¿Podemos colonizar otros planetas de nuestra galaxia?

Viajar por la galaxia y colonizar otros planetas es uno de los grandes sueños de la humanidad. Pero este proyecto entraña más dificultades de las que la mayoría de la gente imagina

Un argumento recurrente de la ciencia ficción es la idea de que los seres humanos, con los debidos avances tecnológicos, podrán viajar y colonizar otras partes de nuestra galaxia. El científico ruso Konstantin Tsiolkovsky expresó muy bien esta idea, o anhelo, cuándo escribió que “La Tierra es la cuna de la humanidad, pero el hombre no está destinado a permanecer en su cuna para siempre.”

Viajar a las estrellas y visitar otros planetas es visto a menudo como parte del destino de la humanidad, algo incluso fundamental según algunos pensadores para la supervivencia de nuestra especie. Esta visión de nuestro futuro lleva casi un siglo con nosotros y, en este tiempo, hemos aprendido muchas cosas sobre el universo y sobre nosotros mismos que nos están dando a entender que hacer realidad esa parte de nuestro destino no va a ser tarea fácil, si es que alguna vez lo logramos.

El tamaño de la galaxia: la base del problema

El principal problema con el que nos enfrentamos a la hora de realizar viajes interestelares es la propia magnitud de nuestra galaxia, algo que se desconocía y se infravaloró enormemente cuándo por primera vez se comenzó a soñar con viajar por el espacio.

Para hacernos una idea Tau Ceti, una de las estrellas más cercanas a nosotros, se encuentra a unos 12 años-luz de distancia: está 100 mil millones de veces más lejos de la Tierra que la Luna. Con el nivel de tecnología actual es imposible enviar personas a esa distancia, ya que el viaje, incluso a la velocidad más alta alcanzada por una nave construida por el hombre, llevaría siglos. Para llevar a cabo este viaje deberíamos ser capaces de construir una nave con un ecosistema completo, una especie de arca de Noé capaz de suplir todas las necesidades fisiológicas de una comunidad humana durante dos o tres generaciones. Por otro lado, esa misma nave debería de ser relativamente pequeña, para poder ser acelerada a una velocidad suficientemente alta, de modo que el viaje fuese lo más corto posible, acortando también el tiempo de exposición a todos los peligros del viaje interestelar. Entre estos peligros los científicos incluyen también las dificultades psicológicas de la tripulación, encerrados durante generaciones en un espacio reducido, sabiendo que nacerán y morirán en la misma nave. Y esto combinado con el hecho de que la nave debe llevar combustible suficiente para el viaje y para mantener los sistemas vitales de la tripulación. Ningún combustible disponible con nuestra tecnología actual estaría disponible en cantidad suficiente, o podría ser compactado para permitir que la masa total de la nave, en su lanzamiento, pudiese ser acelerada de manera eficiente.

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Colonizar otro planeta también entraña grandes dificultades

Sin embargo, los seres humanos son adaptables y muy ingeniosos, algo que hemos probado en múltiples ocasiones a lo largo de nuestra historia. Es concebible que todos los problemas descritos hasta ahora puedan ser resueltos, y que las personas encerradas en una nave tipo arca pudiesen cruzar el espacio con éxito y llegar a un sistema planetario cercano. También cabe la posibilidad, aunque hoy por hoy incluso desde un punto de vista teórico sea imposible, de descubrir una manera de viajar a velocidades superiores a la de la luz, que haga que el problema de las distancias no sea tal. Pero incluso en este caso, los problemas de los viajeros espaciales no habrían hecho más que empezar.

Los cuerpos planetarios a los que se viaje podrán ser de dos tipos: o bien tienen vida alienígena o bien son planetas muertos. Si hay vida indígena, convivir en contacto con una biología extraterrestre podría resultar en problemas inesperados. Es posible que los microbios o la fauna extraterrestre no supongan ningún riesgo para los humanos, pero también es posible que puedan ser fatales. En cualquier caso, se requeriría una cuidadosa investigación antes de entrar en contacto, pues el peligro podría no ser obvio a simple vista, teniendo en cuenta las grandes diferencias biológicas con las que nos podríamos encontrar.

Por otro lado, si el cuerpo planetario es inerte, los recién llegados tendrán que terraformar su superficie usando sólo los recursos locales y el conocimiento que han traído consigo. Esto significa que el proceso tendrá un comienzo lento y hasta su conclusión, podría tardar del orden de siglos, durante los cuales la nave arca, o su equivalente en el planeta alienígena, sería el único refugio y hogar de la humanidad.

Un modelo de civilización sostenible es fundamental para viajar por la galaxia

Los científicos de hoy lo dejan claro: un viaje interestelar presentaría una serie de problemas muy difíciles de resolver. Y la colonización de otro planeta otro conjunto diferente de problemas, pero de solución igualmente difícil.

Sin embargo, todos los problemas juntos no crean una imposibilidad absoluta, sino simplemente un proyecto de extrema dificultad, con probabilidades de éxito bajas en base a nuestra tecnología actual y a los avances previsibles en un futuro próximo.

Aun así, los científicos siguen trabajando en teorías que podrían soslayar el límite de la velocidad de la luz y, al menos en teoría, permitirnos viajar en un tiempo aceptable a las estrellas. Nuestro conocimiento sobre la materia, la energía y el propio espacio-tiempo sigue creciendo y, probablemente, el futuro nos depara muchas sorpresas en estos campos, algunas inimaginables hoy en día, que podrían hacer factible el viaje a otros planetas. Aunque con los pies en la Tierra, conociendo las dificultades, todavía podemos soñar y esperar que en el futuro la colonización de otros mundos sea posible.

Pero para lograrlo tal vez debamos poner primero en orden nuestra propia casa: la cuna de la humanidad. Sin una civilización estable y sostenible, que permita un esfuerzo conjunto y mantenido en el tiempo, nunca lograremos los avances científicos y sociales que nos podrían permitir viajar a otros planetas. El viaje interestelar es un proyecto científico que puede requerir siglos.

Los científicos en esto están de acuerdo: sin un modelo de civilización sostenible que nos permita vivir en nuestro propio planeta nunca visitaremos otros mundos.

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