10 trucos para sacarle partido a tu masajeador eléctrico

Nunca podrán sustituir a un masajista profesional, pero se puede mejorar su rendimiento para eliminar el estrés o reducir dolores de espalda. Recopilamos 10 trucos para sacarle partido a tu masajeador eléctrico.

Consejos prácticos

Beurer MG70, uno de los masajeadores más recomendados.

Lo ideal sería que a diario pudiéramos pedir una cita en un salón de masajes, para que un profesional se ocupara de relajarnos, pues nada como unas manos adiestradas haciendo su trabajo. En espera de que nos toque la lotería pronto, y podamos permitirnos ese lujazo, algunos pueden recurrir a su pareja, si no está ocupada viendo los deportes en televisión o una serie de Netflix.

Otros viven solos o están peleados con el amor de su vida, pero no toda la esperanza está perdida. Hoy en día se pueden comprar sofisticados masajeadores eléctricos, que si bien no llegan a la altura de los expertos han mejorado muchísimo en los últimos años.

Para mejorar la experiencia, hemos recopilado 10 trucos para sacarle partido a tu masajeador eléctrico.

10 trucos para sacarle partido a tu masajeador eléctrico

Aparatos para masajes en la espalda

Masajeador.

Hemos escogido los más útiles, entre los que proponen especialistas en la materia. Para aumentar el nivel máximo de seguridad, los usuarios deben seguir varias precauciones importantes antes de aplicar cualquier tipo de terapia de masaje. Por ejemplo, el masajeador de mano no se recomienda en el embarazo, o en pacientes con problemas de salud graves relacionados con la piel, ataques cardíacos, coágulos de sangre, diabetes, etc.

1. Busca un lugar relajado apartado del ruido. Nada de aprovechar que estás viendo la tele, con el volumen al máximo, pues conviene estar concentrado. Por supuesto, mucho mejor alejarse de los teléfonos (el móvil mejor apagarlo por un rato). Así, aumenta la intensidad del masaje.

2. Procura que la habitación donde te vas a realizar el masaje tenga la temperatura adecuada. lo ideal serían unos 21º, o sea ni frío ni calor. Así que en pleno invierno pon la calefacción, y si han comenzado los meses más calurosos, el aire acondicionado. Tiene mucha importancia que no haya corrientes de aire.

3. Colócate sobre una superficie agradable. Que no sea demasiado dura. Un sillón, o una mesa de masaje sería lo ideal.

4. Ponte la ropa más cómoda o quítatela toda. Mejor no utilices el masajeador con los zapatos puestos y la ropa de calle o la corbata. Intenta llevar prendas con las que te encuentres desahogado, en la medida de lo posible, siempre que no te vaya a molestar nadie.

5. Intenta que no te dé la luz directamente en la cara. Es muy importante porque cuando un foco nos apunta directamente resulta molesto aunque se tengan los ojos cerrados.

6. Revisa el masajeador. El aparato no debería estar congelado, pues en ese caso resultaría molesto hasta que se caliente. Pásale la mano por encima para comprobarlo. Además, también debe estar lo suficientemente limpio, si ha acumulado polvo o algo de suciedad puede resultar desagradable, y por supuesto antihigiénico… ¡en caso extremo se podría coger una infección!

7. Consigue que la estancia tenga un olor agradable. Si acaso, recurre a ambientadores, velas perfumadas de aromaterapia, o incienso, con aromas relajantes, por ejemplo de lavanda. Todos los sentidos tienen importancia para conseguir la mejor experiencia posible, y el olfato no iba a ser una excepción.

8. Prueba a utilizar música ambiental. No todos los expertos lo recomiendan, algunos creen que pueden crear distintas sensaciones, puede que incluso molestas. En cualquier caso, mejor no utilizar temas demasiado estridentes (nada de nu metal o reggaeton), y mucho mejor si se recurre a la música instrumental, ya que las canciones que tienen voz distraen demasiado.

9. Aprende a manejar bien el masajeador. Normalmente, tienen varias configuraciones y botones para tareas multifuncionales. Puede parecer una obviedad, pero es preciso leerse las instrucciones de los fabricantes para saber qué hace cada botón. También es bueno probar el dispositivo para comprobar que todo funciona correctamente.

10. No temas improvisar. Hemos dejado para el final la más importante. La mejor regla para un buen masaje es que no debe haber ninguna norma. O sea, que si te sientes bien pasándote el masajeador por una zona determinada de tu cuerpo, repite una y otra vez, mientras que en otras zonas igual no hace falta que te detengas mucho. Que un día estás feliz y te apetece alargar la sesión, pues sigue, en caso contrario para cuanto antes.

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