10 consejos para acariciar correctamente a un gato

Son muy sensibles al contacto con humanos, pero si se les toca de forma incorrecta, mostrarán antipatía. Reunimos 10 consejos para acariciar correctamente a un gato.

Afectividad

Los gatos necesitan contacto con humanos.

“Dios hizo al gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar a un tigre”. Victor Hugo.

El contacto físico tiene mucha importancia para los animales, porque ayuda a generar vínculos y sirve como modo de comunicación. Los mininos son mascotas que pueden parecer poco afectuosas, por su carácter independiente, y porque no son tan zalameros como otros animales, por ejemplo los perros. Pero eso no quiere decir que no necesiten afecto.

En realidad, son bastante sensibles a las caricias, porque tienen un sentido del tacto muy desarrollado. El roce les ayuda a sentirse tranquilos, y les sirve para demostrar a su amo que le tienen confianza. De la misma forma, para los humanos achuchar a un felino sirve como gatoterapia, pues ayuda a calmar la ansiedad.

Cuidado, porque si se hace mal, puede sentirse molesto. Por esta razón, recopilamos algunas recomendaciones para acariciar a los gatos bien.

10 consejos para acariciar correctamente a un gato

Gatos machos y gatas hembras

Trucos y recomendaciones.

Si no se les toca correctamente, pueden mostrar cierta hostilidad. Hemos seleccionado 10 consejos para acariciar correctamente a un gato, según recomendaciones de expertos.

1. Respeta su autonomía. Quizás sea la recomendación más importante, pues debe quedarte claro que son distintos a los perros, que se dejan hacer de todo, y disfrutan con el contacto humano. Si te acercas y les coges, estarán encantados. Pero no ocurre lo mismo con los gatos, ya que en su caso les acaricia quien ellos quieren, donde les gusta y sólo durante el tiempo en que se encuentren cómodos. Tienes que caerle bien o mejor aléjate de ellos. Teniendo claro este concepto, todo irá sobre ruedas.

Funciona que pienses en ellos como humanos. A una persona no se te ocurriría hacerle arrumacos si sabes que no le va la marcha (al menos si no eres un acosador o un psicópata). Y si quiere parar, debes respetarlo. Pues con los gatos igual.

2. Aprende el lenguaje de los gatos para entender sus señales. No, no he bebido antes de escribir el artículo, resulta que estos animales saben hablar, quizás no te vayan a dar conversación a base de palabras, ni te van a preguntar qué tiempo hace en la calle, pero sí que saben expresarse bastante bien a base de gestos, movimientos del cuerpo y maullidos. Si no quieren caricias, lo comunican lamiéndose la zona en la que les has tocado. Cuidado, porque si insistes te muerden. También erizarán el pelo, moverán con rapidez la cola, gruñirán, y les notarás inquietos. Por el contrario, son buenas señales si ronronea, se acerca y te roza, o te da golpecitos con la cabeza.

3. Para en el momento en el que rechace tus mimos. Lo ideal sería que aprendieras cuándo va a sentirse a disgusto, por ejemplo si le gusta ser acariciado durante dos minutos pero después de ese tiempo empieza a quejarse. De esa forma podrás parar antes.

4. Ofrécele comida mientras le achuchas. A los gatos con miedo o timidez, o reacios a que se les toque demasiado, nunca se les debe forzar. Pero sí se les puede ofrecer alimentos durante el acercamiento, pues de esta forma lo asociarán con un elemento positivo, así que aumentará su tolerancia.

5. Estudia tu forma de darle arrumacos al gato. Fíjate si le acaricias a contrapelo o a favor  (les suele resultar más agradable) y en qué zonas, o si por ejemplo le pellizcas. De esta forma, podrás evaluar también qué es lo que más le gusta y si algo le resulta desagradable, por lo que podrías dejar de hacerlo. Cada gato es un mundo, o sea que lo que funciona con uno, igual a otro le irrita.

6. Cuidado con los bigotes. Les encanta que les acaricies la cabeza, pero tienes que tener cuidado de no cogerle accidentalmente las vibrisas, y sobre todo de no arrancarle ninguna, pues son bastante sensibles.

7. Juega con ellos. Si pasas mucho tiempo a su lado, ofreciéndole juguetes, se acostumbrarán a ti, así que luego no les importará si les sobeteas un poco más de la cuenta.

8. Nunca les toques de forma inesperada. Mejor que inicien ellos el acercamiento, o en el caso contrario, que al menos se den cuenta perfectamente de que caminas hacia ellos, y que les hables para que les quede claro que estás ahí. Mejor no cogerles a traición, o cuando esté dormido o despistado, sobre todo en el caso de los que sean menos sociables.

9. Evita la barriga. Primero porque suele gustarles más que nos concentremos en la cabeza, y en el lomo. Pero también porque a la mayoría de gatos no les gusta. Esto se debe a que en la naturaleza deben protegerse de posibles depredadores (a diferencia de los perros, que tienen más confianza en este aspecto, y les encanta que les rasquen el estómago). Es un área vulnerable donde se encuentran todos los órganos vitales, por lo que muchos gatos sacarán las garras instintivamente si se les toca aquí.

10. No castigues al gato por rechazar caricias. Los verdaderos amantes de los animales pensarán que este consejo sobra. Pero nunca está de más recordar que golpearle o gritarle si no hace lo que queremos no conduce a nada bueno, en todo caso a crearle un trauma, y que te coja miedo, o sea todo lo contrario a lo que se pretende conseguir. En cualquier caso, se debe tener cuidado, porque sin ser un maltratador, se podría hacer algún gesto brusco cuando rehuse la aproximación. Intenta ser bastante suave, y que nunca se sienta agobiado o tenga la sensación de estar atrapado.

Con estos 10 consejos básicos, enseguida descubrirás que los gatos son animales bastante cariñosos.

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