Por eso, hay diferentes tipos de jaulas y accesorios, para que no te confundas en lo que más le convenga a tu pequeño papillero.

En un principio, en la jaula has de poner semillas de panizo o mijo, para que, poco a poco, tu papillero vaya comiendo de forma autónoma. También ofrécele para que vaya comiendo de tu mano. Al principio irás alternando tomas de papilla pero, llegado el día, dejará de reclamar esa papilla y te darás cuenta de que… ¡el papillero ya es un agaporni hecho y derecho!

Evolución agaporni

Agaporni desde papillero hasta adulto. Image by Garbiñe Las Heras

Como bien dijo Edward Estlin Cummings, “que mi corazón esté siempre abierto a pequeños pájaros que son los secretos del vivir”. Tomemos la frase también en su sentido literal y demos una oportunidad a los maravillosos agapornis, pájaros del amor o inseparables porque ¡no nos arrepentiremos!

 

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