2ª edición de “En el año de Electra”, de Carmen Peire

Carmen Peire es una mujer de su tiempo, peina canas por voluntad propia, no solo por el paso de los años, y no quiere ser venerable. Esta madrileña nacida en Caracas, Venezuela, es escritora desde hace mucho tiempo, aunque su primera novela se publicó el pasado mes de diciembre, “En el año de Electra”, que ya está en su segunda edición en la editorial Ediciones Evohé.

'En el año de Electra', de Carmen Peire

‘En el año de Electra’, de Carmen Peire

Cuentista antes que novelista, sus relatos y cuentos han sido publicados en varias antologías de autores, teniendo además editados dos libros individuales, “Principio de Incertidumbre” y “Horizonte de sucesos”, ambos en la editorial Cuadernos del Vigía. También de esta editorial es un libro por el que Carmen siente gran satisfacción, editado en 2013 y que ha sido considerado por la crítica la mejor biografía publicada en ese año, Luis Buñuel, novela de Max Aub”; en este caso es la editora responsable de reunir los manuscritos y grabaciones de la gran última obra inédita de Max Aub, una singular biografía del cineasta aragonés, Buñuel, fruto de las conversaciones entre los dos genios.

Entrevista a Carmen Peire, autora de “En el año de Electra”

A partir de una inesperada carta con una misteriosa partida de nacimiento que le llega a Efraín, un anciano aficionado a escribir cuadernos de efemérides ordenados por años, se va desarrollando la trama de la novela, que enlaza con el hecho histórico del estreno de la obra “Electra” de Galdós, todo un manifiesto por abrir el siglo XX español al progreso y en contra del orden social tradicional.

Confiesas que la historia del estreno de la obra de teatro de Pérez Galdós, Electra, fue el motivo, la idea, para tu novela; ¿qué te inspiró más, todo el movimiento anticlerical que generó y sus consecuencias políticas o la historia individual de la mujer, Electra, que se enfrenta al destino obligado de hacerse monja?

Como estudiante de Historia y aficionada a ella, me atrapó más la situación social, el momento histórico, el movimiento anticlerical y todo lo que produjo. Además, salvo con algunos amigos, compañeros también de carrera, cada vez que hablaba de Electra, de lo que produjo aquel estreno, ya fueran actores o actrices, personas del mundo de la cultura y demás, nadie sabía  lo que había pasado, tan grande es nuestra amnesia. En cambio, como escritora, me atrapan más las historias individuales, así que decidí que Electra sería como una corriente transversal que atravesara la novela para dar a conocer unos hechos familiares que arrancan en 1901, el año anticlerical. Un pueblo que desconoce su historia está condenado a repetir sus errores.

Te hacía la anterior pregunta porque los que disfrutamos de tu amistad, como es el caso del entrevistador, conocemos tu activismo social y tus inquietudes políticas, y te llegué a escuchar en la presentación del libro tu preocupación porque hubiese quedado “muy rojo”. ¿A qué te referías? En mi opinión el anticlericalismo o la confrontación política no son protagonistas de la historia.

No, no lo son, pero todos los personajes que salen en la novela son perdedores (que no derrotados). Eso siempre me lo inculcaron de niña. Se puede perder una batalla, una guerra, vivir en el exilio, pero la derrota va más allá, la derrota solo la produce la muerte. Hubo derrotados en la guerra, que acabaron en las cunetas, pero aquí hablo de perdedores, todos de izquierdas,  que vivieron el exilio tras la guerra civil. Además, una cosa es ser perdedor y otra perder la dignidad. Creo que la dignidad en nuestro pueblo está básicamente en el lado de los vencidos. Además, son perdedores en lo personal, en lo familiar, en el amor, en el abandono, y eso me daba pie a tratar el exilio interior. Entre eso y el anticlericalismo que flota en el ambiente, tuve la sensación de que me había quedado una historia muy roja. 

La autora Carmen Peire en la presentación de su libro en la UAM con Miguel Ríos (cantante), Victor Claudín (periodista) y Ana Labordeta (actriz). Foto propia

La autora Carmen Peire en la presentación de su libro en la UAM con Miguel Ríos (cantante), Victor Claudín (periodista) y Ana Labordeta (actriz). Foto propia

 

Aparecen personajes con cambios de identidad y con la emigración forzosa a América, no se menciona expresamente Caracas, tu lugar de nacimiento, pero sí el Caribe ¿cuánto hay, si se puede calcular, de autobiográfico en tu novela? 

Yo creo que hay bastante. Al menos he utilizado partes autobiográficas para construir la novela, junto con partes inventadas, hasta tal punto que un hermano mío me preguntó si Efraín había existido. Cuando me lo dijo pensé: lo he conseguido, ficcionar con elementos autobiográficos. No suelo estar de acuerdo cuando se dice que no se puede escribir sobre uno mismo, es más, no me lo creo,  puedo inventarme personajes ficticios, pero no puedo anular ni asesinar una de mis partes. Esto es distinto a confundir la voz del narrador con la del autor. Además, no sé por qué, da la casualidad de que en este año he leído El balcón en invierno de Luis Landero, autobiografía ficcionada o lo que se suele llamar autoficción Y el libro de Julio Llamazares, Distintos modos de mirar al agua, también lo es. ¿Habrá una necesidad en el difícil momento actual, de sincerarse ante el lector? Se dice que los escritores somos unos mentirosos, y es cierto, pero no creo que todo el tiempo.

Piensas que un simple cambio de identidad, de nombre en un registro, puede suponer un cambio total de destino en una vida…o tu novela no trata ese tema. Hablas del azar, pero también de destinos forzados por los convencionalismos, las condiciones sociales y culturales de los protagonistas…

Claro que un cambio de identidad puede suponer un cambio total en tu vida. A mi padre le pasó. Se fue a Venezuela con una identidad falsa y un contrato de trabajo falso, como topógrafo, siendo él maestro. Su vida cambió por completo. Este país ha pasado por unos avatares sociales, económicos y políticos en los últimos 500 años que nos han influido de manera muy determinante. Sin remontarnos tan lejos, los últimos cien años, que en el fondo es lo que someramente puede abarcar mi novela, han sido también muy convulsos y peculiares, y eso  son tres generaciones: abuelos, padres e hijos. No sé quién me contó una vez que toda historia familiar que se cuenta abarca tres generaciones. No sé si será verdad. Lo que sí es cierto es que los hechos que narro en ella sí han marcado tres o cuatro generaciones en nuestro país, incluyendo la guerra civil, algo traumático, herida aún abierta. Hay gente que se queja de que hablamos mucho de ella y yo pienso: los americanos siguen haciendo películas y escribiendo novelas de su guerra civil, del norte contra el sur; se siguen escribiendo libros sobre el holocausto y el nazismo; ¿por qué? Porque las experiencias que son tan, tan brutales, necesitan sacarse mucho a la luz, rumiarlas hasta que lleguen a formar parte del sentimiento colectivo de un pueblo. Si no, se repiten. El azar tiene un papel importantísimo en nuestras vidas.  El azar está presente desde que nacemos. Yo, cuando me deprimo, suelo decirme: tranquila, Carmen, podrías haber nacido mujer negra, pobre, en Sudáfrica en la época del apartheid y portadora del virus del sida. No es lo mismo nacer en el tercer mundo que el primero. Ni tan siquiera es lo mismo haber nacido en este país en los años 80 que en el 36, en plena guerra civil.

En tu anterior trabajo como editora de Max Aub, “Luis Buñuel, novela de Max Aub”; te ocupas, también, de esa época de transformaciones, convulsa y a la vez irrepetible, de las vanguardias de principios del siglo XX con las vidas de Buñuel y Max Aub; ¿los movimientos sociales, culturales, los cambios, los años convulsos, son temas de tu interés como escritora? 

Bueno, para matizar, en el Luis Buñuel novela yo no me ocupo de esa época de transformaciones. Se ocupa Max Aub. Yo lo que hice fue recuperar un texto que estaba dormido, que permanecía inédito, tuve que ahuecar las hojas, por así decirlo, para que despertara. Claro, Max Aub puede hacer lo que quiera y como quiera, porque es un genio. Balzac decía que la novela cuenta la vida cotidiana de las naciones y me parece que está muy bien expresado. Hay un contexto social, cultural, político en el que se tienen que mover los personajes y las historias cotidianas. Es papel de uno escoger el contexto que se quiere tratar y el tipo de personajes. A mí no me interesan los vencedores, ni los ricos, ni las historias de que los ricos también lloran en su decadencia. Me interesa más la gente normal, la que pelea por salir adelante, que sufre las consecuencias de hechos históricos o familiares. Y en todo caso, los malos dentro de los perdedores. Eso es lo que me conmueve. Lo otro me deja fría.

Perdona las confianzas, pero tengo la sensación que tu novela es otro libro generacional, como era el de Max Aub, donde la autora hace, en realidad, en cada perfil de los personajes y en la misma trama, un sutil retrato de su generación, luchadora por cambiar las cosas, por traer la democracia a este país, por el cambio profundo…como suponía la electricidad (Electra) frente a los cirios de los conventos. ¿Puede ser así?

Hombre, que me compares con Max Aub me parece una tremenda exageración. Yo solo he querido contar, de forma sencilla, una historia algo compleja, de perdedores, de varias generaciones que fueron luchando para cambiar las cosas, a las que debemos mucho de lo que tenemos y que ahora estamos perdiendo, empezando por Galdós, a quien denegaron el premio Nobel precisamente por la que montó con la obra de teatro.

Bueno, para finalizar, si se puede preguntar, ¿qué está escribiendo Carmen Peire en la actualidad? ¿Nueva novela?

Estoy terminando un libro de relatos. Ando en la segunda corrección del mismo, en retoques etc. Pero retrasaré su salida un poco. Esto de promocionar un libro desde editoriales independientes y pequeñas tiene mucha magia, es casi una aventura que está yendo muy bien (la novela va por la segunda edición), pero exige ir poco a poco.

Esta novela me ha dejado muy vacía y, como dice un amigo, por ahora solo “oigo voces”, es decir, estoy pergeñando una idea.

Gracias Carmen, esperamos con interés tus próximos libros. Carmen Peire tuvo una productora y agencia musical llamada Evohé  (fue la agente musical de José Antonio Labordeta, “el Abuelo”) y asegura que todo ha sido fruto del azar que su primera novela se haya publicado en la editorial que también lleva el nombre de Evohé

La autora Carmen Peire en la presentación de su libro en la UAM con Miguel Ríos (cantante), Victor Claudín (periodista) y Ana Labordeta (actriz). Foto propia 2

La autora Carmen Peire en la presentación de su libro en la UAM con Miguel Ríos (cantante), Victor Claudín (periodista) y Ana Labordeta (actriz). Foto propia 2

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