10 inconvenientes de adoptar gatos como mascotas

Está demostrado que vivir a su lado aumenta bastante la felicidad. Pero, ¿son todo ventajas? Analizamos 10 inconvenientes de adoptar gatos como mascotas.

Pueden producir alergias.

Los gatos no se llevan bien con todo el mundo.

“En el pasado, los gatos fueron adorados como dioses y todavía no lo han olvidado”. Terry Pratchett.

Que sí, que los mininos son fuentes de enormes alegrías. Pero, ¿acaso no causan complicaciones? ¿Existen razones serias para no tenerlos en casa?

Todo el mundo alaba sus beneficios, o comparte adorables fotos y vídeos de estos animales por internet. Sin embargo, cuando alguien se plantea acoger a uno, se impone sopesar los pros y los contras. Por eso, repasamos 10 inconvenientes de adoptar gatos como mascotas, si bien se notara un poco que el autor del artículo sí que se decantaría por tener uno, y está haciendo de ‘abogado del diablo’. Antes de tomar una decisión definitiva, conviene mirar también las ventajas de tener un minino.

10 inconvenientes de adoptar gatos como mascotas

Las desventajas esgrimidas en esta lista anti-gatuna no están ordenadas por orden de importancia.

1. No es cierto que no requieran casi cuidados. Siempre se ha dicho que se puede tener gatos en casa sin prestarles apenas atención. Nada más lejos de la realidad. Es verdad que son más autosuficientes que los perros, pero eso no quiere decir que si se les ignora vayan a estar en buenas condiciones. Como poco necesitan cuidados básicos: revisiones médicas, cepillado, cambiarle la arena, y sobre todo que juguemos con ellos. De hecho si no se tiene tiempo, mejor no tenerlos.

2. Exigen una mayor limpieza de toda la casa. Estos animales sueltan una enorme cantidad de pelos, por lo que el dueño debe prepararse para encontrárselos prácticamente en cualquier rincón. En cualquier caso, se puede elegir un sphynx o gato esfinge, que carece de pelo.

3. Resulta complicado viajar con gatos. Está claro que tienen un punto a su favor bastante importante, pues son más independientes que otros animales, así que se les puede dejar solos en casa varios días, con comida y su caja de arena, y sobrevivirán bastante bien. Pero por contra, no les gusta viajar, por lo que si nos vamos a ausentar mucho tiempo, por ejemplo para irnos de vacaciones, resulta complicado llevarles. Requieren dejarles con alguien, o al menos avisar a una persona para que se pase a ocuparse de él de vez en cuando.

4. Muerden y arañan. Sobre todo lo hacen cuando son pequeños, aunque según crecen, y con ayuda de un rascador, poco a poco casi no lo harán. En realidad en la mayor parte de los casos esto sólo supone una pequeña molestia, casi imperceptible. Pero puede producirse una infección provocada por un tipo de bacteria (Bartonella henselae) que se encuentra en la saliva de esta especie. Esto podría suponer una complicación para personas con sistemas inmunitarios débiles.

Los gatos hacen mucha compañía.

5. Suponen un desembolso económico. No es que sean un lujo sólo accesible para multimillonarios, pero sí que suponen una inversión de dinero, pues se deben pagar gastos de veterarinario y comida. Resulta también necesario adquirir los accesorios básicos para gatos, o sea las camas, juguetes, etc.

6. Producen alergia. Antes de hacerse con él, conviene que todas las personas de la casa se hagan la prueba, pues provocan problemas respiratorios, dermatitis y eccemas. Algún amigo o familiar que padezca este problema, podría dejar de visitarnos.

7. Requieren tomar medidas de seguridad. No hará falta una reforma integral del edificio, pero sí cerrar con redes los barrotes de los balcones, para que no caigan al vacío, ocultar cables que puedan morder, etc. Se debe estar un poco pendiente de detalles que podrían causarles daños, por ejemplo, no dejar a su alcance productos tóxicos u objetos pequeños que se puedan tragar.

8. Cuesta superar su muerte. Por suerte, los gatos viven casi el doble que los perros, pues pueden superar los 20 años. Pero llegará un momento en el que fallezcan, y cuando se les ha cogido cariño resulta bastante duro. Claro que si se fuera a tener esto en cuenta no tendríamos ni amigos (que por desgracia también nos dejarán algún día).

9. Los gatos no se llevan bien con todo el mundo. Ni siquiera con su propio dueño necesariamente. O se les cae bien o no, no siempre hay química. De hecho, se recomienda adoptar a un gato adulto antes que comprar a uno recién nacido, precisamente porque así se puede saber si conecta con nosotros. Aún así, siempre habrá miembros de la familia o visitantes ocasionales que les caigan mal.

10. Pueden dar algún problema de comportamiento. Si se les presta el cariño suficiente, será raro que se porten mal. Casi siempre son bastante dóciles y entrañables. Pero pueden padecer alguna enfermedad que les cambie ocasionalmente el carácter.

En suma, conviene reflexionar sobre estos asuntos. Si bien, la mayor parte de la gente se olvidará en cuanto les oiga ronronear, ¡eso compensa todo!

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